Biografías 2: C-D

Caboto, Giovanni. ó Caboto, Juan, óCabot, John, según se lo llame en italiano, español o inglés. Comerciante, navegante y explorador italiano, considerado uno de los primeros europeos de la época moderna en llegar en 1497 al sector continental de Norteamérica. Padre del explorador Sebastián Caboto, Giovanni nació alrededor de 1450 en Génova, Italia, conforme antiguos documentos familiares, aunque según otros habría nacido en Gaeta. En 1461 Caboto estuvo viviendo en Venecia y obtuvo su ciudadanía, transcurriendo allí su niñez y juventud. Alrededor de 1482 se casó con una dama veneciana, Mattea, con la que tuvo tres hijos: Sebastián, Luiggi y Santo. Igual que su padre, Giovanni se dedicó al comercio con los puertos del Mediterráneo del este, llegando a ser un experto navegante. Entonces, mercaderías valiosas de Asia, como especias, seda, piedras preciosas y metales, eran transportadas por vía terrestre, o bien a través del Mar Rojo, para ser vendidas en Europa. Los venecianos tenían un papel preponderante en este tráfico. Alrededor de 1490, Caboto y su familia se trasladaron a Valencia, dependiente de la Corona de Aragón. Probablemente allí Giovanni habrá querido seguir el ejemplo del navegante y cartógrafo Cristóbal Colón, formando parte de la exploración del Océano Atlántico. Los países pioneros en estas exploraciones eran Portugal y Castilla. Los monarcas de ambos reinos deseaban encontrar nuevas rutas hacia Asia y sus riquezas, rutas que de berían evitar el Mediterráneo, en el que las ciudades italianas ejercían un virtual monopolio. También había otra motivación en esa época de profunda religiosidad: los europeos querían difundir el conocimiento del cristianismo y detener la expansión del islamismo. Sin embargo, ni Castilla ni Portugal se interesaron por Giovanni. Los portugueses habían encontrado la ruta a Asia navegando hacia el sur de África, doblando el Cabo de Buena Esperanza, y los castellanos también pensaron que habían llegado a Asia, navegando el océano Atlántico hacia el oeste, una vez que Colón regresó de su viaje transatlántico en 1493. Caboto se dirigió, entonces, en 1494 o 1495 a Inglaterra, donde recibió el apoyo que le habían negado España y Portugal. Se estableció con su familia en el puerto de Bristol, el segundo marítimo de Inglaterra, y del que habían partido desde la década de 1480 en adelante, varias expediciones a buscar Hy-Brasil, la isla que se encontraba en algún lugar del Atlántico, según las leyendas celtas. Entró en contacto con los mercaderes del puerto y con el rey Enrique VII, y los comerciantes de Bristol acordaron financiar la expedición, buscando oportunidades de comercial con las islas de las especies. La idea de Caboto era llegar a Asia navegando hacia el oeste por el Atlántico norte. Estimaba que esa ruta debería ser más corta y rápida que la recién descubierta por Colón. Algunos historiadores creen que marinos del puerto de Bristol podrían haber alcanzado Terranova y el Labrador antes de que Caboto apareciera con su idea y arribara a esas tierras. Sir Francis Bacon, en su libro La historia del reinado del rey Enrique VI, menciona que se habrían descubierto tierras, que creyeron ser islas, navegando hacia el noroeste y que debieron de ser el continente americano, con anterioridad al descubrimiento de Colón. Si Colón lo pudo saber alrededor de 1492, es muy probable que Caboto también lo pudiera haber sabido cinco años después, en 1497. Enrique VII concedió a Caboto y a sus tres hijos el derecho de buscar islas y países paganos con cinco barcos bajo bandera inglesa, con la siguiente garantía: Plena y libre autoridad, permiso y poder para navegar a todas partes, regiones y costas de mares del este, oeste y norte, bajo nuestros estandartes, banderas y enseñas, con cinco barcos o navíos de la carga y calidad que quiera y con cuantos y cuales marineros y hombres desee llevar con él en los dichos barcos, a su propio cargo y gasto, para encontrar, descubrir e investigar, sean islas, países, regiones o provincias de paganos e infieles, sean en las partes del mundo que antes de ese momento fuesen desconocidas para todos los cristianos. Enrique VII de Inglaterra (Carta patentada el 5 de marzo de 1496). En 1496 Caboto partió de Bristol con un buque, pero no logró ir más allá de Islandia y se vio obligado a regresar a causa de disputas con la tripulación. En un segundo intento, Caboto partió nuevamente de Bristol con un único barco, el Matthew, una pequeña unidad de 50 toneladas y con 18 tripulantes, pequeño pero rápido y capaz. Zarpó en mayo de 1497 y navegó a cabo Dursey, Irlanda. Arribó a la costa de Terranova el 24 de junio de 1497, creyendo que eran las costas asiáticas de Cipango. El lugar preciso es controvertido, con Bonavista o St John´s en la isla de Terranova y también isla de Cabo Bretón, Nueva Escocia, Labreador o Maine. El cabo Bonavista es el lugar de arribada reconocido oficialmente por los gobiernos de Caná y el Reino Unido. Sus hombres pueden haber sido los primeros europeos en poner pie en América del Norte desde los vfigingos, ya que Cristóbal Colón no encontró tierras continentales en Sudamérica hasta su tercer viaje, en 1498, y las cartas que hacer referencia a un viaje de Amérigo Vespucci en 1497, en general, se cree que son falsificaciones o falsedades. Caboto fue a tierra para tomar posesión de la misma y exploró la costa durante algún tiempo, partiendo el 20 de julio de regreso. En ese viajo, sus marineros pensaron incorrectamente que iban demasiado alejados al norte, por lo que Caboto navegó un curso más al sur, llegando a Bretaña en lugar de Inglaterra, y el 6 de agosto volvió a Bril. De regreso en Inglaterra, Caboto fue nombrado Almirante y premiado con 10 libras y una patente real para un nuevo viaje. Más tarde, se le concedió una pensión de veinte libras al año. Al año siguiente, 1498, partió de nuevo al mando de una expedición de cinco buques. Tras repararse, el barco zarpó de nuevo en dirección oeste. De Caboto y su expedición nunca más hubo noticias y se supone que llegó hasta Groenlandia por el norte y a la bahía de Chesapeake por el sur. A partir de 1499 se perdió todo rastro del navegante. Fuente: Wikipedia.

Caboto, Sebastián. Gaboto o Cabot (1484-1557), originalmente Sebastiano Caboto, fue un marino, cartógrafo y explorador italiano, nacido en Venecia. Hijo de Juan Caboto, estuvo al servicio de Inglaterra y España. Es conocido por sus exploraciones americanas en el siglo XVI. Siendo niño, en 1497 pudo haber viajado hasta Terranova con su padre, Juan Caboto, cuando éste estuvo radicado en Bristol y efectuó un viaje bajo bandera inglesa hasta la costa oriental de Norteamérica. Alrededor de 1512 trabajajó para el rey Enrique VIII de Inglaterra, como cartógrafo en la localidad de Greenwich. Ese mismo año viajó a España, siendo nombrado capitán por el rey Fernando II de Aragón. En 1517, muerto el monarca, regresó a Inglaterra, donde infructuosamente trató de obtener del almirantazgo el financiamiento de una nueva expedición al Atlántico. En 1522 estuvo nuevamente al servicio de la Corona Española como miembro del Consejo de Indias, con el grado de piloto mayor. Ofreció secretamente sus servicios a la República de Venecia para organizar una expedición en búsqueda del paso noroeste hacia China. Finalmente, recibió el grado de capitán general del reino de España y el 4 de marzo de 1525 se le confió el mando de una flota cuya misión era encontrar una nueva ruta hacia las islas Molucas, navegando hacia el oeste. La expedición se componía de tres naves con 150 hombres, que zarpó del puerto de Cádiz (España) el 5 de abril de 1526, llegando inicialmente a la costa brasileña. Aquí tuvo conocimiento, por boca de naúfragos de una expedición española anterior (la de Juan Díaz de Solís), de la existencia de grandes yacimiento de oro y plata. Caboto continuó hasta la boca del Río de la Plata y lo exploró hacia el interior. La anchura del río hizo que lo tomara por el desado paso hacia el oeste. Desembarcó a sus lugartenientes Francisco de Rojas, Martín Méndez y Miguel de Rodas y exploró el río Paraná hasta los saltos de Yacyretá-Apipé, que no pudo franquear. En 1527, en la costa oriental del río de la Plata, casi frante a la desembocadura del Paraná, construyó un primer fortín, al cual llamó puerto de San Lázaro, que no perduró. El 9 de junio del mismo año construyó un segundo fuerte en la desembocadura del río Carcarañá, a unos 50 km al norte de la actual Rosario, al que dio el nombre de Sancti Spíritu. Este fue el primer establecimiento español en lo que hoy es la República Argentina. En agosto de 1530, Caboto regresó a España, donde fue juzgado por el abandono de la expedición, siendo deportado en 1532 a Orán. Después de un año fue perdonado por el rey Carlos I y volvió a Sevilla, permaneciendo como piloto mayor hasta 1547, año en que regresó a Inglaterra, donde el rey Eduardo VI le concedió una pensión vitalicia y lo nombró Gran piloto del reino. En 1551, junto con Hugh Willoughby y Richard Chancellor fundó y dirigió la Mystery and Company of Merchant Adventures for the Discovery of Regios, Dominions, Islands, and Places unknown (Misterio y Compañía de aventureros mercantes para el descubrimiento de regiones, dominios, islas y lugares desconocidos), una compañía de carácter mercantil que tenía como principal mecenas a John Dudley, I duque de Northumberland y que centró su quehacer en la búsqueda de una ruta marítima hacia Rusia y Asia por el noroeste. Esa compañía de comerciantes exploradores protagonizó el primer viaje a través del Ártico, una expedición de tres barcos liderada por Hugh Willoughby en 1553-54, en la que Willoughby perdió la vida tras haber descubierto el archipiélago de Nueva Zembla. En ese mismo viaje participaba asimismo Richard Chancellor, que se había extraviado en el mar Báltico y a bordo del buque Edward Bonaventure encontró la entrada del mar Blanco y consiguió echar anclas en el puerto de Arkhangelsk. Cuando el Zar Iván el Terrible tuvo conocimiento de ello, lo llamó a Moscú y Charcellor logró abrir una nueva ruta comercial con Moscú que favorecía el intercambio entre Inglaterra y Rusia. A su regreso a Inglaterra, la compañía se transformará entonces en la Muscovy Company of Merchant Adventurers (o Compañía de Moscú) y Chancellor hará un nuevo viaje en 1555-56 a Moscú. A su regreso perdió la vida en un naufragio. No se tiene seguridad de la fecha de la muerte de Caboto, ni de lo sucedido con él. Los diarios de sus viajes se extraviaron. Todo lo que se conserva de su trabajo personal es un mapamundi dibujado en 1544. Una copia fue encontrada en Baviera, y se halla en la Biblioteca Nacional de París. Este mapa es muy importante porque clarifica lo descubierto en el primer viaje de su padre, Juan Caboto, a las costas de Norteamérica. Fuente: Wikipedia.

Cachul. Capitanejo pampa, aliado de Juan Catriel y sus sucesores, que osciló entre colaboración con el gobierno porteño y confederado, y malones con los que asoló las pampas. Establecido con su tribu en las márgenes del arroyo Tapalqué, desde donde efectuaba correrías a lo largo de la frontera, se sometió después a la disciplina impuesta por el negocio pacífico de Rosas, al que se sumó en su campaña contra Chocorí y los arrieros de ganado robado. Caído Rosas se lanzó contra las poblaciones de frontera aduciendo incumplimiento en la entrega de raciones por parte del gobierno. Durante la expedición a Sierra Chica de 1855 al mando de Bartolomé Mitre, una división de 400 hombres conducida por Laureano Díaz fue enviada contra Cachul, en tanto Mitre atacaba a Catriel. Pero las fuerzas pampas burlaron al ejército, y uniéndose, provocaron 250 bajas a Mitre, quien perdió toda la caballada y debió huir (por primera vez; la segunda fue en Pavón antes de que le otorgaran sospechosamente el triunfo). En 1856 el General Manuel Escalada firmó un convenio con Catriel y Cachul, canjeando la paz por la obligación de entrega de raciones (yerba, azúcar, tabaco, harina, maíz, ganado, vino y aguardiente). Al año siguiente se renovó el acuerdo, sellándolo el mencionado General con los dos jefes indios con un banquete al cabo del cual les entregó 1500 yeguas como obsequio. Fuente: Catriel y los indios pampas de Buenos Aires.

Cadamosto, Alvise. También conocido como Alvise da Ca da Mosto, o Alvise Ca´da Mosto o Alvise da Mosto, o –en portugués- Luis Cadamosto, nació y murió en Venecia (1432-1488). Fue un explorador y navegante italiano que exploró el océano Atlántico y la costa de África occidental por encargo del príncipe de Portugal Enrique el Navegante. Descubrió una parte de las islas del archipiélago de Cabo Verde, entre 1455 y 1456, aunque otras fuentes atribuyen el descubrimiento a Antonio de Noli y Diogo Alfonso en 1462. Había nacido en 1432 en Ca´Da Mosto, un palacio veneciano situado en el Gran Canal, detalle que explica su apellido. Al término de su juventud se dedicó al tráfico comercial, realizando numerosos viajes en el mar Mediterráneo y embarcándose hacia Alejandría, Inglaterra y Flandes. En 1454, en uno de sus viajes, fue presa de los fuertes vientos y realizó una parada en Portugal donde, ante la perspectiva de explorar las costas expeditas de África, entró al servicio de Enrique el Navegante. El 22 de marzo de 1455 partió desde Lisboa en su primera expedición de descubrimientos, a lo largo de la costa atlántica. En ese viaje visitó los archipiélagos de las Madeira y las Canarias, alcanzando la boca del río Senegal, donde entró en contacto pacíficamente con la problación nativa. De regreso en el mar se encontró con otra expedición portuguesa, comandada por Antonio de Noli. Decidió continuar la navegación, entrando en el golfo de Gorsa y explorando el río Gamnbia, aunque luego debió desistir tras encarar la fuerte hostilidad de los indígenas. Aproximadamente un año después, en 1456, Cadamosto, con Antoniotto Usodimare, reintentó la empresa. Exploró de nuevo el Gambia, internándose río arriba cerca de unos 100 km, llegando hasta Casamance y las islas Bijagós. Probablemente durante el viaje de regreso avistó el archipiélago de Cabo Verde, siendo Cadamosto y Usodimare los primeros europeos en alcanzar las islas (Bonavista y Santiago llevan el nombre del veneciano). Después de esta exploración, Cadamosto se retiró en Portugal durante varios años, para volver a Venecia cerca de 1462, y participando en la dirección de una flota comercial destinada a Egipto. Cadamosto diseñó una carta geográfica que hoy se conserva (utilizada por el cartógrafo Fra Mauro en su compilación de un planisferio) y escribió una relación de sus viajes, publicada en una obra en 1507, e incluida en la obra de Ramusio Delle Navigationi et Viaggi, editada en Venecia en 1550. Fuente: Wikipedia.

Calfucurá, hijas. Cañayllantu-Curá (amiga de los collares de piedra); Rupallancatu-Curá (irse con el collar de piedra); Iñey Caghé (seguir al ave) y Manuela Rufina Curá. Fuente: Calfucurá. La conquista de las pampas.

Calfucurá, hijos. Millaqueu-Curá (piedra semejante al sol), el primogénito; Bernardo Curá o Catricurá (piedra rota); Manuel Namuncurá (pie de piedra); Reumay-Curá (duro como piedra); Curumanque-Curá (piedra del cóndor verde); Curupán-Curá (espalda de piedra verde); Melí-Curá (cuatro piedras); Miauln-Curá (vendedor de piedras); Millá-Curá (piedra de oro); Antú-Curá (sol de piedra); Pulqui-Curá (flecha de piedra); Huichá-Curá (piedra parada); Liev-Curá (piedra de cuarzo); José María Curá (piedra) y Pichi Namun-Curá (pequeño pie de piedra). Fuente: Calfucurá. La conquista de las pampas.

Calfucurá, Juan. O Callvucurá, del mapudungun Kallfükura, kallfü (azul) y kura (piedra). Murió en 1873 en Salinas Grandes, después de haber sido el más famoso de los lonkos mapuche-nguluches del siglo XIX. Ingresó en las pampas hacia 1830 acatando el llamado de Rosas, como parte de las fuerzas mapuches reunidas por Martín Toriano para combatir en su lucha contra los arrieros, ladrones o cuatreros de ganado patrio. Calfucurá fue parte del negocio pacífico, a partir del cual Rosas pudo dominar y derrotar a las hordas voroganas comandadas por los pincheiras. Pero el jefe huilliche integró la llamada Confederación indígena y lejos de serenarse después de masacrar a los voroganos salineros, tomo rol protagónico en los reclamos al invasor blanco. Se transformó así en el General de Salinas Grandes, sumando aliados y derrotando a todo el que se le opuso. Asistió con guerreros a Rosas en Caseros y, cuando faltó la figura paternalista del Brigadier General, Calfucurá asumió un rol dual que le permitió continuar pactando con quien fuese para llevar siempre la mejor parte, despojar a los salineros de sus botines y defender a los perjudicados sin devolver lo robado. Fue derrotado en la batalla de San Carlos (1872) y sucedido a su muerte por su hijo Manuel Namuncurá. Fuentes: Wikipedia y Calfucurá. La conquista de las pampas.

Cambaceres Alais, Eugenio Modesto de las Mercedes. (Buenos Aires, 1843 – París, 1888) escritor y político argentino. Hijo de un químico francés que se estableció en la Argentina hacia 1833 y heredó una regular fortuna que invirtió para convertirse en un poderoso estanciero, y de una porteña, Rufina Alais, hija del grabador inglés del mismo apellido. Hizo los estudios secundarios en el Colegio Nacional Central y luego se graduó de abogado en la Facultad de Derecho de Buenos Aires. Ejerció un tiempo su profesión para intervenir más tarde activamente en política. En 1870 fue elegido diputado y el mismo año fue nombrado secretario del Club del Progreso y en 1873 vicepresidente. Pero la honradez de sus convicciones (denunció los fraudes de su propio partido) perjudicó su carrera política, y así, aunque en 1876 fue reelegido diputado nacional renunció a su escaño, y dejó la vida pública para dedicarse a la literatura. Su contribución más importante en esta truncada carrera como político de ideas liberales fue impulsar la separación de la Iglesia y el Estado ante la Convención de 1871, en un discurso que luego fue publicado en la Revista del Río de la Plata y que causó mucha polémica. Como escritor introdujo el naturalismo de Émile Zola y los Goncourt en Argentina y los argumentos de índole realista y local con cuatro novelas de temática pesimista; las dos primeras fueron Pot-pourri (1881) y Música sentimental. Silbidos de un vago (1884). Ambas carecen de un plan preciso y a veces de ilación, con historias de adulterios conyugales dentro de un ambiente de pesimismo y hastío. Lo novedoso al tratar tan escabroso asunto y sobre todo el tratamiento crudo del tema provocaron una repercusión escandalosa y la crítica no vaciló en atacar al autor. Este sólo corrigió en las obras posteriores la composición y el estilo literario, que mejoró considerablemente. En 1885 dio a conocer su novela más significativa, llamada Sin rumbo, donde ofreció buenas descripciones de paisajes e interesantes anécdotas en torno a un asunto de patología sexual. El año antes de morir (1887) publicó En la sangre, historia de un hijo de inmigrantes italianos que busca abandonar su humilde origen y fuerza al matrimonio a la hija con un estanciero adinerado, para luego derrochar su fortuna y arruinar su vida. A través de sus escritos patentizó los problemas a que dio origen la llegada de extranjeros a Argentina y los cambios sociales de su época, pero enalteció a la alta burguesía de la que formaba parte y criticó a las clases humildes y a la baja inmigración europea, cuya perspectiva no quiso asumir. Estuvo casado con Luisa Bacichi entre 1881 y 1892. Viajó por Europa y se encontraba en París cuando falleció a los cuarenta y cinco años, en 1888. Su hija Rufina Cambaceres muere súbitamente tras sufrir de catalepsia a los 19 años en 1903. Sus dos primeras novelas (Pot-pourri (1882) y Música sentimental, silbidos de un vago (1884)) obtuvieron tres reediciones consecutivas y Sin rumbo cuatro en pocos años. Potpourri es una historia conyugal de doble adulterio; el seductor huye al contárselo el amigo del marido; hay rasgos autobiográficos, sátira, retratos burlescos, alusiones y apuntes costumbristas. Música sentimental es la historia de Pablo, un joven argentino acaudalado que viaja a París y se relaciona con Loulou, ramera de alto vuelo que se enamora de él; pero Pablo seduce a una condesa y la cortesana despechada advierte al marido engañado, de forma que se produce un duelo y Pablo mata al conde quedando herido; una sífilis empieza a trastornarlo y lo destruye, de forma que Loulou vuelve a la prostitución. Sin rumbo presenta al típico personaje abúlico con mal del siglo, Andrés. Este arrastra una existencia baldía en medio del pesimismo y de hastío, de la que intenta salir seduciendo a la hija de un fiel servidor de la estancia de que es propietario; marcha a Buenos Aires y vuelve tras el invierno a la estancia pensando en el hijo que tendrá, pero su madre muere el parto, así como el padre de ella y su hija más tarde de un ataque de crup; Andrés se suicida. En la sangre desarrolla la vida del hijo de inmigrantes italianos Genaro, que crece en ambiente de avaricia y miseria; al morir su padre cursa estudios con la herencia y seduce a la hija de un estanciero para solucionar sus problemas económicos; pero empieza a especular con el dinero de su mujer en tierras y vuelve a la pobreza. Fuente: Wikipedia.

Camöens, Luis Vaz de. o Camóes, Luis Vaz de. Nacido y muerto en Lisboa (1524-1580), fue un escritor y poeta portugués, generalmente considerado como uno de los mayores artistas en lengua portuguesa. Es poco lo que se sabe de él, y aún lo poco que se sabe se ubica en el cono de sombra de las dudas. Habría estado emparentado con el trovador gallego Vasco Pires de Camöes y por vía materna con Vasco da Gama. Vivió algún tiempo en Coimbra, donde habría frecuentado las aulas de humanidades, tal vez en el monasterio de Santa Cruz, ya que allí tenía un tío, D Bento de Camöes. En algún lado, afirman los estudiosos de su vida, habrá adquirido el gran bagaje cultural que demuestra poseer en sus obras. Regresó a Lisboa, llevando una vida bohemia. Se le atribuyen varios amores, no sólo con damas de la corte y prostitutas, sino hasta con la propia infanta doña María, hermana del rey Manuel I de Portugal. En 1553, tras haber sido preso por uin altercado, partió a la India, y este es uno de los pocos hechos de su vida que los documentos corroboran. Se asentó en la ciudad de Goa donde escribió gran parte de su obra. Regresó a Portugal, pero durante el periplo naufragó en las costas de Mozambique y fue forzado, por falta de medios, a quedarse allí. Fue en Mozambique donde su amigo Diogo de Couto lo encontró, pagándole su viaje hasta Lisboa, a donde llegó finalmente en 1569. Pobre y enfermo, consiguió publicar Os Lusíadas en 1572 gracias a las influencias de algunos amigos cercanos al rey Sebastián I de Portugal. Pero incluso esta publicación está envuelta en misterio –hay dos ediciones del mismo año y no se sabe cuál fue la primera-. En recompensa por los servicios prestados a la patria, el rey le concedió una modesta pensión, pero incluso esa paga fue entregada siempre tarde y no rescató al poeta de la pobreza más extrema. En cuanto a su obra lírica, el volumen de sus rimas le fue robado. Por lo tanto, la obra lírica de Camöes fue publicada póstumamente, no habiendo acuerdo entre los diferentes editores en cuanto al número de sonetos escritos por el poeta. Existen diferentes ediciones líricas camonianas y no hay una completa certeza en cuanto a la autoría de algunas de las piezas líricas. En 1578, Camöes oyó de la terrible derrota de Portugal en la batalla de Alcazarquivir, donde el rey Sebastián murió y el ejército portugués fue desvastado. Las tropas españolas se aproximaban a Lisboa para validar las pretensiones de Felipe II al trono portugués, al momento en que el poeta le escribió al capitán general de Lamego, que estaba contento no sólo de morir en su país sino con él. Falleció en Lisboa el 10 de junio de 1580, a los 56 años. Un amigo debió pagar la sepultura. Su túmulo, que habría sido colocado cerca del convento de Santa Ana en Lisboa, se perdió en el terremoto de 1755, por lo que se ignora el paradero de sus restos mortales, los cuales no están en ninguno de los túmulos oficiales que le están dedicados. Se lo considera el máximo poeta portugués, situándose su obra entre el clasicismo y el manierismo. Algunos de sus sonetos, como el conocido Amor é fogo (Amor es fuego), por el uso de las paradojas, anuncia ya el barroco que se aproximaba. Fuente: Wikipedia.

Campanella, Tomás. Tommaso Campanella nació en Stilo, Calabria, el 5 de setiembre de 1568 y murió en París el 21 de mayo de 1639. Es un filósofo y poeta italiano, también citado por su nombre castellanizado, Tomás Campanella; antes de entrar a la Orden Dominica, su nombre era en realidad Giovanni Doménico Campanella. Entre muchas obras, escribió una defensa de Galileo y el tratado utópico La ciudad del sol (compuesto durante una larga estancia en la cárcel por una conjura antiespañola, la misma causa que sufrió el economista Antonio Serra), donde describe un estado teocrático universal basado en principios comunitarios de igualdad. A los 15 años ingresó en el convento dominico de Santo Dominco de Placanica, emitiendo sus votos con el nombre de Fray Tomasso. Estudió filosofía y teología en Morgeto y Nicastro, mostrando especial admiración por la física naturalista y el antiaristotelismo de Telesio. En 1580, sin contar con sus superiores, se dirigió a Nápoles en campañía de un rabino judío, quien lo introdujo en el círculo de Gian Battista Porta, en el que se practicaban curiosidades máginas y naturalistas, por las que siempre sintió especial atención. En 1591 publicó allí su primera obra: Philosophia sensibus demonstrata, en defensa de Telesio, sufriendo poco después la primera sospecha de demonismo y herejía, y siendo procesado por su propia Orden al año siguiente. Un cuarto proceso (tras haber pasado por Roma, Florencia, Bolonia y Padua) más grave que los anteriores, hizo que le trasladaran a Roma, siendo encarcelado en la Torre Nona por orden del Santo Oficio. Obtenida la libertad, se retiró al pequeño convento de Santa María de Gesu (Stilo), aparentando una vida recogida y tranquila. Mientras tanto planeaba una conjura contra la dominación española en Calabria, y la instauración de una república teocrática perfecta similar a la utopía que luego formuló en Cittá del sole. Delatado, se le abrió en 1599 un proceso político y eclesiástico con el que se lo acusó de rebelión y herejía. El gobierno español y la autoridad eclesiástica determinaron en 1602 condenarlo a cadena perpetua en el Castillo de Nápoles; allí pasó 27 años. Durante su reclusión compuso sus pricipales obras, reelaboró las que en Bolonia le había arrebatado la Inquisicón y mantuvo relación con estudiosos de su tiempo (Galileo, Scoppio, Gassendi, etc). A requerimiento de la porpia Orden Dominicana le fue otorgada la libertad total por el papa Urbano VII. El 21 de octubre de 1634, vestido de fraile mínimo, con falso nombre, huyó a Francia, donde encontró afectuosa acogida. Cinco meses después, murió en el convento de la rue Saint-Honoré de París. Campanella tuvo un temperamento impetuoso, combativo; talento de amplia erudición con una audacia intelectual desenfrenada, que lo llevaron a abordar todas las ciencias. Se creyó predestinado por Dios para la misión providencial de realizar la unidad de todo el mundo, dividido por luchas doctrinales, políticas y religiosas, unidad que constituyó la gran obsesión de su vida. Las obras de Campanella -82 en total- abarcan muchos campos de la filosofía. Algunos títulos suyos son Teología (1614) y Metafísica (1638). Se destacan: De sensu rerum et magia (1590, revisada en 1628), en la que expone la doctrina de la animación universal y su gnoseología. De monarchia hispanica discursus (1601), tratado político en torno a la prioridad de la monarquía española, bajo la autoridad espiritual del Papa, en el concierto político universal. Citta del sole (1602, revisada en 1613) publicada en latín (Civitas solis, poetica idea Reipublicae philosophicae, 1623), la obra más significativa de su pensamiento político, en la que traza su república ideal, naturalista, trocrática y aristocráticamente comunista. Universalis Philosophiae seu metaphsicarum rerum, partes tres, libri XVIII (1638) es como una biblio de la filosofía. Morarchia Messiae (1605), en donde teoriza sobre la monarquía universal: el Papa es el soberano supremo, los príncipes sus brazos, la humanida tendrá paz entonces bajo un solo rey un solo pastor. También escribió una Apología pro Galilego (1616). Propuso la autoconciencia, sobre la que se fundan las determinaciones esenciales de la realidad natural, de las que ella nos hace conscientes: el poder, el saber y el amor al ser. Toda su filosofía especulativa está destinada a fundamental un ideal político- religioso: el gobierno de la humanidad por el Sumo Pontífice, en quien debe recaer también el poder temporal. En suma, Campanella poropone una dictadura sacerdotal, apoyándose en la condición desfalleciente del hombre, tan sólo remediable en esa ciudad helíaca. Para la ortodoxia católica, la religión naturalista de Campanella, como vínculo de orden espiritual y unificador, suponía una decadencia del crisitianismo, ya que dañaba gravemente su dimensión sobrenatural. La historia de la filosofía, lo juzga precursor de Descartes y Kant. Una de sus obras más destacadas fue La imaginaria ciudad del sol, que aunque escrita en 1602 no fue publicada hasta 1623. Es una utopía en la que el autor expone su concepción de ciudad ideal. Está dispuesta en forma de diálogo entre un almirante genovés y el Gran Maestre de los Hospitalarios. El marino cuenta al caballero cómo se vio obligado a tocar tierra en la Isla de Taprobana, donde los indígenas lo condujeron a la Ciudad del Sol, que está rodeada por siete murallas, dedicadas cada una a un astro. En la punta de un monte se encuentra el templo dedicado al Sol. La organización política de esta singular República es de carácter teocrático. Se mezclan los asuntos religiosos y públicos de manera inescindible. El supremo gobernante es el Sacerdote Sol, auxiliado por los Príncipes Pon, Sin y Mor, competentes respectivamente en materia de poder, sabiduría y amor. Al príncipe Pon le corresponde conocer el arte guerrero y de los ejéricitos; al Príncipe Sin, la enseñanza de la ciencia y la sabiduría, y al Príncipe Mor, las labores de la procreación y la educación de los infantes. Los Ciudadanos de esta República filosófica, conocedores de que la propiedad privada engendra el egoísmo humano e incita a los hombres a enfrascarse en crueles luchas, han convenido en que la propiedad sea comunitaria. Todos los hombres habrán de trabajar pero los funcionarios serán los que harán la distribución de la riqueza. Hasta los actos más íntimos son en común en esta ciudad. Fuente: Wikipedia.

Campos, Luis María. Militar y político argentino (1842-1907). Participó en la Guerra del Paraguay. Entre 1870 y 1873 actuó contra las fuerzas rebeldes del general López Jordán. Durante la presidencia de Roca y de Figueroa Alcorta se desempeñó al frente del Ministerio de Guerra y Marina. Fuente: Wikipedia.

Campuzano Cornejo, Rosa. Fue una activista afiliada a la causa libertadora durante la lucha por la independencia del Perú, nacida en Guayaquil el 13 de abril de 1796 y fallecida en Lima en 1851. Se le llamó “La protectora” por ser la amante del General José de San Martín exaltado como “El protector del Perú”. Rosita era hija natural de Francisco Herrera-Campuzano y Gutiérrez, funcionario, rico productor de cacao, quien la había concebido con una mulata llamada Felipa Cornejo. Rosita fue descrita por lo cronistas como una bella mujer de tez blanca y ojos azules, inteligente, vivaz e instruida. Llegó a Lima en 1817, a los 21 años como amante de un español acaudalado y pronto se relacionó con la sociedad limeña. Su tertulia era frecuentada por gente prominente y aprovechó su posición como amante de un general realista, para obtener información militar que suministraba a los patriotas y para ocultar en su casa a oficiales desertores del ejército real y luego ayudarlos a unirse al campamento patriota de Huaura. Por sus actividades clandestinas y subversivas fue detenida por unos días. Asimismo, por estas actividades y por frecuentar los mismos círculos sociales conoció a Manuela Sáenz, estableciéndose entre ellas una gran amistad, y complicidad en las tareas conspiradoras. Igualmente en 1818 fue denunciada a la Inquisición por tener libros prohibidos. La noche del sábado 28 de julio de 1821, el Cabildo de Lima organizó una fiesta en los salones del Ayuntamiento en honor a San Martín y a la proclamación de la Independencia. El General conoció allí a Rosita y al día siguiente, domingo 29 de julio, San Martín devolvió la atención con otro baile, ahora en los salones del Palacio de los Virreyes y volvió a ver a la bella guayaquileña. Según testimonios de la época Rosita y el general se enamoraron. Cuando el Protector incluyó a la Campuzano entre las 112 mujeres condecoradas con la Orden del Sol, la sociedad tradicional limeña lo consideró una afrenta. El día que San Martín abandonó el Perú, apenas pudieron despedirse. Hacia 1832 Rosita inició relaciones con el comerciante alemán Juan Weniger, propietario de dos valiosos almacenes de calzado en la calle de plateros de San Agustín con quien tuvo un hijo, bautizado de Alejandro Weniger Campuzano, a quien sin embargo no crió porque se lo arrebató el padre cuando ambos se separaron. La Protectora en su testamento declaró estar casada con Ernesto Gaber, quien la había abandonado, marchándose a Europa; y tener un hijo llamado Alejandro. Rosa murió casi en la indigencia en 1851, a los 55 años y fue sepultada en la iglesia de San Juan Bautista de Lima, Perú. Fuente: Wikipedia.

Canetti, Elías. (Rustschuk, ciudad del Imperio otomano, ahora Ruse, la actual Bulgaria, 25 de julio de 1905 – Zúrich, 14 de agosto de 1994). Escritor y pensador en lengua alemana, Premio Nobel de Literatura en 1981. Hijo de una familia comerciante de origen sefardí (su apellido proviene de Cañete, pueblo de Cuenca, España, de donde es Hijo Adoptivo), vivió en la actual Bulgaria hasta que en 1911 se trasladó a Gran Bretaña, más precisamente a la ciudad de Manchester, donde tomó contacto con las mejores obras de la literatura universal. Desde niño dominaba el búlgaro, el alemán y el sefardí (conforme su autobiografía, asociado a fuertes recuerdos de la infancia). Muerto su padre, al año siguiente la familia emigró a Viena donde vivió la Primera Guerra Mundial, enorgulleciéndose con sus pequeños amigos de ser británico antes que austriaco. Una vez instalado en Austria, utilizará el alemán principalmente. Tras pasar por Zúrich y Alemania, regresó de nuevo a Viena en 1924 como estudiante de Ciencias Químicas, licenciándose en 1929, aunque su gran pasión era la literatura, dedicándose al estudio de esa disciplina en Suiza. Durante su estancia en Viena, contrajo matrimonio con la también escritora Veza Taubner, y redactó sus primeras obras: La Boda, La Comedia de las Vanidades y Auto de Fe. En 1938, después de la Noche de los cristales rotos en Austria, Canetti se trasladó a Londres, obteniendo la ciudadanía británica en 1952. Fue en Gran Bretaña donde vivió pobremente trabajando en una de sus obras magnas, Masa y poder, influido notablemente por la Alemania nazi que había podido ver de cerca. Incómodo con la mentalidad y las costumbres inglesas, se mostró muy crítico con la intelectualidad del país, como describió en su libro Fiesta bajo las bombas, y fue amante de la novelista británica Iris Murdoch, de quien dejó en este libro un retrato inmisericorde. A partir de los 70 vivió en Zúrich hasta su muerte, acontecida el 14 de agosto de 1994. En 1971, tras la muerte de su primera esposa, se casó con la restauradora de arte Hera Buschor, con quien tuvo una hija. En 1972 recibió el Premio Georg Büchner, la más importante distinción literaria en lengua alemana, y en 1981 el Premio Nobel de Literatura. Entre los fundamentos de la entrega del Nobel, se mencionó su estudio de los movimientos de masas y de manera especial su testimonio de la brutalidad del nacionalsocialismo germano y de las dictaduras en general. El conjunto de su obra personal no podrá ser conocido hasta el 2024 por sus propias disposiciones testamentarias. Sus obras: Auto de fe, 1936 (Novela); Notas, 1948 (Aforismos); Masa y poder, 1960 (Ensayo antropológico); El otro proceso de Kafka, 1969; La conciencia de las palabras, 1975; El suplicio de las moscas, apuntes biográficos (1986-1992) 1992; La lengua absuelta, La antorcha al oído, El juego de ojos y Fiesta bajo las bombas, cuatro tomos autobiográficos. Fuente: Wikipedia.com.

Cano, Melchor. (Tarancón, Cuenca 1509 – Madridejos, Toledo 1560). Fraile dominico, teólogo y obispo español. Estudió en la Universidad de Salamanca, donde fue alumno de Francisco de Vitoria y profesó en el Convento de San Esteban de dicha ciudad en 1524. En 1531 fue enviado al colegio de San Gregorio en Valladolid donde estudió con Bartolomé de Carranza y con Fray Luis de Granada. En 1536 obtuvo la cátedra de Teología en San Gregorio y a la muerte de Francisco de Vitoria, la de Salamanca en 1546. Participó en la primera fase de la Junta de Valladolid (1550), que intentaba resolver la polémica de los naturales o de los justos títulos, entre Juan Ginés de Sepúlveda y Bartolomé de las Casas. Carlos I lo envió al Concilio de Trento en 1551 y un año más tarde lo promovió a Obispo de Canarias, cargo del que dimitió para ser rector de San Gregorio en Valladolid (1554). En 1557 fue nombrado Provincial de la Orden. Su obra más importante fue De Locis Theologicus (Salamanca, 1563), en la cual estableció las diez fuentes para la demostración teológica: la Sagrada Escritura, la Tradición Apostólica, la autoridad de la Iglesia Católica, la autoridad de los Concilios Ecuménicos, la autoridad del Sumo Pontífice, la doctrina de los Padres d ela Iglesia, la doctrina de los doctores ecolásticos y canonistas, la verdad racional humana, la doctrina de los filósofos y la historia. Fuente: Wikipedia.

Cañumil. Cañumil era el yerno de Calfucurá, leal a su jefe hasta el día de su muerte. Protagonizó diversos hechos durante los primeros años de existencia de Bahía Blanca. Fuente: Calfucurá. La conquista de las pampas.

Coon, Carleton Stevens. (23 de junio de 1904-3 de junio de 1981) Fue un antropólogo físico estadounidense. Nació en Wakefield, Massachusetts. Se interesó en la prehistoria, y asistió a la academia Phillips-Andover donde estudió jeroglíficos y alcanzó muy buen dominio del griego antiguo. Luego concurrió a Harvard en donde inicialmente estudió egiptología con George Reisner. Sin embargo, al igual que muchos estudiantes, Earnest Hooton lo atrajo al campo de la antropología y así Coon se graduó magna.cum.laude en 1925. Una vez graduado comenzó a desempeñarse como curador de etnología en el museo de la Universidad de Filadelfia. Estando en Harvard, en 1925 realizó el primero de muchos viajes al norte de África para conducir trabajos de campo en el área del Rif de Marruecos, que seguía siendo políticamente inestable después de una rebelión local contra la dominación española. Coon obtuvo su doctorado en 1928 y volvió a Harvard como conferenciante y más adelante como profesor. Su trabajo a partir de este período incluyó una reescritura en 1939 de la obra “Races of Europe” (Razas de Europa) de William Z. Ripley (1899). Coon tenía un carácter colorido y al igual que su mentor Earnest Hooton, muchos de sus escritos se orientan a una audiencia general, no técnica. Además publicó varias novelas y llevó a la ficción notas de sus viajes al norte de África, incluyendo The Riffians, Flesh of the Wild Ox, Measuring Ethiopia, y A North Africa Story: The Anthropologist as OSS Agent. Este último libro es un relato de su trabajo durante la Segunda Guerra Mundial, que implicaba espionaje y el tráfico de armas para los grupos franceses de la resistencia en Marruecos que estaba entonces ocupado por Alemania. Esta tarea realizada bajo el disfraz de trabajo antropológico de campo es una práctica condenada generalmente por los antropólogos en la actualidad, en el contexto de la ética de la ciencia del siglo XXI. Durante este tiempo, Coon trabajó con la oficina de Estados Unidos de servicios estratégicos. Coon hizo estudios antropológicos físicos en el exterior. Estudió a los albaneses entre 1929-1930. En 1933 realizó un viaje a Etiopía como parte de sus estudios. En el período 1925 a 1939 recorrió Arabia, África del norte y los Balcanes y en 1939 descubrió un ejemplar de Neanderthal. En 1948, Coon dejó Harvard para tomar una posición como profesor de antropología en la Universidad de Pennsylvania, que tenía un museo excelente. A través de los años 50 produjo una serie de escritos académicos, así como muchos libros populares, siendo el más notable The Story of Man (1954). El interés de Coon consistía en utilizar la teoría de Darwin de la selección natural para explicar las diferentes características físicas de varios grupos raciales. A partir de 1954-1957, hizo trabajos de fotografía para la fuerza aérea de Estados Unidos. Fotografió las áreas donde los aviones norteamericanos pudieran ser atacados. Esto lo condujo a viajar en Asia de Corea, a Ceilán, India, [Paquistán]], a Arabia Saudita, Japón, Taiwán, Nepal, Sikkim, y Filipinas. Coon murió de 3 de junio de 1981, en Gloucester, Massachusetts. Fuente: Wikipedia.

Cardiel, José. Nació en Laguardia (Álava) el 18 de marzo de 1704, aunque la familia se trasladó poco después a Vitoria, donde su padre ejercía como médico. Fue en esta ciudad donde comenzó junto a otros dos hermanos, sus estudios en el colegio de los jesuitas. Los tres decidieron ingresar en la Compañía. José lo hizo el 8 de abril de 1720. Fue durante su noviciado en Medina del Campo donde conoció al P Pedro Antonio de Calatayud, profesor entonces de retórica y filosofía. Desde 1728 hasta 1773, año de la muerte de Calatayud, aquellos dos hombres mantuvieron una amistosísima relación y se cartearon a menudo. Algunos de los trabajos literarios más señalados de Cardiel fueron cartas dirigidas a su maestro, como es el caso de la Relación de las misiones del Paraguay. Con ellas y con algunos otros materiales, Calatayud escribiría un Tratado sobre la Compañía de Jesús en Paraguay, cuyo manuscrito se encuentra en el Archivo de Loyola. En 1729 llegó Cardiel a buenos Aires, partiendo poco tiempo después para las reducciones guaraníticas donde había de estar ininterrumpidamente durante doce años. En esa primera etapa como misionero habrá de participar, entre otros muchos acontecimientos que reflejan sus escritos, en la sublevación de los comuneros de Asunción, al acompañar en calidad de capellán a los ejércitos guaraníes que en 1734-35 sofocaron aquella rebelión. Transcurridos esos años, será enviado al colegio de la ciudad de Corrientes, donde se encontraba cuando, en 1743 fue escogido para cooperar en la fundación de misiones entre los indios mocovíes. Estos indígenas, pertenecientes al gran tronco liguístico guaycurú, formaban una importante nación chaqueña, conocida por su arrojo y valentía. Algunos grupos aceptaron en ese año la propuesta del gobernador Francisco Javier de Echagüe, y formaron la misión de San Francisco Javier, a 35 leguas al noroeste de Santa Fe, siendo su primer párroco el P Francisco Burges. Para ayudarle fue enviado Cardiel tres meses más tarde, aunque no había de estar mucho tiempo en aquella misión, pues en enero de 1744 ya estaba intentando reducir a algunas partidas de abipones, otros indios chaqueños, con los que los mocovíes estaban en guerra. Cardiel estableció contactos con algunos caciques, quienes, según afirma él, quedaron de acuerdo en formar una misión, pero debido a las objeciones puestas por el teniente Gobernador de Santa Fe no pudo concretarse aquella fundación. En abril de 1745 tras haber estado una temporada dedicado a realizar una especie de misión volante entre rancherías y aldeas de la campiña de Santa Fe, fue asignado al colegio de dicha ciudad, desde donde procuró, también infructuosamente, formar un pueblo con los indios charrúas, que nomadeaban por los alrededores. La razón de tantos fracasos repetidos y de las dificultades con que se encontraban los jesuitas en estas empresas radicaba en el modo de vida de aquellos grupos. Muy extractadamente, el propio Cardiel en esta Breve Relación (…) explica los problemas que debían afrontar los misioneros a la hora de establecer una reducción entre las diferentes naciones indígenas. En la duda sexta se refiere a la relativa facilidad con que se establecía un pueblo entre indios que conocían la agricultura, para quienes los bienes más preciados eran las herramientas que les permitían aumentar su productividad al facilitarles su tarea. Esto ya lo habían experimentado los jesuitas en los inicios de la creación de sus misiones. Así, el P Pedro Oñate, en la carta anual de 1618-19 escribía: ¨Es muy grande el trabajo que pasan los padres el primer año de estas Reducciones, en que no se trata, ni puede, del Evangelio y Doctrina, sino de que hagan sus casas y chacaras y se reduzcan a Pueblo. Y es cosa maravillosa y benigna providencia de Nuestro Señor que en dando a cualquier indio una cuña de hierro (que vale dos pesos a menos) para rozar el monte, luego está seguro, y como con grillos y cadenas para quedarse para siempre en el pueblo y doctrina, y hacerse cristiano; y así dicen muy bien los Padres que las almas aquí valen a cuña de hierro…¨. Muy diferente era la situación cuando se trataba de la reducción de nómadas dedicados a la caza y recolección, que en muchos casos habían adoptado recientemente el uso del caballo, con lo que aumentaban de forma significativa su movilidad y capacidad belicosa. Con estos indígenas, a los que Cardiel en otro texto define como tan del todo semejantes a los Gitanos, Tártaros, vagabundos y Árabes o Alárabes errantes, los sistemas tradicionales no daban apenas resultado (…) Como se ve, las dificultades del misionero crecían considerablemente cuando se trataba con estos grupos de nómadas, lo que explica en gran medida los escasos resultados de la labor de los jesuitas entre las tribus chaqueñas y patagónicas, y su éxito entre los guaraníes y los chiquitos. La siguiente tarea que le fue asignada a Cardiel, consistió en participar en una expedición científica, sufragada por la Corona, cuyo objetivo era la exploración de las costas patagónicas, estudiando básicamente la bahía de San Julián, alrededor de los 49° de latitud sur, con la idea de establecer allí una población. Para ello se embarcó el 5 de diciembre de 1745 en el navío San Antonio, mandado por D Joaquín de Olivares. Junto a él iban los PP José Quiroga, un reconocido cartógrafo y responsable de la expedición y Matías Strobel, como superior. De este viaje científico, prácticamente desconocido, nos han quedado una buena cantidad de mapas, realizados sobre todo por Quiroga y algunas relaciones manuscritas. También, un diario, escrito por otro jesuita, el P Pedro Lozano ¨formado sobre las observaciones de los Padres Cardiel y Quiroga¨, que ha sido publicado en varias ocasiones. Es ese un documento muy ameno e interesante donde, junto a las incidencias del viaje y a la relación de las observaciones astronómicas, se explica, por ejemplo, cómo los tres jesuitas consiguieron evitar los juramentos tan comunes entre la marinería, obligando a quien cometiera esa infracción a besar el suelo y decir a los presentes: ¨Viva Jesús, bese el suelo¨ . ¨De esa manera –concluye el P Lozano- en devoción y conformidad cristiana se prosiguió la navegación¨.(…) Poco después de finalizado aquel viaje y pese a la propuesta de Cardiel de comenzar otra expedición que recorriese por tierra el mismo itinerario que habían realizado a bordo del San Antonio, fue destinado a las misiones de los pampas y serranos, grupos indígenas que habitaban el sudeste de Buenos Aires, en las serranías que llamaban del Volcán, no muy lejos de la actual ciudad de Mar del Plata. Su intención era establecer una cadena de misiones que llegasen hasta el mismo estrecho de Magallanes, pero pronto se reveló aquélla como una idea fantasiosa e imposible de realizar. Tras varios contactos con caciques indígenas de la región, logró fundar en 1747 una misión que se llamó Nuestra Señora del Pilar del Volcán, con la colaboración de un jesuita inglés, el P Tomás Falkner, autor en el exilio de una interesantísima crónica llamada ¨Descripción de la Patagonia y de las partes contiguas de la América del Sur¨. Un año después realizó otra tentativa para continuar sus expediciones hacia el sur, pero los indios que le acompañaban le abandonaron algo antes de llegar al río Colorado, con lo que se frustró el proyecto.(…) Cardiel, que ya había tenido contactos con los abipones durante su estancia en San Francisco Javier de mocovíes, fue uno de los encargados de fundar la misión de San Jerónimo, junto a los PP Horbegozo y Navalón. Durante dos años permaneción con aquellos indígenas, consolidando el nuevo pueblo y fundando otro llamado Concepción. En el momento de la expulsión de los jesuitas, existían cuatro misiones entre los abipones, que agrupaban a casi 2.000 indígenas. La misión de San Jerónimo fue el origen de la actual ciudad argentina de Reconquista. Después de aquel período, será trasladado al Colegio de Asunción, con los cargos de consultor, confesor de la comunidad y misionero de partido. Fue allí donde le alcanzaron las noticias de la firma del Tratado de Límites que acabaría provocando la guerra guaranítica (…) Este enfrentamiento con las autoridades coloniales y aún con parte de sus propios superiores religiosos, le supuso una sanción (…), y su traslado a la misión de Itapua, como compañero del párroco, y con la orden de que se vigilasen estrechamente sus actividades (…) Como refutación a un panfleto portugués que criticaba agriamente la organización de las misiones jesuíticas, Cardiel escribió la que habría de ser su obra más extensa y ambiciosa, la ¨Declaración de la Verdad¨ (…) La llegada de Carlos III al trono va a suponer una transformación radical de la situación en el Río de la Plata. El propio monarca se muestra contrario a la opinión mantenida por su hermano y denuncia el tratado. Las cosas parecían estar como antes, pero cuando los guaraníes fueron volviendo a sus antiguos pueblos, no encontraron sino desolación y ruinas. El 24 de agosto de 1761 fue destinado Cardiel a la misión de San Miguel, quizás el pueblo más importante de los que habían sido ocupados por las tropas portuguesas y uno de los que más habían sufrido. Durante un año dirigirá las labores de reconstrucción, pero en 1762, deberá partir para otra empresa que poco tiempo antes habría resultado inimaginable. (…) Carlos III decidió acabar con la neutralidad característica del reinado de su antecesor, Fernando VI, y firmó el que se ha llamado Tercer Pacto de Familia, el 15 de agosto de 1761, alianza con Francia que le arrastraría sin remedio a una guerra con Inglaterra y su aliada Portugal. Así se produce la paradójica situación de ver de nuevo a Cevallos organizando un ejército invasor, sólo que esta vez dirigido a la toma de la portuguesa Colonia de Sacramento, y compuesto, en buena medida, por contingente de indios guaraníes de las misiones. Con ellos, volvemos a encontrar al inevitable Cardiel actuando como su capellán (…) En julio de 1763 se le destinó a la misión de Concepción, donde residió los últimos años de su estancia en América. ¨En la Religión entré para trabajar, no para huir del trabajo¨… escribía al P Contucci el 12 de setiembre de ese año (…) Decretada la expulsión de los Jesuitas de América (…) En 1768, de nuevo, las tropas españolas entraron en el territorio de las misiones. Iban mandadas por un nuevo gobernador, D Francisco de Paula Bucarelli y Ursúa, y su objetivo era esta vez el arresto de los jesuitas. Una de las detenciones más destacadas, tal como informa el gobernador al Conde de Aranda, era la del famoso Joseph Cardiel, a quien se apresó en el pueblo de Concepción el 10 de agosto de ese año. Embarcado en el buque San Nicolás, junto a otros treinta misioneros, de los cuales diez murieron en el mar y cinco al desembarcar, llegó Cardiel a la península a mediados de abril de 1769. Poco después, fue enviado a Italia, pasando a radicarse en Faenza, como la mayoría de los miembros de la antigua provincia jesuítica del Paraguay (…) El 7 de diciembre de 1781 falleció José Cardiel en la ciudad de Faenza. Unos días antes había escrito a un compañero suyo, el P Ramón Termeyer, las siguientes palabras: ¨Mucho he tardado en terminar esta carta. El escribir, el leer y el estudiar me fatigan grandemente aunque no tanto como el tener que hacer cosas materiales. No es de extrañar pues estoy ya en los 81 años, o más bien en los 82 años. Ya se avecina el día de mi desaparición, ya he recorrido el camino de la vida, ya he peleado la batalla de este mundo; por lo demás ya me espera, no sé si decir una corona o una sambenito, aunque mucho confío en Dios y en su misericordia infinita y en los méritos de mi Señor Jesucristo que será en verdad una corona¨. Fuente: Textual de la introducción a Las Misiones Jesuíticas, por Héctor Sáinz Ollero (Edición Dastin Historia).

Carlos de Austria. (Valladolid, 1545-Madrid, 1568) Príncipe español. Hijo de Felipe II, del que era heredero. Deforme y desequilibrado, tuvo graves desavenencias con su padre, quien le hizo recluir en una torre del alcázar de Madrid, donde murió en extrañas circunstancias. Su supuesta connivencia con los sublevados de Países Bajos y su simpatía por la causa protestante alimentaron toda una literatura en el romanticismo. A este príncipe dedicó Alvar Núñez Cabeza de Vaca sus Naufragios. Fuente: http://www.biografíasyvidas.com.

Carpentier y Valmont, Alejo. (26 de diciembre de 1904 – 24 de abril de 1980). Fue un novelista y narrador cubano que influyó notablemente en la literatura latinoamericana durante su período de auge, el llamado «boom». La crítica lo considera uno de los escritores fundamentales del siglo XX en lengua castellana, y uno de los artífices de la renovación literaria latinoamericana, en particular a través de un estilo que incorpora varias dimensiones y aspectos de la imaginación para recrear la realidad, elementos que contribuyeron a su formación y uso de lo «Real Maravilloso». También ejerció las profesiones de periodista, durante gran parte de su vida; y musicólogo, con investigaciones musicales y organizaciones de conciertos, entre otras actividades; sin embargo, alcanzó la fama debido a su actividad literaria. Aunque durante mucho tiempo se creyó que había nacido en La Habana, Cuba, el hallazgo póstumo de su partida de nacimiento en Suiza prueba que su nacimiento aconteció en Lausanne. Su padre fue Georges Julien Carpentier, arquitecto francés; y su madre, Lina Valmont, profesora de idiomas de origen ruso, lo crió en francés, confiriéndole a su infancia un marcado «mestizaje cultural». La familia se mudó a La Habana, porque el padre tenía interés por la cultura hispánica y ansias de habitar en un país joven y escapar de la decadencia europea. Así, Carpentier creció en trato cercano con campesinos cubanos blancos y negros, hombres mal nutridos, cargados de miseria, mujeres envejecidas prematuramente; niños mal alimentados, cubiertos de enfermedades. Una realidad que posteriormente plasmaría en sus obras. Su infancia coincidió con los primeros años de la República Independiente, un periodo en el cual las escuelas se centraban en el pasado colonial español, debido a la carencia de materiales actualizados. A la edad de once años se trasladó con sus padres a una finca en Loma de Tierra, del reparto El Cotorro, cerca de La Habana. De los once a diecisiete años, sus padres se ocuparon de su educación. Él le enseñaba literatura y ella, música, por la que sintió inclinación desde esa época. Pero en un momento dado por esa época su padre los abandonó y él tuvo que dejar los estudios y empezar a trabajar para ayudar a su madre. Al fin de su educación primaria en Cuba, fue a París para completar parte de sus estudios secundarios en el liceo Janson de Sailly donde, tomando cursos de teoría de la música, llegó a ser en sus propias palabras un pianista aceptable. En 1917 ingresó en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana para continuar sus estudios en teoría musical. En 1920 consiguió entrar en la escuela de Arquitectura de esa misma ciudad, pero que posteriormente abandonaría. A principios de los años veinte empezó a implicarse en política, especialmente en la abortada revolución de Veteranos y Patriotas en 1923. Aunque los grupos a los que se afiliaba no fueran específicamente políticos, sino más bien unidos por el arte, sí que tenían objetivos políticos y lucharon contra la dictadura de Gerardo Machado, ascendido en 1925, y contra el capitalismo norteamericano. En 1921 empezó su carrera de periodista, profesión a la que se dedicaría prácticamente el resto de su vida. En la sección Obras famosas del diario habanero La Discusión publicó sus primeros trabajos literarios, básicamente resúmenes de obras conocidas. Ese mismo año abandonó definitivamente la carrera universitaria y viajó de nuevo a Francia. Al regresar dos años después, redactó artículos de crítica musical y teatral en La Discusión y El Heraldo de Cuba. Al estabilizarse su situación económica en estos años, completó algunos trabajos periodísticos tales como ser jefe de redacción de la revista comercial Hispania, escribir una historia sobre los zapatos para la Unión de Fabricantes de Calzados; y colaborar en la sección de moda de la revista Social bajo el seudónimo Jacqueline. En 1923 formó parte de la Protesta de los Trece junto al Grupo Minorista, un conjunto a cuya formación participó y descrito por sus miembros como intelectual apolítico, pero que sin embargo participaba activamente en la oposición al presidente Alfredo Zayas. Esta asociación se integró posteriormente en la Falange de Acción Cubana, que organizó el fracasado movimiento insurreccional de la Asociación de Veteranos y Patriotas. Entre 1924 y 1928, Carpentier ocupó el puesto de redactor en la revista Carteles. En 1926 asistió a un congreso de periodistas en México invitado por el gobierno de ese país y durante el mismo conoció a Diego Rivera, con quien mantendría una larga amistad. Este periodo fue muy importante en la formación de su personalidad artística; llegó a conocer todos los barrios de La Habana y descubrir la arquitectura colonial y el ambiente de La Habana Vieja, elementos en que se ambientarán después muchos de sus ensayos y novelas. Sus obras y afirmaciones entre los años 1920 y 1928 muestran que se implicó decididamente en el vanguardismo cubano, con cuyas figuras principales trabó amistad. Carpentier también amplió sus conocimientos musicales escuchando al compositor Amadeo Roldán. En 1927, adhirió al Manifesto Minorista, firma por la cual sería encarcelado durante siete meses bajo acusaciones de profesar ideas comunistas. Durante ese tiempo en prisión redactó la primera versión de su novela Ecué-Yamba-Ó!. Ya en libertad condicional, en marzo de 1928, acudió a un congreso de periodistas en La Habana en donde conoció al poeta francés Robert Desnos quien le ayudó a huir del régimen machadista, entregándole su pasaporte y sus acreditaciones y ayudándole a embarcarse en un buque con dirección a Francia. Allí viviría los siguientes once años, es decir, hasta 1939. Su llegada se produjo durante el boom del movimiento surrealista, cuyos miembros le dieron la bienvenida de brazos abiertos. El tiempo que pasó en ese país enriqueció su mundo y lo introdujo en nuevas técnicas literarias y funciones expresivas. Se estableció en París y colaboró en diversas revistas locales y cubanas con poemas y artículos sobre música. Se unió a los círculos musicales de la ciudad, colaborando con el compositor francés Darius Milhaud, el brasileño Heitor Villa-Lobos y el cubano Alejandro García Caturla. Este grupo produjo una variedad de poemas, libretos y textos, como Poèmes des Antilles, neuf chants sur des textes de Alejo Carpentier, y musique de M.F. Gaillard. Carpentier también escribió la serie de artículos Ensayos convergentes en 1928.[3] Con el apoyo de Desnos, Carpentier empezó a formar parte del movimiento surrealista que iba a influir en sus obras considerablemente. Sus dos primeros cuentos cortos, El estudiante y El milagro del ascensor siguen el estilo surrealista. Aunque sus obras más famosas fueron escritas en español, Carpentier también era capaz de escribir en francés. Por ejemplo, escribió el cuento Histoire de Lunes en francés y, considerando su público, daba entrevistas en francés o en español. Carpentier colaboró en la Révolution surréaliste y conoció a los poetas Louis Aragon, Tristan Tzara, Paul Eluard, y a los pintores Giorgio de Chirico, Yves Tanguy y Pablo Picasso. En 1933 terminó su primera novela ¡Ecué-Yamba-Ó! y salió de Francia por poco tiempo para Madrid, y después de la caída del régimen de Machado, hizo un viaje a Cuba en 1936. Regresó a París y no volvió a España hasta después de estallar la Guerra Civil Española. Carpentier pasó mucho tiempo en Francia, entre los años 1932-1939, trabajando en la radiodifusión francesa con efectos de sonidos y sincronización musical. Llegó a ser director de los Estudios Foniric donde dirigió la producción de programas de radio con las técnicas más modernas. Dirigió las grabaciones de poemas de Walt Whitman, Edgar Allan Poe, Langston Hughes, Louis Aragon, y otros. El tiempo transcurrido en ese país contribuyó a formar su identidad como escritor; según sus propias palabras: le enseñó a ver texturas, aspectos de la vida americana que no había advertido […] Comprend[ió] que detrás de ese nativismo había algo más; lo que llam[ó] los contextos: contexto telúrico y contexto épico político: el que halle la relación entre ambos escribirá la novela americana. Al final de su tiempo en Francia, Carpentier confesó sentir ardientemente el deseo de expresar el mundo americano (…) América se [le] presentaba como una enorme nebulosa, que [él] trataba de entender, porque tenía la oscura intuición de que [su] obra se iba a desarrollar aquí, que iba a ser profundamente americana. Vivió autoexiliado en Venezuela entre 1945-1959. Algunos críticos consideran esta etapa como la más fecunda de su vida. Durante esos catorce años terminó de escribir El reino de este mundo en Caracas en marzo de 1948. Sería publicada en México en la primavera de 1949. Este obra representa la primera vez en más de 15 años que concluyó una novela. Durante este período plasma lo aprendido durante sus peripecias previas, durante sus estudios, como periodista, crítico musical, y editor de cuentos. Müllerr-Bergh comparó El reino de este mundo con su obra primera, ¡Ecué-Yamba-Ó!, y en su opinión se aprecia una notable madurez en la selección de los materiales narrativos y una mejora estilística. También en Caracas compuso íntegramente otras tres de sus grandes novelas: Los pasos perdidos, 1952, inspirada en la geografía venezolana; El acoso, 1956; y El Siglo de las luces, terminada en 1958 pero publicada cuatro años después. Además aprovechó la estancia en ese país para conocer mejor la naturaleza del continente americano. En 1947 viajó al interior del país, atravesando zonas deshabitadas hasta Ciudad Bolívar. A lo largo del trayecto llegó a San Carlos de Río Negro, donde conoció algunas tribus originarias americanas. Como Carpentier contaría más tarde, este viaje fue el momento en cual surgió en [él] la primera idea de Los pasos perdidos. América es el único continente donde distintas edades coexisten. Con este libro ganó el premio de la crítica parisiense al mejor libro extranjero. La novela corta El acoso, publicada en 1956, presenta un episodio sangriento entre bandas de terroristas enemigas, inspirado por los acontecimientos de la época de desórdenes que siguió la caída del dictador Machado. El Siglo de las luces es inspirado en parte por un viaje que Carpentier hizo al Golfo de Santa Fe en la costa venezolana. Carpentier explicó que aunque la novela fue concluída en 1958, no se publicó hasta 1962 porque necesitaba retoques y el cambio que se observaba en la vida y en la sociedad cubanas me resultó demasiado apasionante para que pudiera pensar en otra cosa. Carpentier cuenta que el triunfo de la Revolucion Cubana me hizo pensar que había estado ausente de mi país demasiado tiempo. Hizo planes para regresar definitivamente a Cuba y vendió los derechos cinematográficos de Los pasos perdidos a un consorcio internacional. Durante su tiempo en Venezuela, Carpentier también escribió la mayoría de sus cuentos, y algunos críticos arguyen que es muy posible que sean cuentos escritos en otros lugares. Los advertidos y El derecho de asilo, tienen como fuentes temas, anécdotas y personajes venezolanos. Carpentier también realizó una gran producción periodística durante su tiempo en Venezuela, publicando cerca de dos mil artículos y crónicas en su columna Letra y solfa en el diario El Nacional entre 1950 y 1959. Además, Carpentier publicó muchos otros artículos, ensayos y reportajes para el mismo diario, y para otras publicaciones venezolanas, cubanas, y de otros países. Carpentier también enseñó en la Universidad Central de Caracas y trabajó para una agencia de publicidad. Viajó a Haití con su esposa Lilia Esteban y con el escritor Louis Jover; fue un viaje de descubrimiento del mundo americano, de lo que llamó lo real maravilloso. Después de su viaje a México en 1944 realizó importantes investigaciones musicales. Publicó La música en Cuba en México (1945). 1949 fue el año en que publicó, en México también, El reino de este mundo. Carpentier regresó a Cuba en 1959 donde volvió a residir en la capital. En 1962, llegó a ser el director ejecutivo de la Editorial Nacional de Cuba, órgano del gobierno revolucionario que organizó las exigencias editoriales del Ministerio de Educación, Consejo Nacional de Universidades (La Habana, Las Villas y Oriente), las ediciones de la Academia de Ciencias de Cuba, Editorial Juvenil, y el Consejo Nacional de Cultura, grupo que incluyó la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), El Archivo Nacional, la Bibilioteca Nacional, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el Instituto de Artes Cinematográficas Cubanas (ICAIC) y la Casa de las Américas. Carpentier también fue el vicepresidente del UNEA, hizo crítica literaria en la Gaceta de Cuba y colaboró en publicaciones extranjeras como Sur, Insula y Les Langues Modernes. El siglo de las luces fue publicado en México en 1962. Carpentier fue designado ministro consejero de la Embajada de Cuba en París. Publicó en París Literatura y conciencia política en América Latina que incluye los ensayos de Tientos y diferencias con excepción de La ciudad de las columnas. Carpentier también dirigió un programa cultural de Radio Habana en 1964, La cultura en Cuba y el mundo, en el que los temas principales eran la novela y la música en América Latina. A fines de 1964, publicó la colección de ensayos Tientos y diferencias en México. En 1965, Carpentier terminó el libro El año 59; la acción del libro se desarrolla en La Habana y es inspirada en la Revolución Cubana. También escribió una obra teatral titulada El aprendiz brujo. En 1972 se editaron en Barcelona El derecho de asilo, Concierto barroco y El recurso del método. Además, recibió un extenso homenaje en Cuba por su septuagésimo aniversario. Tres años después la universidad de La Habana le concedió el título de doctor honoris causa en lengua y literatura hispánicas y recibió el premio internacional Alfonso Reyes. Se le confirió el Premio Mundial Cino del Duca, cuya dotación donó al Partido Comunista de Cuba. En 1976 le fue conferida la más alta distinción del Consejo Directivo de la Sociedad de Estudios Españoles e Hispanoamericanos de la Universidad de Kansas, el título de Honorary Fellow. Fue electo diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba. En 1978, la más alta distinción literaria de España, el Premio Miguel de Cervantes, fue recibida por Carpentier de las manos del rey Juan Carlos. Donó al Partido Comunista la retribución material del premio. La Editorial Siglo XXI publicó La consagración de la primavera en 1979. El arpa y la sombra fue editada en México, España y Argentina. Recibió el Premio Medicis Extranjero por El arpa y la sombra, el más alto reconocimiento francés para escritores extranjeros. Carpentier era conocido como uno de los primeros que introdujo el término de lo real maravilloso y el neo-barroco en América Latina. Carpentier, ampliamente conocido por el estilo barroco de sus escritos y su teoría de lo real maravilloso, tuvo entre sus obras más famosas ¡Écue-Yamba-O!, Alabado sea el Señor (1933) sobre el folclore y mitología afrocubanos, El reino de este mundo (1949) y Los pasos perdidos (1953). En ¡Écue-Yamba-O!, tuvo una perspectiva más hacia la etnología. En esa obra, se presenta el tema de la cultura afro-cubana. Se critica la política de la dependencia de Cuba bajo los Estados Unidos, y las fotos en el libro hacen que la obra se vea como antropológica y no pura ficción. Hay algunas teorías que afirman que la colección de imágenes (no de humanos) reflejan la influencia surrealista en Carpentier así como una vista de la cultura. En el prólogo de El reino de este mundo, una novela sobre la Revolución haitiana, describió su visión de lo real maravilloso o lo maravilloso real, que algunos críticos interpretan como sinónimo del Realismo mágico, aunque otros disienten a este respecto, contrastándolo a consideraciones de escritores como Miguel Ángel Asturias o Gabriel García Márquez. Como la música era muy importante para Carpentier, tiene sentido que la haya utilizado en sus libros. Por ejemplo, para dar ritmo y musicalidad al texto de El reino de este mundo, enfocado en lo afro-cubano, Carpentier utiliza el idioma creole. Encontramos este recurso cerca de dos escenas muy importantes en el libro. Aunque los escritos de Carpentier no sean biográficos, se puede observar claramente en sus obras las influencias de los eventos de su vida. Además se pueden intuir sus puntos de vista y opiniones a través de sus personajes y argumentos. En Los pasos perdidos, el protagonista nos lleva en un viaje por la selva, un adentramiento iniciático cuya meta es encontrar el origen de la música en viejos instrumentos y formas de habla. En la selva escuchamos todos los sonidos de la naturaleza a medida que el personaje se integra paulatinamente a este mundo, y se relaciona con los habitantes, aunque finalmente esta integración resulta bastante superficial. Muchos de los temas en las obras de Carpentier se ubican alrededor del mestizaje cultural, lo que es un aspecto esencial en su representación del ser latinoamericano. En las obras tempranas de Carpentier, leemos bastante sobre los negros y la experiencia del hombre en relación al cosmos. Mantuvo interés por la cultura afro-cubana dentro de sus obras y música. Aun en su cuento Histoire de Lunes, que fue escrito en francés, aparece el tema de la cultura afro-cubana. El hombre blanco, aunque aparece en las obras de Carpentier con poca frecuencia, representa cuatro instituciones opresivas en América latina: la cárcel, la iglesia, la esclavitud y el imperialismo extranjero. A través de este estilo se explican los ritmos africanos en la poesía de Carpentier. El viaje también es muy importante en las obras de Carpentier. En todas sus obras existen personajes que realizan un viaje o están en movimiento, lo que quizás deriva de la vida viajera de Carpentier. La idea de lo real maravilloso fue introducida en un artículo publicado en el periódico El Nacional en 1948. El año después apareció en la introducción de El Reino de Este Mundo. Todavía hay desacuerdos entre los que estudian literatura sobre exactamente lo que es la diferencia entre lo real maravilloso y el realismo mágico, si hay una. Carpentier describió lo real maravilloso en su introducción: Pisaba yo una tierra donde millares de hombres ansiosos de libertad creyeron en los poderes licantrópicos de Mackandal, a punto de que esa de colectiva produjera un milagro el día de su ejecución… A cada paso hallaba lo real maravilloso. Al fin de la introducción Carpentier puso una pregunta a los futuros lectores:¿Pero qué es la historia de América toda sino una crónica de lo real-maravilloso? Así aisló su concepto a algo exclusivamente latinoamericano y no nacional. En El reino de este mundo,” lo real maravilloso forma una perspectiva más de la historia- no es necesariamente una ficción. Añadió además: América, la imagen de una conjunción: Lo real maravilloso es eso, ¨esa inesperada alteración de la realidad¨, una revelación privilegiada, una iluminación inhabitual, una fe creadora de cuanto necesitamos para vivir en libertad; una búsqueda, una tarea de otras dimensiones de la realidad, sueño y ejecución, ocurrencia y presencia.”. Fuente: Wikipedia.com.

Casamiquela, Rodolfo Magín (Rudy). Arqueólogo y antropólogo argentino; fue Premio Konex de Platino 2006. Nació en Ingeniero Jacobacci el 11 de diciembre de 1932; falleció recientemente, a fines de 2008. Doctor en Ciencias con mención en biología (Universidad de Chile -¡!-), paleontólogo, antropólogo… Se especializó en etnología patagónica y en lenguas indígenas regionales. Fue Investigador Principal del Conicet, jubilándose en 2000; fue Investigador en el Centro Nacional Patagónico del Conicet, Puerto Madryn, hasta su muerte. Se acreditó el Primer Premio Nacional de Antropología y el tercero de Biología de la Subsecretaría de Cultura de la Nación (1965). Fue profesor de distintas universidades e instituciones académicas de Argentina y Chile; Profesor Emérito de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral; propuesto como doctor Honoris Causa en la Universidad Nacional del Comahue. Fue Presidente de la Fundación Florentino Ameghino. A lo largo de su carrera profesional fue asesor cultural de las provincias de Chubut, Río Negro y Santa Cruz, así como de las Municipalidades de Viedma y Patagones. Fue editor responsable de cuatrocientas publicaciones científicas o de divulgación y autor de 24 libros. En la uts supra citada edición del Diario de Georges Claraz, se incluye un largo e ilustrativo prólogo debido a su pluma. Fuente: Wikipedia.

Carvajal, Gaspar de. Nacido en Trujillo, España, alrededor de 1500 y muerto en Lima en 1584, fue un misionero dominico. Tras ingresar en dicha orden, marchó a Perú en 1533, dedicándose a la conversión de indígenas. En 1540 se unió como capellán a la expedición de Gonzalo Pizarro, gobernador de Quito, en busca del País de la Canela, al este de Quito y el Amazonas. La expedición, en condiciones muy difíciles, pasó los Andes y se internó en la selva amazónica, un territorio inhóspito y desprovisto de provisiones. Gonzalo Pizarro ordenó a su segundo al mando, Francisco de Orellana, que con cincuenta hombres (entre los cuales se encontraba Gaspar de Carvajal) descendiera el río Napo, para buscar el lugar donde ese río desembocara en un río mayor, y volvieran con las provisiones que pudieran encontrar y cargar en el pequeño barco en el que se movían. Orellana alcanzó la confluencia del Napo y el Trinidad pero no encontró provisiones. Sin poder regresar por la fuerza de la corriente, decidió seguir río abajo, hasta llegar a la desembocadura del Amazonas (1542). Carvajal, que fue uno de los sobrevivientes de esta expedición, narró los acontecimientos en su obra Relación del nuevo descubrimiento del famoso río Grande que descubrió por muy gran ventura el capitán Francisco de Orellana (partes de la Relación de Carvajal aparecieron en la Historia General y Natural de las Indias, de Gonzalo Fernández de Oviedo, escrita en 1542, pero no publicada hasta 1855). La Relación fue publicada completa en 1895, por el erudito chileno José Toribio Medina. Más tarde, en 1934, fue extensamente revisada por H C Heaton. Los datos de la expedición de Orellana, registrados por fray Gaspar de Carvajal, proporcionan información de gran interés etnológico, tales como disposición y tamaño de los poblados, ocupación continua a lo largo de las barrancas del río, caminos amplios que comunican el río Amazonas con la tierra firma, tácticas de guerra, rituales, costumbres y utensilios. A su regreso al Perú, Carvajal fue elegido subprior del convento de San Rosario en Lima. En ese puesto, fue elegido para arbitrar entre el virrey, Blasco Núñez Vela, y los auditores de la Real Audiencia en 1554, pero infructuosamente. Después de la pacificación del Perú, fue enviado por sus superiores como misionero a Tucumán, siendo nombrado protector de los indios en el país. Trabajó durante años en este territorio, registrándose que convirtió a la mayor parte de los indígenas de la zona. En 1554 fue instituido como prior del convento de Huamanga y provincial de Tucumán. Introdujo varios dominicos en la provincia, con cuya ayuda pudieron fundarse varias reducciones de indios y nueve municipios españoles. Fue elegido provincial del Perú en 1557, dedicando dos años a organizar la provincia y los dos siguientes a visitar las regiones más remotas y fundar nuevos conventos. Hay constancia de una carta de Carvajal al rey informándole de los abusos que con los indios se cometen en las minas del Perú y pidiéndole intervenga a favor de los indios. La actitud de Carvajal está en consonancia con la doctrina de su hermano dominico fray Bartolomé de las Casa. En 1565 fue elegido representante de su provincia ante la corte española y ante el Papa, pero es probable que no llegara a cruzar el océano. Fuente: Wikipedia.

Casares, Vicente. Vicente Casares Murrieta nació en Somorrostro, Vizcaya, España en 1791, y falleció en Buenos Aires en 1870. Tenía un solo hermano, Francisco Antonio Casares Murrieta, y ambos emigraron al Río de la Plata. Llegó aquí en 1800, fundando en Buenos Aires una Empresa de Exportación y Navegación que se denominó Vicente Casares e Hijos, comenzando a invertir en tierras. En 1857 compraron a Pedro Pablo Ponce una extensión de 19197 hectáreas, conforme asegura la investigadora Andrea Reguera. Cabe consignar además que desde 1810 las relaciones con España se habían interrumpido, y Vicente Casares y Murrieta fue el primer representante de España en Argentina, siendo nombrado el 1° de marzo de 1852, conforme lo acordado previamente con el Canciller Luis José de la Peña y el encargado de negocios Jacinto Albistur, como Cónsul General de España en los Estados del Plata. Sus servicios fueron reconocidos con la membresía de Caballeros de la Orden de Carlos III. Fuente: Wikipedia.

Casimiro Biguá. En Carmen de Patagones, era costumbre de los civilizados vecinos comprar a los indios sus cautivos, para destinarlos a los quehaceres domésticos. Para realizar transacciones de este tipo, en la Estancia del Estado, sobre la desembocadura del Río Negro, algún día de 1829 se habían reunido unas cuantas personas. El administrador de la estancia, Francisco Fourmantín, apodado Bibois, quería comprar un niño de unos diez años, pero no encontraba un cautivo semejante. Le ofreció a la india Joujuna comprarle su hijo Casimiro; el precio se estableció en toda el agua de vida (aguardiente) que ella y sus parientes pudieran beber durante tres días y tres noches. Después de las jornadas de borrachera, loa india lamentó perder a su hijo, pero el negocio ya había sido concretado. En adelante, Casimiro fue conocido como Biguá, por Bibois, sobrenombre de su padrino, dado que sus connacionales no pronunciaban muy bien el francés. En 1840 falleción María la Grande, reina de todos los tehuelches; durante tres días ardieron fogatas en toda la Patagonia para honrarla. Tendría unos 53 años de edad. La reemplazó el joven Casimiro Biguá. El cacique tenía un inmenso territorio que cuidar; abarcaba desde Punta Arenas hasta Patagones, únicos dos puntos poblados entonces. Pero era muy hábil. Le vendió el estrecho de Magallanes a un inglés que, de inmediato, se abocó a cobrar una tasa a las embarcaciones guaneros que operaban por allí. Así habría sido según la crónica de Skogman, marino sueco que pasó por el lugar en 1845, y fue testigo del negocio. Pronto pactó con los gobiernos de Chile y Argentina, recibiendo rango y raciones de los dos. Hasta se decía que enarbolaba una u otra bandera según las circunstancias. Durante el motín de Miguel Cambiazo que destruyó Punta Arenas en 1851, Biguá habría participado en el saqueo de las ruinas de la ciudad, aunque figuraba como capitán del ejército chileno. Al año siguiente fue acusado de haber inspirado el asesinato del gobernador magallánico Bernardo E Philippi. Hijos de Casimiro convivían con los misioneros Teófilo Schjmidt y Federico Hunziker, que se habían establecido en Santa Cruz, en el lugar desde entonces conocido como Misioneros. Esos hijos eran Galbez, el mayor, más conocido como Sam Slick, y otro llamado Gabriel. Hacia fines de 1861 Casimiro se encontraba nuevamente en Punta Arenas, negociando la cosecha de pieles y plumas. El capitán Luis Piedra Buena se estableció en la isla Pavón en 1862. Se hizo muy amigo del cacique, que en adelante tendría una escala intermedia para sus travesías de un extremo al otro de la Patagonia. Tanto intimó Piedra Buena con él, que ideó la creación de una colonia de tehuelches amigos, sobre el estrecho de Magallanes, para detener el avance chileno sobre esa zona. Invitó a Casimiro a Buenos Aires en 1864, para plantear el proyecto ante el gobierno nacional. Allí, el cacique resultó ser el primer tehuelche en posar para una fotografía. Mientras los primeros galeses desembarcaban en las costas del Chubut, Biguá se presentaba con toda su gente en Punta Arenas, como Cacique de la Patagonia, nombrado por el gobierno argentino, con rango de teniente coronel. Estupor de los chilenos, puesto que lo tenían por capitán del ejército de ellos. La tribu de Casimiro estaba en la isla Pavón al arribo de George Musters, quien relató una asamblea donde se reunieron tehuelches del norte, sur y este. Biguá, que ya tenía credenciales otorgadas por el presidente Mitre, izó la bandera argentina. En abril de 1870, la caravana tehuelche con la que Musters viajaba, arribó al país de las Manzanas, reino de Sayhueque, donde se realizaron intercambios comerciales; también otro parlamento para tratar el malón planeado por Calfucurá. Casimiro aconsejó no intervenir para no perder las raciones, caballos y vacas que les daba el gobierno nacional periódicamente. A su arribo a Patagones, Biguá se alojó en el hotel y alquiló durante dos días la banda de la guarnición para que tocara música mientras él almorzaba. En 1876 recibió un sello de plomo con su nombre y la leyenda Cacique nombrado por el Gobierno Argentino. Como cacique, tomó de Argentina y Chile cuanta ventaja se le ofrecía. Más que a una de las naciones que se disputaban la soberanía, Casimiro fue leal a la tierra misma y a su propia gente. Desapareció antes de la llegada de las huestes depredadoras de Roca. No se sabe dónde, ni exactamente cuándo murió, pero lo hizo seguramente a su manera, sin padecer la prisión, como Sayhueque, ni ser condenado a una tumba de cemento, como la de Inacayal. Vivió entre dos mundos, el de Chile y Argentina, cuando aún no habían definido sus límites, y entre el de su cultura tehuelche y el de la civilización. Fuente: flyfishing-argentina.com.

Castellanos, Juan de. Nacido en Alanis, Sevilla, el 9 de marzo de 1522 y muerto en Tunja, Colombia, el 27 de noviembre de 1607, fue un poeta, cronista y sacerdote español. Estudió en Sevilla las primeras letras. Muy joven, con sólo diecisiete años y quizás sin el debido permiso familiar, marchó como soldado a América en compañía de su coterráneo Baltasar de León, hijo del gran soldado Juan de León. Sin embargo, en San Juan de Puerto Rico comenzó a ayudar al obispo de la isla, y fallecido éste, estuvo en Salto Domingo, Aruba, Bonaire y Curacao, dedicado a secuestrar indígenas para el comercio de esclavos. En 1541 llegó a la isla de Cubagua o ¨de las Perlas¨, donde con ayuda de los nativos se dedicó a la industria que daba nombre al sitio. Con el mismo propósito estuvo en Isla Margarita y en Trinidad. En 1544 pisó por primera vez Colombia, en concreto Cabo de Vela, donde siguió con el comercio de las perlas y fue padre de una niña, Gerónima. Después pasó por Santa Marta, Salinas de Tapé y finalmente llegó a Cartagena de Indias en 1545. Hizo algunas incursiones al interior, a veces con ambiciones mineras, como en Gualacha y Maconchita. En 1550 fundó la villa de Valledupar junto a Hernando de Santana y empezó los trámites para ordenarse sacerdote, lo que consigue en Cartagena en 1559. Mientras tanto embarcó con el ilustre capitán Pedro de Ursúa, pero lo abandonó cuando quiso pasarse al Perú, en lo que anduvo acertado, porque eso probablemente lo libró de ser asesinado por el famoso Lope de Aguirre en la entrada del río Marañón. En Cartagena ejerció como cura y capellán hasta 1558 yh luego en Riohacha hasta 1561, como cura y vicario. En 1562 se lo nombró cura de la Catedral de Tunja y en 1569 beneficiado de la misma por la real provisión de Felipe II. Murió en este cargo a muy avanzada edad en 1607. Como militar intervino con Gonzalo Jiménez de Quesada en la conquista del Nuevo Reino de Granada. Más que como poeta, debe juzgarse a Castellanos como historiador, porque como tal es siempre veraz y su criterio bastante exacto. Sin embargo, su obra no carece de valor poético y literario. Condena a los funcionarios venales, la desmoralización de los soldados y la injusta distribución de las conquistas; sus ideas respecto a la conducta de los conquistadores con los indios son sensatas. Abundan las noticias arqueológicas, de Historia Natural y sobre costumbres de los aborígenes, todas ellas de gran interés. Su gran obra es Elegía de Varones Ilustres de Indias que, con 113609 versos endecasílabos es uno de los poemas más largos en lengua española. Elegías está dividida en cuatro partes: la primera narra los comienzos de la conquista y la colonia. La segunda habla sobre Venezuela, el Cabo de la Vela y Santa Marta; la tercera, sobre Cartagena; la cuarta sobre la conquista de Bogotá y Tunja. Fuente: Wikipedia.

Castelli, Juan José. Nació en Buenos Aires el 19 de julio de 1764, y falleció en la misma ciudad el 12 de octubre de 1812. Patriota de los primeros momentos de nuestra historia, que fuera conocido como El orador de Mayo; miembro de la Primera Junta de gobierno, se caracterizó junto a Mariano Moreno por su enérgico apoyo a las ideas revolucionarias. Marchó hacia Córdoba para supervisar el fusilamiento de Santiago de Liniers tras la derrota de su contrarrevolución, y de allí marchó al Alto Perú con el Ejército del Norte. A pesar de sus triunfos iniciales, fue derrotado por José Manuel de Goyeneche en Huaqui. A su regreso a Buenos Aires el Primer Triunvirato lo enjuició, pero murió en 1812 debido a un cáncer de lengua. El juicio nunca fue finalizado. Fuentes: El Historiador, Felipe Pigna; Academia Nacional de la Historia.

Castilla y Marquesado, Ramón. Nació en Tarapacá (entonces Virreinato del Perú), el 31 de agosto de 1797; fue hijo del rioplatense Pablo Castilla y de la genovesa Francisca Marquesado. Gobernó el Perú en cuatro ocasiones en 1844 y en los período 1845-1851, 1855-1862 y en 1863, siendo considerado uno de los mejores mandatarios que tuvo dicho país. En 1817 se enroló en el ejército realista, fue apresado pero logró escapar. En 1821, tras proclamarse la Independencia del Perú, Castilla se incorporó al ejército patriota que era comandado por el Libertador San Martín. En 1839, durante el gobierno de Agustín Gamarra, Castilla fue nombrado Ministro de Guerra y Hacienda. Más tarde, Castilla se asoció a Domingo Nieto y juntos derrocan al presidente Manuel Vivanco en la batalla de Carmen Alto. Nieto asumió la presidencia del Perú, pero falleció tras algunos meses; así Castilla ocupó el poder el 17 de febrero de 1844, ejerciendo el mando supremo hasta el 11 de diciembre de ese año. En su breve primer gobierno, Ramón Castilla tuvo que enfrentar diversas luchas civiles entre caudillos regionales que se autoproclamaban presidentes. Al final de la lucha, volvió a asumir la presidencia Manuel Menéndez, quien fuera derrocado por Juan Crisóstomo Torrico en 1842 convocando a elecciones presidenciales. En 1845, Ramón Castilla ganó las elecciones juramentando el cargo el 20 de abril de ese año. En su gobierno pacificó el país y realizó numerosas obras públicas. Dejó el gobierno en 1851, siendo sucedido por el general José Rufino Echenique. En 1854 Castilla se reveló contra Echenique e inició una rebelión en Arequipa, iniciándose un conflicto armado. Entre esas luchas, el 3 de diciembre de 1854 en la ciudad de Huancayo, Castilla dictó la ley de abolición de la esclavitud. Un mes más tarde, el 5 de enero de 1855, Ramón Castilla venció a Echenique en la Batalla de la Palma, luego de la cual Castilla fue elegido Presidente Provisorio. El 19 de octubre de 1856 se proclamó una nueva Constitución que fue rechazada por los latifundistas, provocando una Guerra Civil entre 1856 y 1858. Al finalizar la guerra, Castilla convocó a un Congreso, el 24 de octubre de 1858, que lo ratificó como presidente constitucional hasta 1862. El 13 de noviembre de 1860 Castilla promulgó una nueva Constitución, que vino a ser la Carta Política de mayor vigencia en la historia del Perú ya que rigió durante 60 años, hasta 1920. En su gobierno destacó la abolición del tributo indígena y de la esclavitud, pero al mismo tiempo autorizó la importación de nuevos esclavos desde Colombia. También abolió la pena de muerte, dio inicio al sistema postal y al sistema de presupuestos de obras públicas. En 1862 lo sucedió el mariscal Miguel de San Román quien al fallecer en menos de un año de gobierno dio lugar a que Castilla asumiese por cuarta vez la presidencia y permaneciera en el poder hasta el regreso de Juan Antonio Pezet, Primer Vicepresidente, el 5 de agosto de 1863. En 1864 condenó la política internacional del gobierno de Pezet, siendo apresado y alejado hasta las playas del Peñón de Gibraltar, España. En su ausencia se produjo el Combate del 2 de Mayo. A su regreso al Perú, fue deportado a Chile por orden del Presidente Mariano Ignacio Prado y desde allí, ya septuagenario, se rebeló contra el derroche de la Hacienda Pública y desembarcó en Pisagua (Puerto de Tarapacá) con una pequeña escolta, siendo su propósito regresar al Perú y tomar por quinta vez las riendas del gobierno. Murió durante el viaje hacia la ciudad de Arica, en la Quebrada de Tiviliche, el 30 de mayo de 1867. Fuente: Adonde.com.

Catricurá. (Alma de Piedra o Piedra Rota) Fue llamado también Bernardo Curá. Comandó una de las columnas de guerreros mapuches en la decisiva batalla de San Carlos (1872). Fuentes: Varias.

Catriel. Dinastía de caciques pampas, o tehuelches septentrionales araucanizados, o puelches tehuelchizados, según sea la opinión del autor que se consulte. Actuaron mayormente como familia de indios amigos del cantón de Tapalqué. Los integrantes, conforme sucesión en el poder, fueron Juan Catriel –el viejo-; Juan Catriel –el joven-; Cipriano, Juan José, Marcelino y Marcelina Catriel, descendientes del anterior. Durante la campaña del desierto de Rosas, Juan Catriel el viejo participó de la columna al mando del mismo brigadier general. Murió en 1848 y lo sucedió su homónimo, el joven, quien temporariamente abandonó su condición de amigo o aliado coincidentemente con el alejamiento de Rosas del poder. Lo sucedió Cipriano, el más aguerrido y sanguinario de todos ellos, pero a la vez el más civilizado en cuanto a la adopción de costumbres del blanco, tanto en costumbres y transporte (se hacía conducir en una pequeña carroza), como en indumentaria (ropa de cama, camisas y pañuelos de seda eran habituales en el ajuar de Cipriano). Lo sucedió Juan José, a un tiempo ejecutor de su hermano, cuando los catrieleros se dividieron tomando diferentes partidos al conspirar Mitre contra el electo Avellaneda. Cuando fue derrotado Calfucurá -1872, Batalla de San Carlos- las fuerzas catrieleras contribuyeron con neta importancia en la definición de la lucha. Como se temía que los indios amigos desertaran, Catriel armó a un grupo de guerreros en retaguardia, para que ejecutaran a todos los que decidían abandonar la batalla. Fuentes: Calfucurá. La conquista de las pampas y Catriel y los indios pampas de Buenos Aires.

Caupolicán. Caupolicán (del mapudungun: kallfü-likan, pedernal azul) fue un notorio caudillo mapuche de la Guerra del Arauco (Siglo XVI), casado con Fresia y padre de Lemucaguin. Dijo de él Fernando de Alegría (Lautaro, joven libertador de Arauco): … Caupolicán era un varón de autoridad grave y sereno, duro y decidido, firme para mantener sus opiniones y llevar a cabo sus empresas. Había nacido tuerto, y ese defecto, que daba a su cara un aspecto feroz y un poco tétrico, no era desmedro para su habilidad física…. Fuente: Wikipedia.

Cavallo, Ricardo. Marino acusado de delitos de lesa humanidad durante la última dictadura militar, vecino de Punta Alta mientras se desempeñara en la Base Naval de Puerto Belgrano (alcanzó el grado de Capitán de Corbeta). Fue extraditado de España y llegó a Buenos Aires el 31 de marzo de 2008. Tras escuchar las imputaciones en su contra, el represor efectuó una negativa general y rehusó contestar las preguntas que querían hacerle el juez federal Sergio Torres y el fiscal Eduardo Taiano, tras lo cual el magistrado dispuso que fuera remitido al penal de Marcos Paz. Entre otras cosas, pesan sobre Cavallo –alias Sérpico- acusaciones por su presunta participación en el secuestro y desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet y del escritor y periodista Rodolfo Walsh. Asimismo, es investigado por los crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) durante la última dictadura militar. El ex marino fue detenido en el balneario mexicano de Cancún en agosto de 2000, tras ser reconocido por varios sobrevivientes de la represión en nuestro país. En junio de 2003 fue extraditado por México a España, donde fue sometido a juicio por genocidio, terrorismo y torturas. Actualmente se espera la apertura a juicio oral del procedimiento. Fuentes: Clarín y Página 12.

Cayupán. Tehuelche septentrional, tío abuelo de José María Cual, principal informante de Rodolfo Casamiquela; a su vez, suegro de Catriel (Juan). Su nombre kayú pangí es araucano y significa seis pumas. Fuente: El linaje de los Yanketruz.

Cazalla, Agustín. (?, 1510-Valladolid, 1559) Eclesiástico español. Estudió en Valladolid, donde fue discípulo de Carranza. Capellán y predicador favorito de Carlos V, le acompañó en sus viajes, hasta que en 1552 fijó su residencia en España. Erasmista, había evolucionado, al parecer, hacia el luteranismo y se convirtió en el centro de un foco protestante en Valladolid. Denunciado, fue juzgado y condenado a muerte en un auto de fe. Reconciliado, fue estrangulado antes de arder en la pira. Fuente: http://www.biografiasyvidas.com.
Chaves, Alonso de. (1492-1586) Fue un cartógrafo, cosmógrafo y navegante español, piloto mayor de la Casa de Contratación y uno de los navegantes más instruidos de la época. Participó en la elaboración del Padrón Real, encargado en 1526 a Hernando Colón; en el año 1536 elaboró un mapa para el proyecto. Desempeñó el cargo de piloto mayor interinamente durante la expedición a las Molucas del piloto mayor Sebastián Caboto, realizando posteriormente los exámenes para piloto y recibiendo el nombramiento para el cargo mencionado en 1552. Desempeñó este último por treinta y cuatro años, entre 1552 y 1586. Además, fue nombrado cosmógrafo fabricante de cartas marítimas e instrumentos de navegación de la Casa de Contratación en 1528. Escribió en Sevilla, cerca de 1540, una obra que tituló Espejo de Navegantes. Fuente: Wikipedia.

Chaworth Musters, George. Nacido en Nápoles, Reino de las Dos Sicilias, en febrero de 1841; muerto en el Reino Unido el 25 de enero de 1879, fue un marino, explorador y escritor inglés, especialmente conocido por un viaje de exploración que hizo por el interior de la Patagonia a mediados del siglo XIX, en compañía de una tribu de indígenas tehuelches o patagones. Hijo de ingleses de familia relacionada con la realeza, se enroló en la Real Armada en 1854, y al poco tiempo servía en el yate de la reina Victoria. Asignado a la flota inglesa del Atlántico Sur, en un viaje a Río de Janeiro escaló el cerro Pan de Azúcar y colocó en su cima una bandera británica, que los locales demoraron años en lograr retirar. Poco después hizo un viaje a la Patagonia, donde quedó impresionado por el desconocimiento que se tenía del interior de ese territorio; pero se desanimó cuando le informaron que la única posibilidad de recorrerlo era formando parte de una caravana tehuelche. Abandonó posteriormente la Armada para intentar la cría de ovejas en Uruguay, empresa en la que fracasó. Viajó en 1869 a las Islas Malvinas, desde donde decidió realizar un recorrido por la Patagonia. Llegó a Punta Arenas, sobre el Estrecho de Magallanes, en abril de 1869. No encontrando indígenas, se unió a una partida militar chilena, que partía hacia el norte a buscar desertores. Llegaron al almacén de Luis Piedrabuena en la isla Pavón, margen del río Santa Cruz, donde el encargado convenció a los indígenas de aceptar a Musters en calidad de huésped, asegurándoles que no iba a ser una molestia para ellos. Durante cuatro meses, el contingente tehuelche permaneció en el campamento sobre el Santa Cruz, tiempo que Musters aprovechó para ganarse su confianza y entrenarse para la vida entre los aborígenes. Finalmente, en agosto la caravana partió hacia el norte. Musters iba en el mismo grupo que los personajes más importantes: Orkeke y Casimiro Biguá, los más poderosos caciques de la historia de los tehuelches. Remontaron el Río Chico de Santa Cruz y luego viajaron hacia el norte en un recorrido de aguada en aguada –que los tehuelches meridionales llamaban Aiken- a corta distancia de la cordillera. Por ese mismo recorrido, con diferencia de pocos kilómetros, pasa hoy la Ruta Nacional N° 40. En su recorrido pasaron por los lugares que actualmente ocupan las localidades de Perito Moreno (Santa Cruz), Río Mayo, Río Senguerr, Tecka, Esquel, El Maitén (Chubut), Ñorquincó y Pilcaniye (Río Negro). En Geylum conoció al cacique mapuche Foyel, segundo del gran cacique Sayhueque, que lo invitó a visitar a su jefe. Pero los tehuelches desconfiaban de Sayhueque y llevaban algunas semanas de retraso respecto de sus planes, de modo que continuaron su camino hacia el este, por el trazado de la actual Ruta Nacional 22, por Maquinchao y Valcheta. Cuando llegó a Carmen de Patagones, la travesía había durado poco más de un año a lo largo de 2750 kilómetros. En su viaje había sido testigo de los paisajes de la región, de sus posibilidades y limitaciones económicas. También pudo observar el modo de vida de los tehuelches, incluyendo la caza de animales, las pequeñas riñas y problemas que enfrentaba cada día la tribu y la ejecución de un cacique menor que había atentado contra la vida de Orkeke. Estrictamente hablando, se podría presumir que la intención de Musters al hacer ese viaje era relevar las posibilidades económicas de la región. Sin embargo, cuando editó su libro En casa de los Patagones (para ediciones en español: Vida entre los Patagones), en Londres en 1871, tal intención no se dejó traslucir. En ese libro se refirieron costumbres, curiosidades rituales y un vocabulario tehuelche; así también, información geológica, orográfica, hidrográfica, de fauna y flora del interior, desconocido hasta entonces. Tras su regreso a Inglaterra, hizo un viaje de exploración al extremo oeste de Canadá. Desde allí viajó a Chile en 1873, intentando una segunda travesía desde Valdivia a Buenos Aires, pero no alcanzó a concretarla porque mató en una riña a varios indígenas mapuches y fue apresado por el cacique de ellos. Durante el consejo que debía decidir sobre su vida, repartió bebidas alcohólicas, de modo que aprovechó la ebriedad de sus captores para huir. De regreso en Londres, contrajo matrimonio con una boliviana y viajó a Bolivia con su esposa para vivir allí y dedicarse a explorar las montañas en busca de minerales, pero no tuvo éxito. En 1876 regresó una vez más a Londres, donde fue nombrado cónsul de la colonia portuguesa de Mozambique. Cuando se disponía a partir hacia ese nuevo destino, decidió extirparse un absceso. La intervención quirúrgica causó su muerte en enero de 1879, a los 38 años de edad. Fuentes: Encuentro; Wikipedia.

Cheuqueta o Cheuketa o Juan José María Llankitrú. Padre de José María Llanquetrú y bisabuelo de Juan Yanquetruz, es para Casamiquela Yanquetruz (4). Fue cacique del Puelmapu o área pampeana, en sus orígenes dependiente del antecesor de Calfucurá. Habría nacido a fines del siglo XVIII, hermano de Chokorí, al que sucedió en el gobierno de los manzaneros su hijo Shaiweque. Según algunos testimonios habría pactado precio con Rosas para sujetar a los chilenos que quisiesen trasponer el río Negro. Considerada su gente como los tradicionales guardianes de Patagones, aunque posiblemente en algún momento el propio Cheuketa haya maloneado con los Pincheira. Fuente: El linaje de los Yanketruz.

Chapman, Anne. Nació en Los Ángeles, Estados Unidos. Es doctora en Antropología con estudios en la Escuela Nacional de Antropología (Ciudad de México), en la Universidad de Columbia (Nueva York) y en La Sorbona (París). En estos centros académicos tuvo oportunidad de estudiar con Paul Kirchhoff, Alfonso Villa Rojas, Karl Polanyi (1957) y Claude Lévi-Strauss (1962). A partir de 1955 realizó investigaciones en Honduras entre los tolupan y, desde 1965, entre los lencas. Hacia fines de 1964 viajó a Tierra del Fuego, en la Patagonia austral. Se iniciaron así sus trabajos de campo con los últimos sobrevivientes selk´nam (onas) de Tierra del Fuego, especialmente con Lola Kiepja. En 1985 comenzó a trabajar con las únicas cuatro personas que hablaban el idioma yagan. Fue miembro del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS, París), y ha publicado varios libros y artículos en revistas especializadas. Entre ellos figura Los selk´nam. La vida de los onas en Tierra del Fuego, auténtico clásico en la materia. Ha codirigido dos películas documentales sobre la historia de los selk´nam y los yaganes, y ha editado una importante recopilación de cantos tradicionales selk´nam. Reside en París y Buenos Aires. Fuente: Emecé.

Chiáppori, Atilio Manuel. (1880-1947) Nació de padre italiano y madre argentina en Buenos Aires y recibió educación en la Escuela de El Salvador, de donde obtuvo el bachillerato, para pasar a la Universidad de Buenos Aires para estudiar medicina durante tres años. En 1900 abandonó la carrera para dedicarse a la literatura. Sus artículos en diarios y revistas alcanzaron gran popularidad; ganó reputación asimismo como orador y sus opiniones sobre arte, estilo, forma y método, fueron muy respetadas. Aceptó el puesto de Jefe de Departamento de Escuelas Normales en el Ministerio de Justicia y Educación, ejerciéndolo entre 1907 y 1911, año en el cual fue nombrado Secretario del Museo Nacional de Bellas Artes. Durante ese mismo año y en 1912 enseñó castellano en la Escuela Normal de Maestros. Desde 1912 fue miembro del Jurado de Salones y desde 1909 hasta 1913 formó parte del personal del diario La Nación como crítico de arte. En 1910, mientras se desempeñaba en el Ministerio de Justicia y Educación, fue nombrado para viajar a Europa en misión de propaganda; durante su estadía dio conferencias en Lisboa y otras ciudades y escribió en varios periódicos, entre ellos Il Secolo XIX de Génova y el Paris Journal de la capital francesa. A su regreso al país fundó y editó una revista de arte a la que llamó Pallas; su contenido se integraba con artículos de autores españoles e hispanoamericanos, tales como Rubén Darío, Ricardo Rojas, Eduardo Talero, Joaquín de Vedia y otros. En 1911 enseñó por un breve período como profesor suplente de Historia del Arte en la Academia de Bellas Artes y ofreció a menudo conferencias sobre temas artísticos en el Museo Nacional de Bellas Artes. Junto con muchísimos artículos, cuentos y bosquejos en periódicos, Chiáppori publicó Borderland, una serie de relatos (1917); La eterna angustia, una novela (1908) y La belleza invisible, su primer volumen sobre ensayos de arte (1919). Fuente: http://prosamodernista.com.

Chiclana, Feliciano Antonio. Abogado, militar y jurisconsulto, nació en Buenos Aires en 1761 y falleció en la misma ciudad en 1826. Estudió en el Colegio de San Carlos y se graduó de abogado en la Universidad de Chile en 1783. En 1791 actuó como secretario del alcalde de primer voto del Cabildo de Buenos Aires; durante las invasiones inglesas participó como capitán de Patricios. Participó del planeamiento revolucionario, siendo asesor legal del Cabildo; integró el grupo moderado, aún cuando votó por el cese del Virrey el 22 de mayo de 1810. Durane su actuación en el Cabildo se destacó al negociar con las comisiones indígenas que visitaban Buenos Aires. Se desempeñó como auditor del Ejército Auxiliar del Perú, como gobernador intendente de Salta en dos oportunidades y como gobernador de Potosí. Integró el Primer Triunvirato, hasta el derrocamiento del colegiado en 1812. Entre 1814 y 1816 tuvo a su cargo la provisión de víveres del Ejército Auxiliar del Perú; en 1817 se opuso al director supremo Pueyrredón, lo que motivó que fuera desterrado, exiliándose en Baltimore, Estados Unidos. Al regresar al Río de la Plata en 1818, fue desterrado a Mendoza, pero no llegó a destino ya que estaba enfermo. En 1819, repuesto en su cargo de coronel, cumplió su última misión: negociar la paz con los indios ranqueles con los que firmó un tratado. En 1822 se retiró del ejército. Fuente: Wikipedia y Calfucurá, la conquista de las pampas.

Chilavert, Martiniano. Nació en Buenos Aires el 16 de octubre de 1798 y murió en la misma ciudad el 4 de febrero de 1852. Como militar, tuvo destacada participación en la guerra del Brasil y en las luchas civiles entre federales y unitarios. Era hijo de un oficial de milicias español, por lo que parte de su infancia y juventud transcurrieron en España; regresó al Río de la Plata en 1812, a bordo de la Fragata Canning, la misma que repatriarió a José de San Martín y a Carlos María de Alvear. Ingresó al Regimiento de Granaderos de Infantería, obteniendo el grado de subteniente de artillería. Siguió la carrera de Alvear en 1820, uniéndose a la invasión de Buenos Aires por Estanislao López y luchando en Cañada de la Cruz y en Pavón. Se exilió en Montevideo, de donde sólo regresó en 1821 para renunciar al ejército y completar sus estudios de ingeniería. Fue docente en un colegio secundario y en 1823 participó de la primera y frustrada fundación de Bahía Blanca como ingeniero. Se reincorporó a las armas en 1826 para luchar en la guerra contra el Imperio del Brasil, alcanzando el grado de Sargento Mayor de artillería. Dirigió una batería sobre el río Paraná y peleó en el regimiento de infantería de Tomás de Iiarte en la campaña al sur del Brasil y en la batalla de Ituzaingó. En noviembre de 1827 impidió una invasión brasileña en la desembocadura del río Salado y participó en la campaña de Fructuoso Rivera a las Misiones Orientales. Allí estaba cuando estalló la revolución de diciembre de 1828, en la que Juan Lavalle derrocó y fusiló a Manuel Dorrego. Al año siguiente se trasladó a Buenos Aires y fue uno de los jefes de artillería en la derrota de Puente de Márquez. Caído Lavalle, lo siguió al destierro en el Uruguay y en sus campañas en Entre Ríos. Ya para entonces era un decidido unitario, aliado de Ricardo López Jordán (padre), Justo José de Urquiza, y consideraba a Lavalle su jefe natural. Desde 1836 fue el jefe de artillería de los distintos ejércitos de Fructuoso Rivera en su lucha contra Manuel Oribe, peleando en la derrota de Carpintería, acompañándolo en su exilio en el Brasil y, junto a Lavalle, en la victoria de Palmar. Prestó también servicios diplomáticos frente a representantes franceses y brasileños. Aunque estaba alarmado por la dependencia en que se ponían los aliados respecto a Francia, siguió a Lavalle en su invasión a Entre Ríos en julio de 1839, como jefe de estado mayor y de artillería. Pero Lavalle tuvo muchas discusiones con Chilavert y terminó acusándolo de indisciplina. Entonces éste pasó a unirse al ejército de Rivera, con el que invadió Entre Ríos en 1841. Después de la derrota de Arroyo Grande se exilió nuevamente en el Brasil. A comienzos de 1847 regresó a Buenos Aires y se dedicó a reorganizar el cuerpo de artillería. Por supuesto, los unitarios lo llamarían traidor. En cartas a Juan Bautista Alberdi y otros prohombres de la oposición, se defendió con energía, pero no pudo convencerlos de seguirlo. En el conflicto que enfrentó a Rosas con Urquiza y el Imperio de Brasil, dirigió todas las fuerzas de artillería de la Confederación en la batalla de Caseros, haciendo fuego contra el grueso de las tropas invasoras brasileñas hasta agotar la munición. La última resistencia fue la de la artillería de Chilavert y la infantería de Díaz (también unitario). Como se le terminaron las balas, mandó recoger los proyectiles del enemigo que estaban desparramados alrededor suyo y disparó con éstos. Y cuando no hubo nada más que disparar, finalmente la infantería brasileña pudo avanzar, y así terminó la batalla. Habiendo tenido ocasión de escapar, permaneció sin embargo fumando tranquilamente al pie del cañón hasta que lo llevaron frente a Urquiza. El entrerriano ordenó su fusilamiento por la espalda –castigo usualmente aplicado a los traidores- pero cuando lo llevaron al sitio de fusilamiento, Chilavert, tras derribar a quienes lo arrastraban, exigió ser fusilado de frente y a cara descubierta. Se defendió a golpes, pero fue ultimado a bayonetazos y golpes de culata. Todas las heridas fueron de frente y su cadáver permaneció insepulto varios días. Fuentes: Academia Nacional de la Historia, Calfucurá. La conquista de las pampas, Argentina. Historia del país y de su gente.

Chingoleo o Chicoleo. Cacique de los indios mansos de Patagones, heredero de Yanketruz (3), de quien era hermano, y a quien sucedió en 1859. De ello da testimonio Cox (1863), como así también Musters (1911), quien escribió los nombres Lenketrou y Chingalee. Fuente: El linaje de los Yanketruz.

Chocorí o Chokorí. Fue un lonco de la Patagonia argentina que dominó a los manzaneros ubicados en gran parte del territorio de la actual provincia de Río Negro, entre los ríos Colorado, Negro y Limay, y las proximidades de Bahía Blanca y la Sierra de la Ventana en la provincia de Buenos Aires durante las primeras décadas del siglo XIX, fijando su campamento en la Isla Grande de Choele Choel. Se supone que nació entre la última década del siglo XVIII y la primera del siglo XIX. Fue aliado de los aucas voroganos y acosó a las poblaciones fronterizas; por su territorio transitaban frecuentemente las rastrilladas de ganado robado que se dirigían a Chile, por lo que Juan Manuel de Rosas lo consideró un bandolero y dirigió su campaña del desierto principalmente contra él, a quien hizo desalojar de la isla de Choele Choel por el General Ángel Pacheco, con seiscientos soldados. Huyó hacia el oeste en compañía de los cacique Velocurá y Lupil. Murió en 1834 asesinado por las tropas del coronel Francisco Sosa, destacadas para perseguirlo. Su hijo, Valentín Sayhueque, nacido en 1818, fue el último cacique manzanero que se rindió en 1880 a los ejércitos regulares. Darwin hace referencia en sus textos relativos a su paso por el norte de la provincia de Río Negro, del viejo cacique que huye de los ejércitos rosistas con un noble caballo blanco y uno de sus hijos en grupas. El cacique era Chokorí, el hijo al que logró rescatar era Sayhueque; las tropas de Rosas no pudieron someterlos sino hasta bastante después. Fuentes: Wikipedia y Calfucurá. La conquista de las pampas. //. Padre de Shaihueque o Shaiweke. Habría nacido en Azul y casado con Treutrill. Junto con su hermano Cheuqueta se enfrentó a Venancio Coñuepán, vorogano luego radicado en proximidades de Bahía Blanca y que llegó para combatir a los Pincheira. Fuente: El linaje de los Yanquetruz.

Chuguir, Juan. Conocido también como Ghagiquén o Ghuguayquén, era un cacique araucano chileno que apareció en nuestra pampa en 1851. En enero de ese año recibió en Azul un obsequio de cuatrocientas yeguas. En 1852 vino con toda su gente: trescientos indios de lanza y novecientas familias para vivir del robo, aunque es posible que su presencia en el país fuera discontinua. A partir de 1870 cesan las noticias a su respecto. Fuente: Calfucurá. La conquista de las pampas y Wikipedia.

Chumbita, Hugo. Nació en Santa Rosa, La Pampa, en 1940, cuando aquélla era una pequeña ciudad de calles de tierra y el territorio todavía no era provincia. Por el lado paterno –lo supo mucho después– algunos de sus antecesores riojanos eran unos tipos quijotescos, el último cacique-gobernador de Aimogasta y el caudillo montonero Severo Chumbita. Su madre era de una familia de ascendientes vascos y piamonteses que fueron a poblar la Pampa Central. Siendo adolescente, se sintió violentamente atraído por las luchas políticas cuando su padre, un hombre justo, nacionalista, que había sido dirigente bancario durante el régimen depuesto, fue perseguido y encarcelado por la Libertadora. En la Escuela Normal tuvo como profesor a Ricardo Nervi, poeta, escritor, periodista, un maestro que alentó las inquietudes y rebeldías de aquella generación. Fue uno de los organizadores de la Federación de Estudiantes Santarroseños que en 1957 hicieron una memorable huelga. También participó en la Agrupación Huerquén en actividades culturales, periodismo, teatro, y se inició en las letras con un olvidable poema premiado en la Fiesta del Trigo. Trabajó como maestro rural en el sur de La Pampa y en escuelas de la Capital Federal. Empezó a estudiar Derecho en La Plata y continuó en la UBA, donde también cursó materias de Sociología. Participó de las revueltas juveniles de esos años y conoció a muchos luchadores de la resistencia peronista. Fue uno de los fundadores de la JUP en 1962, con quienes editó la revista 4161 y tuvo su bautismo de cárcel a causa de una toma de la Universidad. Ejerció la profesión de abogado en la Ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos Aires, fue asesor de sindicatos y miembro del cuerpo de abogados de la CGT de los argentinos. Tuvo otros empleos como docente secundario y universitario, colaboró en medios periodísticos alternativos y publicó sus primeros ensayos historiográficos en la revista Todo es Historia; uno de ellos sobre su bandolero predilecto, Juan Bautista Bairoletto, plagiado alegremente desde entonces por algunos cronistas policiales. En 1974 fue Secretario Académico en la Universidad de La Pampa, organizó un Instituto de Estudios Regionales dedicado a la investigación interdisciplinaria y ocupó la cátedra de Historia Económica y Social Argentina y Latinoamericana. De aquella época de experiencias inolvidables data su relación con Jorge Prelorán, como productor de su film Los hijos de Zerda. A raíz de la persecución que el ex general Ramón Camps desató contra esa Universidad, fue secuestrado y estuvo preso sin causa judicial entre 1975 y 1978 en el penal de Rawson: una experiencia en la que encontró la solidaridad de amigos entrañables. Tuvo que refugiarse en España, donde ejerció diversos oficios. Se casó y tuvo un hijo. Allí codirigió con Alvaro Abós y Jorge Bragulat la revista Testimonio Latinoamericano, en la que escribían y debatían junto a otros exiliados argentinos, chilenos, uruguayos y de otros países hermanos. Recorrió Europa y colaboró en las actividades de denuncia internacional contra la dictadura. Fue becario investigador del Centro de Estudios Constitucionales, del que fuera titular en Madrid el Dr. Elías Díaz, y se doctoró en Derecho en la Universidad de Barcelona con una tesis sobre el derecho de asilo. En 1984 regresó a Buenos Aires, donde dirigió la revista El Despertador y formó parte del Consejo de Redacción de la revista Unidos que dirigía Carlos Chacho Álvarez. También se dedicó a organizar y dirigir un instituto de capacitación sindical en FOETRA, en tiempos de la controvertida y peleada gestión de Julio Guillán. En 1985 ingresó por concurso a la cátedra de Instituciones de Derecho Público en la Facultad de Ciencias Económicas, y se abocó a investigar sobre problemas e innovaciones en la gestión pública en la programación de Ciencia y Técnica de la UBA. Se embarcó en un ambicioso empeño enciclopédico, junto a Paz Gajardo, Susana Gamba y la supervisión de Torcuato Di Tella: el Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas, publicado en 1989 y reeditado en años siguientes. Además de artículos en varios medios de prensa, escribió dos libros de historia y actualidad política, El enigma peronista (Puntosur, 1989) y Los carapintada. Historia de un malentendido argentino (Planeta, 1990), que en su momento tuvieron cierto eco polémico. A partir de 1990, cuando el menemismo contrariaba todo lo que Chumbita pensaba y esperaba del peronismo, trabajó como investigador en el Instituto Nacional de la Administración Pública y realizó estudios de consultoría para algunos sindicatos y programas técnicos de los ministerios de Relaciones Exteriores y de Educación. Fue entonces cuando retomó el asunto de los bandidos románticos, que lo llevó a ahondar las indagaciones por el interior del país, a encontrar otros personajes y redescubrir la figura de Artigas. Publicó varios artículos en Todo es Historia, y dos libros: Última frontera. Bairoletto. Vida y leyenda de un bandolero (Planeta, 1999) y Jinetes rebeldes. Historia del bandolerismo social en la Argentina (Javier Vergara, 2000), que obtuvo el 1º Premio de Ensayo Eduardo Mallea de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. Estos ensayos inspiraron diversas recreaciones teatrales, audiovisuales, cinematográficas y musicales, y en particular un tema en el que colaboró con León Gieco para su disco Bandidos rurales. Sus aportes fueron también recogidos por Eric Hobsbawm en la reedición de su texto clásico Bandits. En el año del Sesquicentenario de la muerte de San Martín, una serie de hallazgos lo motivaron a investigar los orígenes del prócer y a revisar su biografía, así como a relacionar este caso con el de otros protagonistas de la historia argentina. De todo ello dan cuenta, además de numerosos artículos en revistas, sus libros El secreto de Yapeyú. El origen mestizo de San Martín (Emecé, 2001), Hijos del país. San Martín, Irigoyen, Perón (Emecé, 2004) y, en colaboración con Diego Herrera Vegas, El manuscrito de Joaquina. San Martín y el secreto de la familia Alvear (Catálogos, 2007). Los estimulantes encuentros del Corredor de las Ideas del Cono Sur le permitieron estrechar contacto con colegas de los países sudamericanos en busca de nuevas perspectivas históricas y filosóficas. Además, buscando otra forma de comunicación, se vinculó, junto a con Jorge Rulli, con Radio Nacional, donde realizaron un programa de historia y cultura en la FM Folklórica y otro con Leandro Querido, por Radio Cooperativa. Desde 2004 es profesor en el Departamento de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional de La Matanza, donde organiza la Secretaría de Investigaciones, coordina un curso de Historia Argentina y es titular de las cátedras de Derecho Político e Historia Política Americana. Fuente: Wikipedia.

Claraz, Georges. Georges Claraz fue un naturalista suizo radicado con intereses agropecuarios en la colonia del Napostá próxima al primer enclave militar bahiense. Entre 1865 y 186 realizó una entrada en la Patagonia, por su propia cuenta, y con destino –fallido- a la incipiente Colonia Galesa del Chubut, en la que pensaba ofrecer sus servicios como agrimensor. Ella dio origen al texto conocido como Diario de viaje al Río Chubut. Nació en Friburgo, Suiza, en 1832. Su formación, esencialmente naturalística, fue completada en Alemania. A su interés por las Ciencias Naturales (especialmente la Botánica, pero también la Zoología, la Geografía y la Geología), sumó los aspectos antropológicos, especialmente etnográficos (culturales). Tras una estada de tres años en el Brasil, llegó a Argentina en 1859, siguiendo los deseos de su maestro, el naturaliza Christian Heusser. En compañía de este último, Claraz hizo importantes estudios sobre la geología serrana de la provincia de Buenos Aires y reunió colecciones geológicas, botánicas y etnográficas. En 1882 regresó a Suiza, en donde permaneció hasta su muerte, en 1930. Tenía entonces 98 años… Su diario fue publicado más de cincuenta años después de su muerte. Fuente: Prólogo de Casamiquela a Viaje al Río Chubut…

Cochrane, Thomas Alexander. Thomas Alexander Cochrane nació el 14 de diciembre de 1775 en el castillo feudal que su padre, noveno conde de Dundonald, poseía al pie del Monte Merrick en Escocia. Siendo aún adolescente, Thomas se incorporó a la Armada, en la cual tuvo oportunidad de protagonizar diversas hazañas navales que le dieron gran prestigio y le permitieron obtener condecoraciones diversas, entre ellas, la de Caballero de la “Orden del Baño”, la más alta distinción a la que puede aspirar un súbdito británico. De su progenitor, Lord Archibald Cochrane, aprendió a incursionar en la experimentación con fórmulas químicas, conocimiento teórico y destreza técnica que aplicó en misiones militares, tanto en Europa como en América. No obstante formar parte de la nobleza y, por ello, poder aspirar a un escaño en la Cámara de los Lores, cuando ganó popularidad gracias a su brillante carrera militar, fue elegido diputado de los Comunes en representación del partido liberal. Allí cuestionó, en diversas oportunidades, al gobierno conservador, actitud que le valió ganarse muchos enemigos poderosos. En 1809 el Almirantazgo le encomendó al capitán de fragata Cochrane, con el evidente propósito de quitárselo de encima, realizar una misión peligrosísima en Europa continental, a la sazón bajo el yugo de los ejércitos napoleónicos: destruir la escuadra francesa acantonada en la bahía de Aix Road (La Rochelle) sobre el Océano Atlántico. El Lord no se amilanó ante semejante orden y partió rumbo al objetivo indicado. Aprovechando los cascos de viejas embarcaciones, armó tres brulotes cargados con 500 barriles de pólvora, brea, estopa y ácidos inflamables. Ayudado por una espesa niebla nocturna, Cochrane condujo una chalupa con la que remolcó el convoy mortal hasta el centro de la flota enemiga. Él mismo fue quien encendió las teas para inflamar los polvorines flotantes que desataron un pandemonio de explosiones que acabó en pocos segundos con la orgullosa escuadra gala. Así fue como el poderío marítimo de Francia resultó vulnerado y Napoleón, consternado, por primera vez enfrentaba una derrota en su propio territorio. El recibimiento que brindó el pueblo británico al héroe nacional fue apoteósico, mientras que las autoridades inglesas, que hubieran preferido contar con un prócer muerto, no salían de su asombro. Alejado momentáneamente de los avatares de la vida guerrera, Cochrane se obsesionó con aplicar a la navegación militar la máquina de vapor inventada por Fulton. Para concretar la idea formó una sociedad comercial, la cual al poco tiempo quebró de modo escandaloso; su titular fue procesado judicialmente y acusado de realizar maniobras especulativas para estafar a los accionistas. Por ello, si bien heredó la fortuna terrateniente paterna que incluía el vastísimo condado escocés y el respectivo título nobiliario, a causa de su “delirante” proyecto industrial y del fastuoso tren de vida que gustaba llevar, a lo que luego se agregó la condena penal a un año de cárcel, cayó en bancarrota y, a renglón seguido, se convirtió en un ser indigno para la pacata sociedad británica de entonces. El Lord se encontraba en esta grave situación financiera y personal cuando tomó contacto con José Antonio Álvarez Condarco, corresponsal en Londres del gobierno de Chile.
Contratado por el presidente chileno Bernardo O´Higgins, una vez arribado a suelo sudamericano en compañía de un selecto núcleo de oficiales navales de su confianza, Thomas Cochrane se hizo cargo de organizar la flota naval que habría de escoltar al ejército sanmartiniano al Perú, destino final de la campaña libertadora. Mientras el general San Martín y su Estado Mayor ultimaban en Santiago y Valparaíso los detalles de la expedición, el marino escocés, incapaz de mantenerse inactivo mucho tiempo y ansioso por poner a prueba la dotación reclutada recientemente, decidió salir en crucero para inspeccionar y hostigar las zonas de Sudamérica occidental que se mantenían bajo control español.
Primero, el contingente de barcos de guerra incursionó por diversos pueblos costeros peruanos y ecuatorianos inquietando a las autoridades coloniales, sembrando el terror entre sus habitantes, y, también, cometiendo diversos actos vandálicos contra personas y haciendas. Después, recibió instrucciones oficiales de iniciar el bloqueo de El Callao y, de ser posible, de destruir la escuadra estacionada en el puerto. Con dicho fin, Cochrane, aplicando sus conocimientos pirotécnicos, había ordenado fabricar en Santiago una batería de cohetes con explosivos para lanzarlos sobre las naves adversarias, tal como lo había efectuado con anterioridad en combates librados en los mares del hemisferio norte con notable éxito. Sin embargo, en esta ocasión, la operación se malogró de modo rotundo, aunque no fue por culpa del almirante. La causa del fracaso se debió a que, al tratarse de pólvora y de otros materiales peligrosos de manipular, se había encomendado la fabricación de la cohetería mortífera a prisioneros españoles confinados en reclusorios chilenos, quienes habían saboteado la tarea agregando tierra a los compuestos explosivos e inutilizando las mechas y los detonadores. El resultado fue una exhibición de fuegos artificiales de efecto inocuo, luego de la cual la flotilla chilena debió regresar a la base de operaciones sin completar la misión. Aprovechando el traspié, el virrey Pezuela se burló de su contrincante y lo llamó “Almirante fanfarrón”, dado que Lord Cochrane le había anticipado por carta que pensaba incendiar El Callao. A continuación, cambió de rumbo enfilando las naves insurgentes hacia el Pacífico sur donde España conservaba estratégicos baluartes militares. En efecto, después de los triunfos del Ejército de los Andes en Chacabuco (1817) y Maipú (1818), el poder realista había sucumbido en buena parte del territorio chileno. Sin embargo, Corral, Valdivia y Chiloé a más de 700 kms. de Santiago, seguían constituyendo enclaves importantes donde los españoles mantenían una fuerza considerable bajo el amparo de sólidas fortificaciones que dominaban la ribera fluvial y marítima del sur del país. Cochrane decidió atacar Valdivia sin consultar a las autoridades, actitud que le valió una severa amonestación del ministro de Guerra del gobierno de O´Higgins. A pesar de la manifiesta inferioridad de medios con que había contado para ejecutar dicha empresa militar, apelando a ingeniosas estratagemas que confundieron al adversario y, exhibiendo gran coraje y maestría, el Lord venció al enemigo y se apoderó de esta preciada ciudadela el 4 de febrero de 1820. El pueblo chileno, cuando conoció la noticia de la derrota realista, festejó alborozado, mientras que el gobierno, ante la algarabía popular desatada, optó por morigerar el enojo que le había causado la indisciplina de su subordinado. Fuente: Transcripción de Grajeas Historiográficas, texto debido a Gustavo Ernesto Demarchi, contando con el asesoramiento literario de Graciela Ernesta Krapacher.

Coliqueo, Ignacio. O Colikeo, nacido en Temuco, Chile en 1786 y muerto en Los Toldos, Buenos Aires en 1871. Fue un lonko mapuche vorogano, luego coronel del Ejército, que condujo una comunidad desde Arauco hasta instalarla en 1861 en la zona que actualmente se denomina Los Toldos. Su nombre significa en mapudungum: el que es rubio o rojo. Coliqueo luchó en la guerra de Arauco en Chile y también contra los gobiernos argentinos, en las primeras décadas posteriores a la independencia. Pero en determinado momento comprendió que a largo plazo la Nación Mapuche perdería la guerra contra el hombre blanco y buscó un acuerdo con los gobernantes, aprovechando divisiones internas que siempre generaron las guerras civiles. Obtenido ese propósito fue conocido como un indio amigo más por los gobernantes nacionales. Fuentes: Wikipedia y Calfucurá. La conquista de las pampas.

Colo Colo. Colo Colo fue un mapuche, anciano y sabio, que hizo elegir toqui de su pueblo a Caupolicán, mediante una prueba de fuerza y habilidad (al aceptar los jefes Tucapel y Lincoya dicha prueba, dieron tiempo a Caupolicán de llegar al encuentro). Colo Colo es personaje paralelo en La Araucana, del héroe Néstor de La Ilíada. Según académicos mapuches, es probable que el nombre Colo Colo esté incompleto, ya que los nombres de esta etnia estaban compuestos por un sustantivo y un adjetivo y en este caso (Colo Colo= felino pequeño) falta el atributo o característica definitoria. Fuente: Wikipedia.

Colón, Cristóbal. En el año de 1451 nació en Génova (Italia) Cristóbal Colón, hijo del cardador de lana Doménico Colombo y de Susana Fontanarossa. Su familia era de tradición tejedora y mantenía un taller en la parte baja de la ciudad. Desde muy joven, Cristóbal demostró que no tenía intenciones de mantenerse ligado a los oficios manuales y comenzó a probar suerte en el mar. Sobre sus memorias, Cristóbal escribía en 1501: “De muy pequeña edad entré en la mar navegando, y lo he continuado hasta hoy. Ya pasan de cuarenta años que yo voy en este uso. Todo lo que falta hoy se navega, todo lo he andado”. En la década de 1470, Colón recorrió el mar Mediterráneo, llegando hasta la isla de Quío (o Chío) y a las aguas de Túnez. Luego viajó hasta Inglaterra, desde donde realizó una travesía a Islandia. A su regreso se estableció en Portugal y se dedicó, junto a su hermano Bartolomé, a dibujar cartas marinas (portulanos) para venderlas en Lisboa. De esa manera, los Colón se vincularon a importantes geógrafos de la época como Fernao Martins o Paolo del Pozzo Toscanelli. También participó en empresas bélicas, como el enfrentamiento entre Renato de Anjou y el rey de Aragón, Juan II, por la sucesión a la Corona de Nápoles. Se afirma que, al amparo de tantas guerras y conflictos como entonces había, ejerció de corsario, actividad muy lucrativa y reconocida hasta en los tratados internacionales de la época. En esta misma época Cristóbal aprendió un latín rudimentario que le serviría para leer las obras de los sabios. Además, fue comisionado a efectuar un viaje a las islas de Madera para adquirir un cargamento de azúcar. Según cronistas contemporáneos, Colón llegó a las costas del sur de Portugal (Lagos), cerca de Sagres, tras un durísimo combate naval acaecido cerca del cabo de San Vicente, el 13 de agosto de 1476. Incendiado su barco, Colón salvó su vida agarrándose a un remo y nadando hasta la costa. Empezaba la estancia colombina en Portugal, que duró casi diez años, tan importantes y decisivos como misteriosos. Dicen los cronistas que Colón, una vez repuesto, marchó de Lagos a Lisboa, donde se dedicó al comercio. En 1477 viajó hasta Inglaterra e Islandia, y en 1478 se movía entre Lisboa y el archipiélago de Madeira con cargamentos de azúcar. En 1479 se casó con Felipa Moniz de Perestrello, hija del primer gobernador de Porto Santo de Madera, con quien tuvo a su hijo Diego, futuro virrey de las Indias. En 1483, Colón tuvo la oportunidad de conocer las factorías portuguesas en las costas de África. Con todo este bagaje trazó su proyecto de alcanzar las Indias por el oeste. Pidió consejo al sabio florentino Pablo Toscanelli, quien le indicó el camino del océano que a su juicio era más corto que el que buscaban los portugueses por la costa de África. Toscanelli asignaba al globo terrestre dimensiones menores de las que tiene en realidad. Según sus cálculos, a 12.000 kilómetros al oeste de Lisboa, por el océano, se llegaba a las costas de China. Colón, partidario también de la redondez de la tierra, llegó a la conclusión de que la ruta más cómoda debía pasar por las Islas Canarias desde donde bastaría navegar 5.000 Kms. al oeste para llegar a Las Indias. La etapa portuguesa de Colón culminó en 1485, cuando, rechazado su proyecto por una comisión designada por el rey Juan II y muerta su esposa, se trasladó a España junto con su hijo. En 1485 Colón presentó su proyecto a la reina Isabel de Castilla quien ordenó pasarlo a una comisión de monjes y nobles para que dictaminaran al efecto. Después de seis años de gestiones ante la Corte y de haber sido rechazado el Proyecto en dos oportunidades el desarrollo fue aceptado. El 17 de abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe, “Partida de nacimiento del descubrimiento de América”, documento histórico e importantísimo que contiene las bases y condiciones para la realización del viaje de descubrimiento. Poco antes había tenido a su segundo hijo, Hernando, fruto de la unión con Beatriz Enríquez de Arana. Por las Capitulaciones de Santa Fe, Colón recibió de los Reyes el tratamiento de Don que lo elevaba a la condición de hidalgo; el título de Almirante de las islas y tierra firme que descubriera, con carácter perpetuo y hereditario; el nombramiento de Virrey y Gobernador de dichas tierras, con el derecho de proponer candidatos para el gobierno de las mismas. Por último, se le reservó a Colón la décima parte de “cualquier mercadería, perlas, piedras preciosas, oro, plata, especiería é otra cualquier cosa é mercaderías de cualquier especie que se compraron, trocaren, fallaren, ganaren o hobieren dentro de los límites del dicho Almirantazgo”. Una vez concluido el viaje que permitió a Colón arribar a costas americanas, continuó realizando empresas para la corona de España. Sin embargo, a pesar de haber emprendido tres viajes más hacia América y ser reconocido como un gran navegante y explorador, nunca llegaría a saber que había alcanzado un continente desconocido para los europeos de aquel entonces. Asimismo, tuvo que enfrentar muchos problemas, tanto con la corona como con los primeros pobladores de la isla La Española, debido a su incompetencia como administrador y gobernador de las nuevas posesiones. A los 51 años de edad, Cristóbal Colón emprendió su cuarto y último viaje a las Indias, zarpando del puerto de Cádiz el 11 de mayo de 1502. Sus instrucciones eran las de descubrir más tierras y buscar un paso a las codiciadas islas de las especias. Por otra parte, a raíz de los problemas sufridos en La Española, se le prohibió detenerse en aquella isla y la corona despojó a Colón de sus facultades administrativas y envió a Nicolás de Ovando como nuevo gobernador de la colonia española. De hecho, una vez llegado a las Antillas, Ovando no permitió el desembarco de Colón en Santo Domingo, donde pretendía cambiar uno de sus buques por otro de mejores condiciones marineras. El 20 de mayo de 1506 muere en una humilde casa de Valladolid y en la más absoluta soledad, el hombre polémico y misterioso, autodidacta y gran observador. Descubrió el Nuevo Mundo el 12 de octubre de 1492, fue el primer almirante, virrey y gobernador de las Indias, y enseñó a los hombres de mar de su tiempo el camino a seguir para ir y volver de América. El conductor de la más extraordinaria de las expediciones, el descubridor de un nuevo mundo ante los ojos de los europeos, murió sin saber exactamente cuál importante había sido su hazaña. El Continente que debió llevar su nombre fue bautizado por error con el nombre del navegante Américo Vespucio. Independientemente de la conducta que observara Cristóbal Colón en los diversos viajes descubridores, su trato con los naturales y los posibles actos de corrupción, apropiación indebida de bienes que pertenecían a la Corona española, el acontecimiento protagonizado por él en 1492 no tiene precedentes en la historia de la humanidad. Fuente: http://tierra.free-people.net/personajes/personajes-cristobal-colon.php

Combe, William. (1741-1823) Fue un escritor británico que cultivó diferentes géneros. Su vida fue en verdad la de un aventurero y se lo recuerda como autor de Los tres viajes del Dr Syntax, un poema cómico. Son de su autoría una serie de cartas imaginarias, supuestamente escritas por el Señor Lyttelton, así como otras intercambiadas entre Swift y Stella. Se le debe asimismo la tipografía de varios libros ilustrados, así como su prólogo al interesante informe que el Padre Tomás Falkner relevó del territorio de la actual Argentina durante el siglo XVIII. En este último defiende los intereses imperialistas de la monarquía británica. Tanto las circunstancias de su nacimiento en Bristol en 1741, como así su paternidad, son dudosas; no queda claro si su padre era un rico comerciante de Bristol o un tal William Alexander, regidor de Londres, que murió en 1762. Fue educado en Eton, contemporáneo de Charles James Fox y de William Beckford. En 1776 logró su primer éxito en Londres con el Diaboliad, una sátira amarga. Cuatro años después, sus múltiples deudas lo confinaron en prisión, por lo que gran parte de su vida posterior la pasó en la cárcel. Fuente: Wikipedia.

Concolocorvo. Seudónimo literario de Alonso Carrió de la Vandera, también conocido como La Vandera (Gijón, 1715 – Lima, 1783). Fue un funcionario, comerciante, viajero y escritor español. Sin precisiones sobre su arribo a América, es probable que estuviera en Nueva España hacia 1735, viajando luego al Río de la Plata y al Perú, donde combatió a las incursiones inglesas. En 1767 acompañó a los jesuitas cuando fueron expulsados de los dominios españoles; sin embargo, en 1771 recibió el cargo de Visitador de Correos en el extenso tramo que media entre las ciudades de Lima y Buenos Aires. La principal obra de Concolocorvo fue el libro titulado Lazarillo de ciegos caminantes (título completo: Lazarillo de ciegos y caminantes desde Buenos Aires hasta Lima). En esta obra, el relator (en primera persona) es un viajero que narra en modo documental el prolongado y lento viaje en carreta, previa etapa en Montevideo, desde la ciudad de Buenos Aires hacia el Alto Perú, pasando por Córdoba, Santiago del Estero, San Miguel de Tucumán, Salta, Jujuy y Tarija. La narración documental pierde su continuidad (o el texto prosiguiente se ha perdido), al entrar en el Alto Perú. El texto resulta valioso dado que aporta información cultural, geográfica, histórica y económica de un extenso territorio –con el típico y ameno carácter de la literatura de viajes: señala por caso la relativa pobreza arquitectónica de Buenos Aires, la opulencia alcanzada por ciertos sectores cordobeses, la función de los milicianos de frontera, la exitosa agricultura tucumana, la belleza de las salteñas, etc. Calificó a los gauderios de soeces y excesivamente liberales, hecho que hacían notar con mucha efusividad en sus canciones improvisadas (payadas) cantadas de igual a igual por hombres y mujeres. Modernamente se ha dicho que el libro en cuestión no fue obra de La Vandera sino de su secretario aborigen peruano, Calixto Bustamente, aunque la crítica considera que Bustamante era el lazarillo o guía de La Vandera. Corresponde tener en cuenta ciertas notas estilísticas, evocadoras de El Lazarillo de Tormes, y propias de la literatura picaresca. Otra obra firmada por Concolocorvo es la llamada Reforma del Perú (1783). Fuente: Wikipedia.

Cook, James. (Marton, North Yorkshire, 27 de octubre de 1728 – Hawái, 14 de febrero de 1779) Fue un navegante, explorador y cartógrafo británico. Realizó tres viajes por el océano Pacífico, durante los cuales se describieron con precisión grandes áreas, y muchas islas y costas fueron documentadas por primera vez en mapas europeos. Sus mayores logros fueron el reclamo para Gran Bretaña de la costa este de Australia, descubierta por los españoles en el siglo XVI; las islas Hawái, descubiertas por el español Álvaro de Saavedra en 1527 y la circunnavegación y cartografía de Terranova y Nueva Zelanda. En 1762 Cook se casó con Elizabeth Batts, la hija de uno de sus mentores. Tuvieron seis hijos: James, Nathaniel, Elizabeth, Joseph, George y Hugh. Cuando Cook no estaba navegando, residía en el East End de Londres. Durante la Guerra de los Siete Años, Cook participó en el sitio a la ciudad de Quebec, antes de la Batalla de las Llanuras de Abraham, en 1759. Allí demostró su habilidad para la topografía y cartografía, y fue el responsable de trazar mapas de gran parte de la entrada al río San Lorenzo durante el sitio, permitiendo al General Wolfe lanzar su ataque de forma sorpresiva sobre las Llanuras de Abraham. Entre 1763 y 1767, Cook trazó cartas sobre las irregulares costas de Terranova; entre 1763 y 1764, por el estrecho noroeste; entre 1765 y 1766, la costa del sur entre la península Burin y cabo Ray; y, finalmente, la costa oeste durante el año 1767. Estas cinco temporadas de Cook dieron como resultado el primer mapa a gran escala y de gran exactitud sobre el lugar. También dieron a Cook un gran dominio en la práctica topográfica, realizada en condiciones adversas, lo que llamó la atención de la Royal Navy y la Royal Society, en un momento crucial, tanto en la carrera personal de Cook como en la postura británica de cara a los descubrimientos de ultramar. En 1766, la Royal Society lo contrató para viajar al océano Pacífico, con objetivo de observar y documentar el tránsito de Venus sobre el Sol. En 1768 Cook zarpó al mando del HMB Endeavour desde Inglaterra, rodeó el Cabo de Hornos y continuó hacia el oeste por el Pacífico, hasta llegar a Tahití el 13 de abril de 1769, en donde se debían llevar a cabo las observaciones. El tránsito de Venus estaba pronosticado para el 3 de junio de ese año, por lo que hasta ese momento se encargó de la construcción de un pequeño fuerte y observatorio. El astrónomo designado para la tarea de observación fue Charles Green, asistente de Nevil Maskelyne en la Royal Household. El principal propósito de la misión era obtener mediciones que podrían ser usadas con mayor precisión para calcular la distancia entre Venus y el Sol. Si se conseguía esto, entonces se podrían calcular las distancias de los demás planetas conocidos basándose en sus órbitas relativas. Green, Cook y Solander hicieron mediciones por separado, que tuvieron variaciones mayores que los márgenes de error esperados. La instrumentación que utilizaron era adecuada para la época, pero los métodos utilizados no eliminaban los errores. Más tarde, cuando sus resultados fueron comparados con los de otros observadores del mismo evento desde otras partes del mundo, el resultado no fue tan concluyente o preciso como se había esperado. Una vez que las observaciones se completaron, Cook partió para realizar el segundo propósito de su viaje: buscar en el Pacífico Sur señales del continente más austral: Terra Australis. La Royal Society, y especialmente Alexander Dalrymple, creían que debía existir; sin embargo, Cook tenía sus propias dudas al respecto. Con la ayuda de Tupaia, un tahitiano que tenía gran conocimiento de la geografía del Pacífico, Cook se las arregló para llegar hasta Nueva Zelanda, siendo el segundo europeo en llegar allí. Abel Tasman, en 1642, había sido el primero. Cook hizo un mapeo de toda la costa de Nueva Zelanda, cometiendo sólo algunos errores menores. También descubrió el estrecho de Cook, que separa la isla Norte de la isla Sur, que Tasman no había visto. Luego partió con rumbo oeste, para intentar llegar a Tierra de Van Diemen (hoy Tasmania), que había sido vista por Tasman, para establecer si formaba parte o no del legendario continente austral. Sin embargo, fueron forzados a mantener un rumbo más hacia el norte debido a los fuertes vientos. Cuando divisaron tierra, Cook la nombró Punta Hicks, ya que Leuit Hicks fue el primero en divisarla. Cook pensó que podía ser Tierra de Van Diemen, pero en realidad era parte de la costa sudeste de Australia, y con esto se convirtieron en los primeros europeos conocidos en encontrar la costa este del continente. El lugar avistado es generalmente calculado como un punto a mitad de camino entre las actuales ciudades de Orbost y Mallacota, en el estado de Victoria. Un nuevo reconocimiento de la zona, realizado en 1843, volvió a bautizar el lugar como Cabo Everard. Para el bicentésimo aniversario del avistaje, el nombre fue oficialmente cambiado a Punta Hicks nuevamente. El HMB Endeavour continuó rumbo al norte, bordeando la costa, manteniendo la tierra a la vista. Cook cartografió y bautizó con diferentes nombres a varios lugares. Después de una semana, pasaron por una gran caleta de poca profundidad. En este lugar, llamado Kurnell, Cook y su tripulación tuvieron el primer contacto con el continente. Al principio, Cook llamó al lugar bahía Stingaree, debido a la gran cantidad de rayas encontradas allí; luego fue cambiado a bahía Botánico, y finalmente a bahía Botánica (Botany Bay), por las especies únicas encontradas por Banks, Solander y Spöring. Este primer sitio en el cual pararon, más tarde fue fomentado (especialmente por Banks) como un buen lugar para establecer un asentamiento y una colonia británica. Sin embargo, casi dieciocho años después de este primer arribo, cuando el capitán Arthur Phillip llegó allí en 1788 para establecer un fuerte y una colonia penal, encontró que la bahía y sus alrededores no eran un lugar tan promisorio como había sido descrito. Entonces, Phillip dio órdenes de moverse hacia el norte, al lugar que Cook había denominado Port Jackson pero no había explorado en profundidad. Fue en un lugar de Sydney Cove que se realizó el asentamiento de Sydney. Durante algunos años más, el lugar seguiría siendo llamado generalmente Botanic Bay. Aquí se realizaron las primeras expediciones científicas para documentar la flora y la fauna de Australia. En este viaje, Cook tuvo contacto con originarios del lugar, que eran de carácter pacífico. Cook continuó hacia el norte, mapeando la costa. Hubo un contratiempo cuando el HMB Endeavour pasó por la Gran barrera de coral el 11 de junio de 1770. El barco se dañó seriamente y el viaje se demoró casi siete semanas, mientras las reparaciones eran hechas en la playa (cerca de los muelles de la actual ciudad de Cooktown, en la boca del río Endeavour). Mientras estuvieron allí, Joseph Banks, Herman Spöring y Daniel Solander hicieron su primera gran colección de flora australiana. Allí, la tripulación tuvo encuentros con los aborígenes del lugar, que eran mayormente pacíficos. Por el contacto con la tribu Guugu Yimithirr, la palabra kangaroo (canguro) fue introducida al idioma inglés, derivando de gangaroo; “kangaroo” no designaba el nombre del animal, sino la expresión “no le entiendo” con que respondían a las preguntas de los ingleses. Una vez que se realizaron las reparaciones, se continuó con el viaje, pasando por el punto más nórdico de la península Cabo York, y luego navegaron a través del estrecho de Torres, entre Australia y Papúa Nueva Guinea, que había sido navegado por Luis Váez de Torres en 1604. Hasta este momento de la travesía, Cook no había perdido ningún hombre a causa del escorbuto; un logro destacable y prácticamente desconocido en los viajes de larga distancia por mar durante el siglo XVIII. Cook obligaba a su tripulación a comer cítricos y chucrut, aunque todavía nadie entendía las razones por las que ingerir estos alimentos prevenía el escorbuto. Luego navegó hacia Batavia, la capital de las Indias Orientales Holandesas, por reparaciones. Batavia era conocida por sus brotes de malaria, y, antes que retornaran, gran parte de la tripulación de Cook sucumbió a esta enfermedad y a otras como la disentería; entre ellos el tahitiano Tupaia, el secretario finés de Banks, el científico finés Herman Spöring, el astrónomo Charles Green y el ilustrador Sydney Parkinson. La isla Spöring fue bautizada así por Cook en honor a Herman Spöning y a su trabajo durante el viaje. El HMB Endeavour, el barco del primer viaje, luego daría su nombre al transbordador espacial Endeavour y al río Endeavour. Los diarios de Cook fueron publicados a su regreso, con lo que se convirtió en una especie de héroe entre la comunidad científica. Sin embargo, entre el público en general, el botánico Joseph Banks fue un héroe más grande. Banks finalmente intentó tomar el mando del segundo viaje de Cook, pero desistió del viaje antes que éste comenzara. Poco tiempo después de su regreso, Cook fue ascendido del puesto que ejercía como Lugarteniente (Lieutenant) a Comandante (Master and Commander). Entonces, una vez más, fue comisionado por la Royal Society para buscar la mítica Terra Australis. Durante su primer viaje había demostrado, mediante la circunnavegación de Nueva Zelanda, que no estaba unida por el sur a una masa continental mayor, y aunque mediante la cartografía de casi la totalidad de la costa este de Australia había demostrado que era de tamaño continental, se suponía que la buscada Terra Australis se extendía hacia el sur. A pesar de las evidencias, muchos miembros de la Royal Society aún creían que ese continente debía existir. En este viaje, Cook comandó la nave HMS Resolution, mientras que Tobias Furneaux comandó la nave compañera HMS Adventure. La expedición circunnavegó el globo terráqueo a muy alta latitud sur, convirtiéndose en uno de los primeros en cruzar el círculo polar antártico, el 17 de enero de 1773, alcanzando 71º 10′ sur. También descubrió Georgia del Sur y las islas Sandwich del Sur. En la niebla antártica, los dos barcos se separaron. Furneaux fue hacia Nueva Zelanda, en donde perdió algunos de sus hombres por una pelea con los Maoríes, y luego navegó hacia Gran Bretaña, mientras que Cook continuó explorando la Antártida. Cook casi descubrió el continente antártico, pero volvió hacia el norte, en dirección a Tahití para reabastecer el barco. Luego retomó su curso hacia el sur en un segundo intento infructuoso de encontrar el continente. En este tramo del viaje llevó con él a un joven tahitiano llamado Omai, que demostró ser algo menos especialista sobre el Pacífico de lo que había sido Tupaia en el primer viaje. Durante el viaje de regreso, estuvieron en las islas Friendly, isla de Pascua y Vanuatu, en 1774. Sus informes sobre el retorno del viaje pusieron quietud sobre el popular mito de Terra Australis. Otro logro del segundo viaje fue el empleo exitoso del cronómetro K1, que facilitó medir la longitud de forma más precisa. A su regreso, Cook fue ascendido en la jerarquía naval a capitán, y se le otorgó un retiro honorario de la Royal Navy (como oficial en el Hospital de Greenwich), pero Cook no podía estar alejado del mar. Se planificó un tercer viaje para encontrar el paso del Noroeste. Cook viajaría al Pacífico nuevamente y esperaba pasar al Atlántico, mientras que en un viaje simultáneo se programaba la ruta contraria. En su último viaje, Cook comandó una vez más el HMS Resolution, mientras que el capitán Charles Clerke comandaba el HMS Discovery. Ostensiblemente, el viaje fue planeado para llevar de regreso a Omai hacia Tahití; esto era lo que el público en general creía, ya que se había convertido en una “curiosidad” en Londres. Después de dejar a Omai, Cook viajó hacia el norte, y en 1778 se convirtió en el primer europeo en visitar las islas Hawái, a las que llamó islas Sandwich, por el cuarto Conde de Sandwich, John Montagu, en ese momento a cargo de la Royal Navy. Cuando los exploradores volvieron a la bahía Kealakekua el 17 de enero, 10.000 hawaianos salieron a recibirlos. Los isleños estaban celebrando la fiesta de makahiki en honor de Lono, el dios de su tierra. Por lo visto, creyeron que Cook era dicho dios, por lo que tanto él como sus hombres fueron nuevamente objeto de extraordinaria bondad y hospitalidad. Tres semanas más tarde, el 4 de febrero, levaron anclas y se hicieron a la vela. Mas al cuarto día les sobrevino un gran huracán, que destrozó uno de los mástiles del Resolution y obligó a Cook a regresar a Hawai. Viajó hacia el este, para explorar la costa oeste de América del Norte. Exploró e hizo mapas de la costa, desde California hasta el estrecho de Bering. El estrecho de Bering no pudo ser atravesado por Cook, aunque hizo varios intentos. Cook había comenzado a tener algún trastorno estomacal desde hacía algún tiempo, y esto es tomado como explicación a su comportamiento irracional hacia la tripulación durante el viaje. Cook volvió a Hawái en 1779. El 14 de febrero, en Kealakekua Bay, algunos hawaianos robaron un bote pequeño perteneciente a Cook. Normalmente, como los ladrones eran comunes en Tahití y otras islas, se tomaban rehenes hasta que las cosas robadas reaparecieran. Pero Cook planeó tomar como rehén al rey de Hawái, Kalaniopuu. Debido a la irracionalidad de sus actos, tuvo un altercado con una gran multitud de nativos en la playa, con lo cual, durante la escaramuza, se dispararon algunos tiros hacia los hawaianos y éstos terminaron matando a Cook para devorarlo después. Para su sorpresa, en esta ocasión la recepción en Hawái fue hostil. Algunos opinan que quizás los indígenas habían analizado las cosas de manera más racional y habían concluido que Cook y su tripulación los estaban explotando. A juicio de otros, el retorno se contradecía con su “divinidad”. Como quiera que fuera, los hombres de Cook, consternados, cometieron el desacierto de actuar con violencia. Cook determinó apoderarse del jefe Kalaniopu’u y retenerlo prisionero para recobrar la embarcación robada. En la lucha que se suscitó en la playa, Cook fue apuñalado y golpeado hasta causarle la muerte. Clerke se hizo cargo de la expedición e hizo un intento final de cruzar por el Estrecho de Bering. El Resolution y el Discovery estuvieron de regreso en Londres en 1780. Los once años de navegación de Cook por el océano Pacífico contribuyeron en gran medida a acrecentar los conocimientos europeos sobre la zona. Muchas islas, como la isla de Pascua y las islas Sandwich, fueron encontradas por primera vez por europeos, y su mayor logro fue la creación de cartografía naval de grandes áreas del Pacífico de gran precisión. Para la creación de mapas y cartas nauticas, es necesario conocer la latitud y longitud. Los navegantes habían sido capaces de calcular la latitud de forma precisa desde hacía siglos, midiendo la distancia angular al Sol o a otra estrella del firmamento mediante un sextante; pero la longitud es más difícil de determinar, ya que es necesario saber el tiempo transcurrido entre el mediodia solar del punto origen (Greenwich) y el mediodia solar del lugar donde se encuentra el observador. Hasta la epoca de Cook no habia cronometros que se pudieran usar en embarcaciones con precisión. Cook calculó longitudes con exactitud durante su primer viaje, debido a sus habilidades para navegar, la ayuda del astrónomo Charles Green y usando las tablas recientemente publicadas, Nautical Almanac, que contenían las distancias entre la luna y siete estrellas seleccionadas. En su segundo viaje, utilizó el cronómetro K1, hecho por Larcum Kennedy, que era del tamaño de un reloj de bolsillo. Era una copia del reloj H4 hecho por John Harrison, el cual había sido el primero en mantener la medición del tiempo de forma acertada en el mar, al ser usado en el viaje de Deptford a Jamaica, entre 1761 y 1762. Hubo varios artistas en el primer viaje. Sydney Parkinson realizó muchos de los bocetos, completando más de 264 dibujos antes de su muerte, ocurrida casi al final del viaje. Ellos fueron de inmenso valor científico para los botánicos británicos. En la segunda expedición de Cook participó el artista William Hodges, quien realizó pinturas de paisajes de Tahití, la Isla de Pascua y otros lugares. Cook estuvo acompañado de varios científicos, cuyas observaciones y descubrimientos agregaron importancia a los viajes. Los botánicos Joseph Banks y Daniel Solander fueron en el primer viaje. Entre ambos recolectaron más de 3.000 especies de plantas. Cook fue el primer europeo en tener un contacto amplio con los habitantes del Pacífico. Navegó por varias islas cercanas a Filipinas, e incluso a islas pequeñas y más remotas en el Pacífico sur, y llegó a la acertada conclusión de que había una relación étnica entre todas las personas del Pacífico, a pesar de que se encontraran separadas por grandes distancias. Cook se aseguró de que su tripulación tuviera cítricos en su dieta, para controlar el escorbuto, una enfermedad bastante común en este tipo de viajes, causada por la falta de vitamina C en la dieta, la cual podía ser fatal si no era tratada. Fuente: Wikipedia.

Cortázar, Augusto Raúl. Nació en Salta el 17 de junio de 1910 y falleció en Buenos Aires, el 16 de setiembre de 1974. Abogado y doctor en Letras, fue uno de los folklorólogos más reconocidos de Argentina. Se dedicó a la docencia y a la investigación en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Católica Argentina. Fue profesor titular de Literatura Argentina, Folklore General y Ciencias Antropológicas –orientación folklore-. En la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) fue Director de la Biblioteca, que actualmente lleva su nombre, Jefe del Departamento de Folkore del Museo Etnográfico y Director de la Biblioteca Central de la Universidad. Creó el Seminario de Folklore y la Carrera de Licenciatura en Folklore.

Corte Real, Gaspar. ó Corte Real, Miguel (hermano del anterior) y también Familia Corte Real (ó Cortereal). Gaspar fue un navegante portugupes procedente de una familia hidalga de las islas Azores. Participó en la búsqueda de la ruta marítima que condujera a La India. Don Juan Manuel, al ser nombrado rey como sucesor de Juan II, lo apoyó en su tarea de reconocer las tierras que habían correspondido al Reino de Portugal tras la firma del Tratado de Tordesillas. Gaspar recorrió estos lugares, llegando a la conclusión de que esos nuevos territorios formaban un continente. Esta hipótesis servirá para que Pedro Álvarez Cabral realizara sus primeros viajes a Brasil. Corte Real emprendió otras expediciones, en esta nueva ocasión a Norteamérica. En 1500 parte del puerto de Lisboa en dirección a Terranova y al año siguiente se encaminó hacia Groenlandia, aunque no llegó a su destino, ya que las corrientes le desviaron, alcanzando la península del Labrador. Desde allí intentó viajar hacia las colonias lusitanas del sur, pero se perdió en la travesía. Su hermano Miguel Corte Real fue en su búsqueda y corrió la misma suerte. Fuente: Wikipedia.

Cortés, Hernán. Nacido en Medellín, España en 1485 y muerto en Castilleja de la Cuesta, en 1547, fue un relevante conquistador español, dominador del imperio azteca y primer gobernante del actual México. Nació en el seno de una familia hidalga, aunque de escasos medios económicos; a los catorce años fue enviado a estudiar leyes a Salamanca, ciudad que abandonó dos años más tarde, guiado por su afán de aventuras. Tras varios fallidos intentos, por una parte de embarcar hacia las Indias, y por la otra, de participar en las campañas de Gonzalo Fernández de Córdoba, en Italia, en la primavera de 1504 logró embarcarse hacia La Española, donde se instaló como plantador y funcionario colonial. En 1511 participó en la expedición de conquista de Cuba dirigida por Diego Velázquez, de quien recibió tierra y esclavos en la isla, en la que llegó a ser nombrado alcalde de Santiago de Baracoa. Encarcelado por el gobernador, acusado de conspiración, y tras haberse reconciliado luego con él, en 1518 se le confió el mando de una expedición a la península de Yucatán. Relevado al poco tiempo, en febrero de 1519, Cortés se hizo clandestinamente a la mar con una fuerza de 550 hombres, 11 barcos, 16 caballos y 14 cañoes. Una vez en tierra, los españoles sometieron con facilidad a los mayas de la zona de Tabasco, quienes les ofrecieron ricos presentes y diversas mujeres, entre las que se encontraba Malinche, o doña Marina, futura amante, intérprete y consejera del conquistador. Éste fundo poco después la ciudad de Villarrica de la Veracruz, donde se hizo investir capitán general, en un acto de clara insubordinación al gobernador de Cuba. En agosto, después de hundir su flota para evitar deserciones en sus escasos efectivos, Cortés decidió adentrarse en el Imperio Inca y avanzar sobre su capital, Tenochtitlán (actual Ciudad de México), ayudado por los tlaxcaltecas, un pueblo enemigo de los aztecas. En noviembre, los españoles fueron acogidos pacíficamente en Tenochtitlán por el emperador Moctezuma II, convecido de que Cortés era el dios Quetzalcóatl, pero ante el recelo de la población indígena, el conquistador tomó como rehén al soberano azteca y lo obligó a reconocerse vasallo del rey de España. Unos meses más tarde, en abril de 1520, Cortés tuvo que dejar la capital para salir al encuentro de la expedición enviada contra él por Velázquez, cuyos hombres pasaron a engrosar sus fuerzas tras ser derrotados. De regreso en Tenochtitlán, tuvieron que hacer frente a una sublevación azteca –en el transcurso de la cual murió Moctezuma- y retirarse de la ciudad, acción en la que sufrieron numerosas bajas (La Noche Triste, 30 de junio al 1 de julio), aunque a los pocos días lograron rehacerse y vencer a los indígenas en Otumba. En agosto de 1521, al cabo de cuatro meses de asedio, Cortés reconquistó Tenochtitlán a pesar de la tenaz defensa que opuso el nuevo emperador Cuauhtémoc, y puso fin al Imperio Azteca. Al año siguiente, el conquistador extremeño fue nombrado gobernador y capitán general de la Nueva España (México), por el soberano Carlos I, después de lo cual incorporó Honduras y Guatemala a la Corona española (1524-26). Sin embargo, acusado de varios delitos por el Consejo de Indias, en 1528 hubo de volver a España para defenderse ante el rey, quien, además de concederle el título de marqués del Valle de Oaxaca, lo confirmó en el cargo de capitán general, pero no en el de gobernador. De regreso en Nueva España, se estableció en Cuernavaca, desde donde exploró el área del golfo de California (1535). En 1540 se desplazó de nuevo a España para obtener más honores del monarca y participó en la expedición a Argel de 1541. Ante la indiferencia de la corte, decidió retornar a Las Indias, pero enfermó y falleció, el 2 de diciembre de 1547, mientras se dirigía a Sevilla con el propósito de embarcar. Fuente: http://www.biografica.info.

Covarrubias y Orozco, Sebastián de. Nacido y muerto en Toledo (1539-1613), fue lexicógrafo, criptógrafo, capellán del rey Felipe II, canónigo de la catedral de Cuenca y escritor. Su padre era cristiano nuevo (hijo de judeo conversa) y su madre era de mejor linaje, según los criterios de la época, ya que nació en el seño de una familia cristiana vieja de gran prestigio de teólogos, arquitectos y artesanos. El que sería famoso lexicógrafo estudió en Salamanca (1565-1573), donde vivió su tío abuelo, el canónigo Juan de Covarrubias en la Iglesia de Salamanca. En el momento apropiado, don Juan renunció a ese puesto a favor de su sobrino, pues se había hecho sacerdote. Fue después capellán de Felipe II, consultor del Santo Oficio y canónigo de la Catedral de Cuenca, cargo este último que desempeñó durante más de treinta años. En 1595 fue nombrado Comisario Apostólico encargado de la dotación de rectorías para moriscos. En 1610 Sebastián enfermó gravemente, pero se recuperó y editó una obra clásica de la literatura emblemática: los Emblemas morales (1610). Escribió, por otra parte, un Tratado de Cifras y una traducción de las Sátiras y epístolas de Horacio, que no se han conservado. Pero la obra por la que se lo conoce su monumental diccionario: el Tesoro de la lengua castellana o española (1611), la mejor obra lexicográfica publicada entre el diccionario de Antonio de Nebrija y el Diccionario de Autoridades de la Real Academia Española. Su consulta sigue resultando útil para establecer el sentido de la literatura clásica del Siglo de Oro español. Aunque la parte etimológica de este diccionario ha sido ampliamente superada, el Tesoro de Covarrubias es obra de un humanista y no se contenta con dar escueta y seca mención de las acepciones de una palabra, sino que diserta con gracia y erudición sobre ellas y aporta refranes, modismos, anécdotas y citas literarias que contienen el término. El mismo autor compuso un Suplemento al Tesoro que no llegó a publicar pero que ha sido editado modernamente. En 1673 el padre Benito Remigio Noyudens reimprimió el Tesoro con adiciones de su propia cosecha. Fuente: Wikipedia.

Cual, José María. O Kalaqapa, máximo informante tehuelche septentrional de Casamiquela. Fuente: El linaje de los Yanquetruz.

Cunninghame Graham, Robert Bontine. Nació en Londres en 1852 y murió en Buenos Aires en 1936. De origen escocés, fue escritor y político. Nació en el seno de una poderosa familia aristocrática; fundó el Partido Laborista junto con Keir Hardie, John Burns y William Morris y fue miembro del Parlamento inglés por la demarcación de Lanarkshire. En los últimos años de su carrera política, dirigió el Partido Nacionalista de Escocia, convirtiéndose en uno de los mayores defensores de la home rule, o estatuto de autonomía. Al margen de su actividad política, viajó por América del Sur, por Méjico y suroeste de los Estados Unidos. De tales vivencias extrajo abundante material para componer, años después, dos de sus obras más famosas: las novelas A Vanished Arcadia (1901) y The Conquest of the River Plate (1934), ambas ambientadas en la geografía sudamericana. Luego viajó por el norte de África, enamorándose de Marruecos, país que fue absoluto protagonista de su libro de viajes Mogreb-el-Acksa (1898). Escribió también numerosas narraciones breves y varias obras biográficas. Su sobrina nieta y biógrafa, Jean Polwarth, publicó una colección de sus cuentos, titulada Beattock de Moffatt y lo mejor de Cunninghame Graham (1979); posteriormente, Alexander Maitland publicó dicha selección titulándola Cuentos de gente de a caballo. Cunninghame mantuvo una interesante relación literaria e ideológica con Joseph Conrad, así como con Guillermo Enrique Hudson –argentino de nacimiento, aunque inglés radicado en el país de sus mayores a partir de los treinta años-, prologando su Allá lejos y hace tiempo. Uno de los relatos de Cunninghame inspiró el guión de la laureada película estadounidense La Misión. Fuente: Wikipedia y otras.

D´Amico, Carlos Alfredo. (Argentina, 1839 – íd., 1917) Fue un abogado, político y escritor argentino, destacado por haber sido gobernador de Buenos Aires entre 1884 y 1887. D’Amico se recibió de abogado e inició su carrera política en su juventud, siendo partidario de Adolfo Alsina y colaborador de El Nacional. Antes de convertirse en gobernador de la Provincia de Buenos Aires, fue ministro de la misma y senador nacional representándola. En 1884 fue electo gobernador, sucediendo a Dardo Rocha en el cargo y siendo su vicegobernador Matías Cardoso. Durante su gobierno tuvo lugar la sanción de la Ley Provincial Nº1810, el 5 de marzo de 1886, por la cuál se reglamentaban las actividades de los municipios, estableciendo la creación de un Poder Ejecutivo unipersonal ejercido por un intendente, y un Poder Deliberativo compuesto por concejales que conforman el Concejo Deliberante. El día 18 de marzo de ese año, D’Amico reglamentó dicha ley y dispuso que él mismo nombraría a los intendentes de algunos municipios dejando sujeto a votación sólo la elección de los concejales. Los municipios cuyos intendentes él designó son Carmen de Areco, Arrecifes, Rojas, Nueve de Julio, Veinticinco de Mayo y Junín. Su mandato finalizó en 1887. Posteriormente viajó a México, donde fue designado por el entonces presidente de aquél país, Porfirio Díaz, como Ministro de Relaciones Exteriores de dicha nación.[cita requerida] Regresó a la Argentina en 1904. Murió en 1917. D’ Amico publicó en 1890, meses después de la Revolución del Parque, un libro denominado Buenos Aires, sus hombres, su política (1860 – 1890) bajo el seudónimo de Carlos Martínez. En esta obra el autor hace un relato minucioso y referenciado de la política entre dichos años, denunciando hechos como: oscuras negociaciones, elecciones fraudulentas, gobierno dominado por la clase social aristocrática, nula participación del pueblo en la vida política, un círculo cerrado de amigos que se sucedían en el poder, etc. A su vez, dedica varias páginas a la entonces reciente Revolución del Parque, y, sin buscarlo, enumera una por una las causas de la misma en las “denuncias” mencionadas anteriormente. El libro se agotó rápidamente ni bien salido a la venta, transformándose en una especie de best-seller. Fuentes: Wikipedia; puertolibros.com.

D´Orbigny, Alcide Dessalines. (1820-1857) Fue un naturalista francés que recorrió distintas regiones de Sudamérica. Remontando el Paraná, viajó por varias provincias de nuestro país. Arribó a Carmen de Patagones (Nuestra Señora del Carmen de Patagones) en 1829 (es decir, cuatro años antes que Charles Darwin). Allí visitó las tolderías de los indios tehuelches, araucanos y patagones, de quienes dejó interesantes observaciones etnográficas y linguísticas. Fuente: Wikipedia.

Darwin, Charles Robert. Naturalista inglés, nacido el 12 de febrero de 1809 y muerto el 19 de abril de 1882, que postuló que todas las especies de seres vivos evolucionaron con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. La evolución fue aceptada como un hecho por la comunidad científica y por buena parte del público, en vida de Darwin. Sin embargo, su teoría de la evolución mediante selección natural –hoy base de la síntesis evolutiva moderna- no fue considerada como explicación primaria sino hasta 1930. Aún con posteriores modificaciones, los descubrimientos científicos de Darwin continúan siendo el acta fundacional de la biología como ciencia. Darwin ingresó en la Universidad de Edimburgo, aunque paulatinamente fue dejando de lado sus estudios de medicina primero, y de teología después, para dedicarse a la investigación de los invertebrados marinos. La Universidad de Cambridge dio alas a su pasión por las ciencias naturales. El segundo viaje del HMS Beagle consolidó su fama como eminente geólogo, cuyas observaciones y teorías apoyaban las ideas uniformista de Charles Lyell, mientras que la publicación del diario de su viaje lo hizo célebre nada menos que como escritor popular. Darwin concibió su teoría de la selección natural en 1838, pero sin perjuicio de discutir sus ideas con naturalistas de su tiempo, necesitaba tiempo para realizar una investigación exhaustiva y sus trabajos geológicos tenían prioridad. Se encontraba redactando su teoría en 1858 cuando Alfred Russel Wallace le envió un ensayo que describía la misma idea, urgiéndole entonces Darwin a realizar una publicación conjunta de ambas teorías. La obra fundamental de Darwin, El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas preferidas en la lucha por la vida, fue publicada en 1859. Trató la evolución humana y la selección natural en El origen del hombre y de la selección en relación al sexo, como así también en La expresión de las emociones en los animales y en el hombre. Dedicó también varias obras a sus investigaciones en botánica y, finalmente también a los vermes terrestres y sus efectos en la formación del suelo. Dos semanas antes de morir publicó un último y breve trabajo sobre un bivalvo diminuto encontrado en las patas de un escarabajo de agua de los Midlands ingleses. Increíblemente, el ejemplar analizado le había sido enviado a Darwin por Walter Drawbridge Crick, abuelo paterno de Francis Crick, codescubridor junto a James Dewey Watson de la estructura molecular del ADN en 1953. Como reconocimiento a la excepcionalidad de su obra, fue uno de los cinco personales del siglo XIX no perteneciente a la realeza del Reino Unido, honrado con funerales de Estado, siendo sepultado en la Abadía de Westminster, próximo a John Herschel e Isaac Newton. Se explican muy bien los procesos de investigación, reflexión, concepción, comprobación y escritura de las teorías darwinianas en La traición de Darwin, de Gerardo Bartolomé. Fuentes: La citada y varias más.

Das Chagas Santos, Francisco. Fue un militar y político brasileño, comandante portugués de las Misiones Orientales y bajo cuyo mando fueron destruidos los pueblos misioneros al occidente del río Uruguay. El 12 de septiembre de 1816, Andrés Guazurary (Andresito) cruzó el río Uruguay en Itaquí, iniciando la guerra de recuperación de las Misiones Orientales, pero no logró su objetivo y el comandante militar portugués de Misiones, Francisco das Chagas Santos, contraatacó pasando el río Uruguay por Itaquí el 19 de enero de 1817, ocupando La Cruz y Yapeyú. Como consecuencia de estas acciones, los lusobrasileños al mando de das Chagas Santos saquearon y destruyeron los pueblos de Concepción, La Cruz, Yapeyú, Santo Tomé, Santa María, San Javier y Mártires, traspasando de regreso el Uruguay el 26 de febrero de 1817, llevándose consigo todo lo que tuviera valor y a 1.800 misioneros obligados a acompañarlos. Francisco das Chagas Santos volvió a pasar el Uruguay, pero fue vencido en Apóstoles el 2 de junio de 1817, al regresar a la otra banda. El 18 de marzo de 1818, Chagas invadió nuevamente, cruzó por tercera vez el río Uruguay en San Borja, y destruyó Apóstoles y San Carlos, derrotando a misioneros y correntinos y volviendo a San Borja el 20 de abril. Fue miembro de la primera Asamblea Constituyente de Brasil en 1823. Comandante de armas de la Provincia de San Pablo en 1829, después comandante de armas en la corte en 1830 y 1838. Fue nombrado presidente de la provincia de Río Grande del Sur en 1837. Fue miembro de la Sociedad Promotora de Industria Rio-grandense en Rio Grande do Sul.

Dávila Orejón y Gastón, Francisco. Este distinguido hijo de San Sebastián de la Gomera, después de haber sido gobernador de Gibraltar, en 1615, fue nombrado gobernador y capitán general de la isla de Cuba, distinguiéndose notablemente por sus dotes administrativas y buen carácter. Había pasado a la Península Ibérica a la edad de 14 años, revistando como portaestandarte en uno de los célebres tercios, que eran entonces la primera infantería de Europa. Por su valor no tardó en distinguirse en las memorables campañas de Flandes, en las que obtuvo sus rápidos ascensos. Siendo ya maestre de campo, escribió la célebre obra titulada Política y mecánica militar, impresa en Europa en 1669 y 1684; este trabajo, plena de indicaciones para la tropa, fue mandada observar por el marqués de Gatana, generalísimo del ejército de Flandes, y repartida con profusión entre todos los cuerpos. En 1658 fue elegido para el empleo de gobernador de Gibraltar, en el que permaneció cuatro años. Su buen desempeño, hizo que el monarca pusiera en él sus ojos para confiarle la Capitanía y Gobierno General de la Isla de Cuba (1650). Viajó hacia su destino en la nave de guerra San Leandro; topó a la altura de las Antillas, con dos barcos holandeses, a los que mandó atacar y dar caza, sin cuidarse de lo que podía acontecer, y llevado siempre por su valor y arrojo. Finalmente las naves enemigas pudieron escapar, merced a la densa oscuridad de la noche, por lo que el viajero retomó el curso hacia La Habana. Su desempeño fue satisfactorio; creó los cuerpos de milicias, dio protección al comercio y favoreción extensamente la agricultura como una de las principales fuentes de riqueza del país, introduciendo otras mejoras materiales, entre las cuales sobresale el Hospital de Paula para mujeres pobres. En 1666 expidió licencia para un trapiche de mien en el corral La Cidra, haciendo por última que la antigua ciudad de Puerto Príncipe, de la que era regente, evacuara una multitud de asuntos que tendían a eternizarse. Falleció en La Habana en pleno desempeño de sus funciones. Fuentes: http://padronel.wordpress.com y otros.

De Agostini, Alberto María. (2 de noviembre de 1883 – 25 de diciembre de 1960) Fue un misionero salesiano de la orden de Don Bosco, montañista y geógrafo italiano. Visitó la Tierra del Fuego, donde exploró por primera vez picos que se conocían solamente a través de mapas y donde descubrió otros, algunos de los cuales llevan su nombre. Logró llegar a la cima del Monte Olivia, en Ushuaia, Argentina. También entró en contacto con los indígenas australes: los Selknam, a quienes describió en varias obras y retrató por medio de numerosas fotografías, los yamana, alacalufes, tehuelches y araucanos. Hizo varias denuncias públicas contra quienes cometían crímenes contra los aborígenes. Se acupó además, como Thomas Bridges, de contradecir las virulentas opiniones de Darwin sobre los fueguinos. Como fotógrafo hizo una trabajo exhaustivo documentando gráficamente paisajes naturales de una zona casi desconocida hasta entonces, y las tribus de naturales del lugar. Su obra obtuvo premios en Italia y Brasil, y se hicieron exposiciones en varias ciudades de Chile. Como escritor, y en muchos de los casos, como fotógrafo también, publicó una veintena de libros, entre ellos I miei viaggi nella Terra del Fuoco – Turín, 1ª ed., 1923, traducida al alemán, al húngaro y al castellano (Milán, 1929), reeditada muchos años después. Murió en Turín, el 25 de diciembre de 1960. Fuente: Wikipedia.

De Ángelis, Pedro. Nació en Nápoles (Italia), el 29 de junio de 1784; falleció en Buenos Aires, el 10 de febrero de 1859. Este personaje, olvidado injustamente durante largos años, constituye una de las principales figuras de la ciencia histórica argentina. En su infancia y adolescencia fue testigo de hechos trascendentales, como la huída de los Borbones napolitanos con la consecuente desaparición del Reino de Nápoles, frente al avance arrollador de Napoleón; también de su posterior resurgimiento bajo el hermano mayor del Emperador primero, y de su cuñado, el mariscal Joaquín Murat, más tarde. Enrolado en el ejército napoleónico de Nápoles, De Ángelis llegó a ser Capitán de artillería. Pero lo suyo no era la guerra, sino la historia, la filosofía, su asombroso manejo de varios idiomas; por eso, ocupó una cátedra en el Colegio Militar, y fue maestro particular de los dos hijos del rey. Por sus condiciones intelectuales y sus buenas relaciones con el poder llegó a ser miembro de la Academia de Nápoles y luego Secretario de la legación de San Petersburgo. En esa ciudad, contrajo matrimonio con una joven institutriz suiza, Melanie Dayet, y asistió a la caída del imperio napoleónico, quedando sin trabajo. Sin mecenas ni aliados políticos viajó a París. Con cuarenta años, en 1825, De Ángelis era un referente del centro intelectual de la época, y bocado tentador para Rivadavia quien pretendía crear en el Río de la Plata un foco de cultura y progreso. Así pronto estuvo en viaje a nuestro territorio, con un contrato para crear y dirigir dos periódicos. En 1827 comenzó dirigiendo la Imprenta del Estado y obtuvo su ciudadanía. Inició entonces la publicación de la Crónica política y literaria de Buenos Aires, órgano de marcado tinte oficialista y buena calidad editorial y El Conciliador que sólo puso un número en la calle. La caída de Rivadavia significó el cierre de dichos medios; sus críticas previas a Dorrego significaron la clausura de proyectos para el napolitano. Entonces se dedicó a dictar clases para sobrevivir y fundó un Ateneo que tuvo numerosos alumnos. En 1830 De Ángelis reconocía sus intenciones de salir del Río de la Plata, una vez que tuviese concluída su monumental colección de escritos históricos inéditos, acompañada por notas y disertaciones. Para ese entonces había hecho otro ensayo periodístico: El Lucero, un diario que apareció en 1829, siendo el primero con partes meteorológicos, movimiento de naves, cambios de moneda y entradas diarias de ganado. Allí hacía crónicas literarias y relativas a la campaña al desierto de Rosas. En 1830, amén de reunir un vastísimo archivo documental, histórico, etnográfico y de lenguas aborígenes, De Ángelis inauguró el género biográfico rioplatense, al publicar el Ensayo histórico sobre la vida del Exmo Dr D Juan Manuel de Rosas, que reeditó en 1842; las Noticias biográficas del Exmo Sr Gobernador y Capitán General de la Provincia de Santa Fe, Brigadier D Estanislao López; la Biografía del Sr General Arenales y la del eminente científico Aimé Bonpland. De Ángelis sabía como hacerse de enemigos. Unos años después diría de Sarmiento: Es otro personaje singular que debe a la persecución de Rosas la importancia de la que se jacta y que le ha valido ocupar un lugar eminente en la administración. Lo han hecho director de instrucción pública, y ni sabe lo que no debe ignorar un maestro de primeras letras. Una vez aliado con Rosas, fue contratado para difundir los proyectos intelectuales de la restauración, como el Archivo Americano y Espíritu de la Prensa del Mundo, editado en tres idiomas y que tuvo vasta circulación europea. Finalmente, en 1836 comenzó a editar su máxima obra: la Colección de Obras y Documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna de las Provincias del Río de la Plata, que se distribuyó por suscripción y en fascículos coleccionables, alcanzando los seis tomos completos. Una vez caído Rosas, De Ángelis marchó a Río de Janeiro. Allí fue recibido con honores, siendo acogido como miembro del Instituto Histórico y Geográfico de la ciudad; algo que repetirían la Royal Geographic Society de Londres, la Societé Geographique de París, el Reale Instituto d´Incoraggimiento delle Scienze Naturali de Nápoles, la Massachussetts Historical Society, la Societé Royale des Antiquaires du Nord de Copenhague y la American Philosophical Society de Filadelfia. Pero el sueño de De Ángelis era volver a Buenos Aires y lo concretó en 1855, alcanzando a proyectar algunas obras más: Memoria sobre el estado de la Hacienda Pública; Proyecto de organización para la instrucción pública de la Provincia de Buenos Aires; Recopilación de las Leyes y Decretos promulgados en Buenos Aires desde el 25 de mayo de 1810 hasta el fin de diciembre de 1835; Reglamento para el ejercicio y maniobras de los regimientos de infantería; Libro de lectura elemental e instructiva para jóvenes estudiantes y Bibliografía General del Río de la Plata, texto este último manuscrito, que se conserva en el Archivo General de la Nación. Antes, y por encargo de Rosas, había publicado también una Memoria sobre los derechos de soberanía de la Confederación Argentina a la parte austral del continente americano, uno de los primeros estudios geográficos del país. En su vejez, aunque olvidado por la mayoría, De Ángelis ocupó un lugar en el Instituto Histórico y Geográfico del Río de la Plata, a instancias de su creador, Bartolomé Mitre. Fuentes: Wikipedia y varias.

De Cáceres, Felipe. Conquistador y colonizador español, natural de Madrid. Cuando Juan Ortiz de Zárate partió para España a confirmar su nombramiento de adelantado, delegó el mando en el oficial real interino Felipe de Cáceres. El mismo se desempeñó como gobernador interino del Río de la Plata, con sede en Asunción, entre 1569 y 1572. También había capitaneado la navegación desde Santa Catalina hasta el abandonado puerto de Buenos Aires, en oportunidad del arribo de Alvar Núñez Cabeza de Vaca a las costas del actual Brasil. Fuente: Wikipedia.

De Gandía, Enrique. Historiador argentino, autor de una centena de libros. Nació y murió en Buenos Aires (1906-2000). Ejerció la docencia, como profesor de la Escuela Nacional de Bellas Artes (1948), de la Universidad de Morón (1960) y de la Universidad de Belgrano (1967), cofundando además las dos últimas. Ocupó asimismo la cátedra de Ciencias Política en la Universidad Kennedy (1991). En 1948 se desempeñó como Director del Museo Municipal de Buenos Aires (Hoy Museo Histórico de Buenos Aires, Cornelio Saavedra). Se le reconoció trayectoria con su designación como miembro de número de las Academias Nacionales de Historia (1930), Ciencias Morales y Políticas (1938), Geografía (1956) y de la Academia Nacional de Ciencias (1987). En 1933 participó en la fundación del Instituto Nacional Sanmartiniano, como en 1930 había cofundado el Instituto Paraguayo de Investigaciones Históricas. Esta última institución y el Instituto Histórico y Geográfico del Paraguay lo designaron miembro honorario. También fue miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid; integró el Instituto Belgraniano y la Academia Porteña del Lunfardo. Doctor Honoris Causa en Derecho y en Filosofía y Letras, presidió varias instituciones culturales nacionales y extranjeras. Se lo condecoró con las órdenes del Libertador Simón Bolívar y Andrés Bello, de Venezuela. Fue Presidente Honorario de la Comisión Argentina de Homenaje al V Centenario del Descubrimiento de América. Recibió el Premio Konex 1984; fue designado por el gobierno de Portugal como Comendador de la Orden de Enrique el Navegante (1991); fue designado doctor honoris causa de las Universidades Nacional de Asunción y del País Vasco. Colaboró con frecuencia en La Nación, a partir de 1927. El mismo se definía como representante de un tiempo que pertenece a la historia. Entre sus obras, se destacan: Historia del Gran Chaco (1929); Límites de las gobernaciones sudamericanas en el siglo XVI (1933); Los derechos del Paraguay sobre el Chaco Boreal en el siglo XVI (1935); Historia de la República Argentina en el siglo XIX (1940); Historia de Cristóbal Colón (1942); Buenos Aires colonial (1957); Bolívar y la libertad (1959); Nicolás Avellaneda: sus ideas y su tiempo (1985); Simón Bolívar: su pensamiento político (1984); Historia de las ideas políticas en la Argentina (1988); Nueva historia de América, la libertad y la antilibertad (1988); Nueva historia del descubrimiento de América (1987); Américo Vespucci y sus cinco viajes al nuevo mundo (1990). Fuentes: La Nación; Wikipedia; varias.

De la Cosa, Juan. Se cree que nació en Santoña, Cantabria, España, entre 1450 y 1460, falleciendo en Turbaco, Colombia en 1510. Fue navegante y cartógrafo español, conocido por haber participado en siete de los primeros viajes a América y por haber dibujado el mapa de América más antiguo de los conservados. Tuvo papel destacado en el primero y segundo viaje de Colón a Antillas, y en 1499 participó como piloto mayor en la expedición de Alonso de Ojeda a las cosatas del continente sudamericano. A su regreso a Andalucía dibujó su famoso mapamundi. Poco después volvió a embarcarse hacia Las Indias, esta vez con Rodrigo de Bastidas. En los años posteriores alternó viajes a América bajo su propio mando con encargos especiales de la Corona, incluyendo una misión como espía en Lisboa y la participación en la Junta de Pilotos de Burgos, de 1508. En 1509 emprendió junto con Ojeda la que sería su última expedición, con destino a las costas de Colombia. De la Cosa murió en un enfrentamiento armado con indígenas antes de poder llegar a ejercer su cargo de Alguacil Mayor de Urabá. Fuente: Wikipedia y otras.

De Larra, Mariano José. Nació el 24 de marzo de 1809 en Madrid, en la calle de Segovia, donde estaba situada la antigua Casa de la Moneda. En ella trabajaba su abuelo. El padre, que era médico, se distinguió como afrancesado, ocupando el puesto de cirujano militar en el ejército josefino, durante la Guerra de la Independencia, por lo que en 1813, cuando el futuro autor tenía cuatro años, su familia tuvo que abandonar el país siguiendo al rey José I Bonaparte y exiliarse, primero en Burdeos y después en París. Gracias a la amnistía decretada por Fernando VII, la familia pudo regresar a España en 1818 y se estableció en Madrid, donde el padre se convirtió en médico personal del infante don Francisco de Paula, uno de los hermanos del rey Fernando. Larra prosiguió en Madrid los estudios comenzados en Francia, y fue siguiendo a su padre en los destinos que iba ocupando en distintos puntos de España (Corella, 1822–1823; Cáceres, 1823–1824; Aranda de Duero, 1824 en adelante). En 1824 se instaló en Valladolid para estudiar en la Universidad. Aunque no se presentó a ningún examen de ese curso, en octubre de 1825 aprobó todas las asignaturas. La causa de su ausencia en los exámenes puede deberse a un «acontecimiento misterioso» que alteró su carácter completamente, según refiere su biógrafo Cayetano Cortés. Posteriormente se afirmó que se había enamorado de una mujer mucho mayor que él, que resultó ser la amante de su padre. Tras asistir a los exámenes de octubre, dejó los estudios de Valladolid y volvió a Madrid (1825). Prosiguió sus estudios y en 1827 ingresó en los Voluntarios Realistas, cuerpo paramilitar formado por fervientes absolutistas, significados por su participación en la represión contra los liberales. Al tiempo empezó a escribir poesía, fundamentalmente odas y sátiras. Sin embargo, fue el periodismo satírico lo que sacó a la luz a Larra. Con diecinueve años, en 1828, Larra publicó un folleto mensual llamado El duende satírico del día. Resultó una serie de cinco cuadernos en la línea de las revistas de ensayos inauguradas en Inglaterra a comienzos del XVIII con The Spectator, de Addison y Steeles, y que en España representan El duende especulativo de la vida civil, El Pensador y El Censor, dedicados a la crítica de la sociedad de su tiempo. Larra firmó con el seudónimo el Duende. En esta publicación empezó a entreverse el genio satírico que Larra desplegaría posteriormente. Larra no fue, sin embargo, un opositor al régimen absolutista (sigue perteneciendo a los Voluntarios Realistas), sino un periodista que, mediante la sátira, criticó la situación social y política del momento. Larra no estuvo solo sino que formó parte de un grupo de jóvenes inquietos y disconformes que se reunpían en un café de la calle del Príncipe en Madrid. La tertulia fue bautizada como «El Parnasillo», y la frecuentaron Ventura de la Vega, Juan de la Pezuela, Miguel Ortiz, Juan Bautista Alonso o Bretón de los Herreros. En diciembre de 1828, Larra tuvo un enfrentamiento en el café con José María de Carnerero, director de El Correo Literario y Mercantil, al que «El duende» había criticado en sus últimos números. Carnetero acudió a las autoridades, que cerraron la publicación. No obstante, Larra había conseguido ya cierto renombre como agudo observador de las costumbres y de la realidad cultural, social y política del momento. El 13 de agosto de 1829 se casó con Josefa Wetoret. El matrimonio fue desgraciado y acabaría en separación pocos años después; tuvieron sin embargo tres hijos: Luis Mariano de Larra (que fue un afamado libretista de zarzuelas, entre ellas El barberillo de Lavapiés) y Adela y Baldomera, que tenían cinco y cuatro años, respectivamente, cuando Larra se suicidó, en 1837. Adela fue amante de don Amadeo de Saboya y Baldomera se casó con el médico del rey, don Carlos de Montemar, quien, al renunciar don Amadeo al trono, emigró a América y dejó a su esposa con hijos pequeños en Madrid; Baldomera se dedicó a la banca y fue una de las creadoras de la llamada estafa piramidal, por la que fue condenada a prisión; terminó sus días en Argentina, a principios del siglo XX. Durante 1830, Larra se dedicó a la traducción de piezas francesas para el empresario teatral Juan Grimaldi, al tiempo que empezó a escribir las suyas propias (en 1831 estrenaría la comedia costumbrista No más mostrador, inspirada en un vodevil francés). Ese año sería crucial, puesto que conoció a Dolores Armijo, casada con un hijo del conocido abogado Manuel María de Cambronero, con la que iniciaría una tormentosa relación en 1831 (al tiempo que seguía casado con Josefa Wetoret, de la que había tenido su primer hijo, Luis Mariano, en 1830). En 1832 vuelve al periodismo de crítica social con El Pobrecito Hablador, en el cual escribió con el seudónimo de Juan Pérez de Munguía. En El Pobrecito, Larra mostró la ilusión ilustrada y progresista de que es posible superar, con la esperanza en el mañana, el castellanismo viejo de un patriotismo anquilosado en el pasado. El Pobrecito Hablador cesó de publicarse en marzo de 1833, varios meses después de que Larra comenzase a colaborar con La Revista Española, periódico de orientación liberal que había nacido en noviembre de 1832, aprovechando que la enfermedad del rey había dejado el gobierno en manos de la reina María Cristina, abriendo las esperanzas de los liberales. Con el seudónimo de Fígaro, insertó crítica literaria y política dentro de cuadros costumbristas, al amparo de la relajación auspiciada por la muerte de Fernando VII. Se hicieron famosos artículos como Vuelva usted mañana, El castellano viejo, Entre qué gentes estamos, En este país y El casarse pronto y mal, entre otros. Más allá de la crítica social, Larra atacó a los carlistas comprometido con la transformación política del absolutismo al liberalismo. En 1834 publicó la novela histórica El doncel de don Enrique el Doliente cuyo protagonista era el del drama histórico Macías, prohibido por la censura el año anterior y que se estrenó el 24 de septiembre. Ambas se basaron en la trágica vida del poeta medieval Macías y en sus amores adúlteros, un argumento que reflejaba en cierto modo la relación que mantenía con Dolores Armijo. En el verano de 1834, Dolores le abandona y se va de Madrid, en tanto que se separa de su mujer, embarazada, la cual dará a luz una niña, Baldomera, después de la ruptura (la segunda hija tras Adela, la que habían nacido en 1832). En 1835 emprendió un viaje a Lisboa, desde donde embarcó rumbo a Londres y luego a París, pasando antes por Bruselas. En París se quedó varios meses, conociendo a Victor Hugo y Alexandre Dumas. Ese año se había comenzado a publicar en Madrid una recopilación de sus artículos: Fígaro. Colección de artículos dramáticos, literarios, políticos y de costumbres. De regreso en Madrid, trabajó para el periódico El Español. En esta época, la preocupación política dominaba en sus escritos. Larra apoyó al principio al gobierno de Mendizábal, sin embargo comenzó a criticarlo al observar que la desamortización redundaba en perjuicio de los más necesitados. Tras la caída del gobierno de Mendizábal, decidió intervenir en la política activa a favor de los moderados, siendo elegido diputado por Ávila (1836). Sin embargo, el Motín de La Granja (12 de agosto de 1836), con la que se restauró la Constitución de 1812, impidió que tomara posesión de su escaño. Su creciente desaliento e inconformidad ante el curso de la sociedad y la política españolas junto con el dolor que le produjo su separación definitiva de Dolores Armijo (Larra la había visitado en Ávila en febrero de 1836, sin conseguir ningún resultado positivo) quedaron reflejados en sus últimos artículos. Quizá el más notable es El día de difuntos de 1836, publicado en El Español, en el que detrás de su habitual ironía aparecía un hondo pesimismo. Ya anochecido el 13 de febrero de 1837 Dolores Armijo, acompañada de su cuñada, lo visitó en su casa del tercer piso de la calle Santa Clara nº 3, comunicándole que no había ninguna posibilidad de acuerdo. Apenas habían salido las dos mujeres de la casa, se suicidó de un pistoletazo en la sien derecha. Tenía veintisiete años. Su entierro, el día 15, fue multitudinario. Mientras el cadáver era introducido en un nicho del cementerio madrileño del Norte (situado detrás de la glorieta de Quevedo), el joven poeta vallisoletano José Zorrilla leyó un poema dedicado a Larra que conmocionó a los allí congregados. En 1842 fueron trasladados sus restos a la Sacramental de San Nicolás, que estaba situada en la calle de Méndez Álvaro (Madrid). En mayo de 1902 se volvieron a trasladar los restos a la madrileña Sacramental de San Justo, San Millán y Santa Cruz, depositándolos en el Panteón de Hombres Ilustres de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, donde con alguna frecuencia se celebran actos de homenaje en su recuerdo, como el que, en 2009, celebró la propia Asociación de Escritores y Artistas Españoles para conmemorar el segundo bicentenario del nacimiento del escritor. Larra fue un eminente articulista, con una gran claridad y vigor en su prosa. En este terreno, sólo tiene como precedentes a Quevedo en el siglo XVII o a Feijoo, Cadalso y Jovellanos en el XVIII. En sus artículos combate la organización del Estado, ataca al absolutismo y al carlismo, se burla de la sociedad, y rechaza la vida familiar. Representa el romanticismo democrático en acción: los males de España son el tema central de su obra crítica y satírica. Descontento con el país y con sus hombres, escribe artículos críticos (En este país, El castellano viejo, El día de difuntos de 1836, Vuelva usted mañana…), contra la censura (Lo que no se puede decir no se debe decir), la pena capital (Los barateros o El desafío y la pena de muerte), contra el pretendiente carlista (¿Qué hace en Portugal su majestad?) y el carlismo (Nadie pase sin hablar al portero), contra el uso incorrecto del lenguaje (Por ahora, Cuasi, Las palabras), etc. También cultivó la novela histórica (El doncel de don Enrique el Doliente) y la tragedia (Macías). Se consideró a Larra, junto con Espronceda, Bécquer y Rosalía de Castro, la más alta cota del romanticismo literario español. Periodista, crítico satírico y literario, y escritor costumbrista, publicó en prensa más de doscientos artículos a lo largo de tan sólo ocho años. Impulsó así el desarrollo del género ensayístico. Escribió bajo los seudónimos Fígaro, Duende, Bachiller y El pobrecito hablador. De acuerdo con Iris M. Zavala, Larra representó el «romanticismo democrático en acción». Lejos de la complacencia en las efusiones del sentimiento, Fígaro situó a España en el centro de su obra crítica y satírica. Su obra ha de entenderse en el contexto de las Cortes recién nacidas tras la década ominosa (1823–1833), y de la primera guerra carlista (1833–1840). En 1908 algunos de los representantes de la generación del 98, Azorín, Unamuno y Baroja, llevaron una corona de flores a su tumba, homenaje que significó su redescubrimiento y la identificación del grupo con el pensamiento de Larra y su preocupación por España. Fuentes: Varias.

De la Vega, Inca Garcilaso. Gómez Suárez de Figueroa, apodado Inca Garcilaso de la Vega, nació en Cuzco (Perú) el 12 de abril de 1539 y murió en Córdoba (España), el 23 de abril de 1616. Escritor e historiador peruano, se lo ha caracterizado como el primer mestizo biológica y espiritualmente americano. Perteneció a la época de los cronistas post Toledanos, durante el período colonial americano. Se lo conoce por su obra cumbre, Comentarios Reales de los Incas, la cual llegó a ser ulteriormente vetada, en ls Virreynatos de Perú y Río de la Plata, por la corona española, por ser considerada sediciosa y peligrosa para sus interses, atento al levantamiento de Túpac Amaru II (04.11.1780). Su nombre de bautismo fue Gómez Suárez de Figueroa; en su autoimpuesto exilio, lo cambió más tarde por el de Inca Garcilaso de la Vega. Hijo del conquistador español capitán Sebastián Garcilaso de la Vega, de la nobleza extremeña, y de la ñusta o princesa inca Isabel Chimpu Ocllo, nieta del Inca Túpac Yupanqui y sobrina del Inca Huayna Cápac, emperador del ¨reino de las cuatro partes o suyos¨, o Tahuantinsuyo. Debido a la privilegiada posición de su padre, que perteneció a la facci´+on de Francisco Pizarro, fue bautizado con los apellidos ilustres del mayor de sus tíos paternos y de otros antepasados que pertenecieron a la casa de Feria. Estudiante en el colegio de Indios Nobles del Cuzco, el Inca Garcilaso de la Vega recibió en Cuzco una esmerada educación junto a los hijos de Francisco y Gonzalo Pizarro, mestizos e ilegítimos como él, pero durante sus primeros años estuvo en estrecho contacto con su madre y con lo más selecto de la nobleza incaica. Tales, por ejemplo los hijos del emperador Huayna Cápac: Paullu Inca y Tito Auquí. Tuvo por tanto la instrucción de los amautas o sabios incas versados en la mitología y cultura incas. Sin embargo, su padre se vio obligado a abandonar a la princesa inca a causa de la presión de la corona porque los nobles españoles se casasen con damas nobles españolas, y así lo hizo para matrimoniar con Luisa Martel de los Ríos; sin embargo, no lo hizo sin conceder antes a la madre del Inca una cuantiosa dote, que le sirvió para casarse con Juan del pedroche, un soldado peninsular, de la que tendría el inca dos mediohermanas, Luisa de Herrera y Ana Ruiz. La adolescencia del Inca Garcilaso estuvo ensombrecida por las cruentas luchas civiles del Perú padeciendo tanto su padre como él la persecusión de los rebeldes Gonzalo Pizarro y Francisco de Carbajal. Sin embargo, el Inca disfrutó del cariño de su padre, como así de un trascendente legado testamentario. Muerto su padre, a los veintiún años de edad, Garcilaso salió de Cuzco camino a España, emprendiendo un viaje que se mostró particularmente arriesgado desde la Ciudad de los Reyes (Lima) hasta Panamá y Cartagena de Indias, para tomar la ruta de los galeones hasta La Habana y las islas Azores, donde un marinero portugués le salvó la vida. Luego de visitar a sus parientes en Extremadura, se radicó en el pueblo cordobés de Montilla, donde residía su tío Alonso de Vargas. En 1561 fue a Madrid a pretender algunas mercedes que se debían a su padre, pero terminó desengañándose de las intrigas cortesanas. En ese periplo conoció a Gonzalo Silvestre, un conquistador que le suministró numerosos datos para su obra La Florida. Abandonó el nombre de Gómez de Figueroa y antes de volver al Perú siguió la carrera de las armas, ingresando a las fuerzas regulares y participando en diversas contiendas. Conoció a Miguel de Cervantes, interesado en su obra, y coincidió en Montilla con Luis de Góngora. Los bienes heredados de su tía política Luisa Ponce le permitieron dedicarse a la actividad cultural y en 1590, dolido por la escasa consideración que se le tenía en el ejército por su condición de mestizo, dejó las armas y entró en la religión. Tradujo del italiano los Diálogos de amor de León Hebrero; después, vinculado al jesuita Juan de Pineda, trabajó en el comentario piadoso de las Lamentaciones de Job. En 1605 publicó en Lisboa La Florida, texto dedicado a la conquista de La Florida y basado en relaciones de diferentes conquistadores. También en Lisboa, publicó en 1609 los Comentarios Reales; escritos a partir de sus propios recuerdos de infancia y juventud, escuchados directamente de sus parientes, de contactos epistolares y visitas a personajes destacados del Virreinato del Perú, se consideran ilustre basamento de las letras lationoamericanas. En 1612 Garcilaso compró la Capilla de las Ánimas en la Catedral de Córdoba, donde su hijo sería sacristán, y donde fue enterrado cuatro años después, a su muerte. Fuente: Wikipedia.

De Luca, Esteban. (1786-1824) De quien se dice que fue el primer poeta de la patria. Estuvo dedicado a las armas desde las invasiones inglesas y también tuvo alguna actuación diplomática de importancia, como secretario de Valentín Gómez en su misión al Brasil. A su regreso, halló la muerte al naufragar el bergantín en que viajaba. Fue poeta de inspiración neoclásica, lleno de apasionada elocuencia y hondo fervor patriótico. Entre sus odas merecen mencionarse A la victoria de Maipo; A la libertad de Lima; A la muerte de Belgrano; Al pueblo de Buenos Aires, además de la Canción Patriótica, antecesora de nuestro actual himno. Fuente: Wikipedia.

Del Campo Maciel y Luna Brizuela, Estanislao. Nació en Buenos Aires el 7 de febrero de 1834 y murió en la misma ciudad el 6 de noviembre de 1880. Fue militar, funcionario de gobierno y escritor. Defendiendo a Buenos Aires, tuvo destacada actuación en las batallas de Cepeda y Pavón. Provenía de una familia de hidalgos y unitarios, resultando descendiente del Virrey de Loreto. Se unió en matrimonio en el año de 1864 con Carolina Micaela Lavalle Darregueyra, sobrina del Gral. Juan Galo Lavalle, siendo padres de Carmen Carolina del Campo Lavalle. Hasta 1849, año del retorno de su padre a Buenos Aires (unitario partidario de Lavalle, autoexiliado en Chile a la muerte de este último), hizo sus estudios en la Academia Porteña Federal de la calle Florida, dirigida por Florentino García, y en 1850 fue empleado como dependiente de comercio (una costumbre entre los jóvenes de buena familia de esos tiempos) trabajando de esta manera en las tiendas de Manuel Albornoz y de Mariano Brantes, y luego en la barraca de Balcarce. En estos empleos tuvo la oportunidad de tratar con gente de campo, especialmente con aquellos despectivamente llamados orilleros que vivían en los suburbios de la ciudad, y fue así que empezó a familiarizarse con las formas de hablar en la campaña bonaerense. Luego de la separación del Estado de Buenos Aires de la Confederación, Del Campo dejó de trabajar en el sector de comercio para pasar a integrar el primer regimiento de Guardias Nacionales, destacado en San Nicolás de los Arroyos por el gobierno bonaerense de Manuel Guillermo Pinto, para apoyar al Gral. José María Paz. También aquí fue que hizo gran amistad con Ricardo Lavalle — quien se convertiría en su cuñado en el futuro, por el matrimonio con su hermana — y con Adolfo Alsina, a quien admiraba profundamente. El 1 de diciembre de 1852, el entonces Cnel. Hilario Lagos, que desde el 11 de setiembre había pasado a ser jefe de la División Centro cuya sede era Luján, inició un levantamiento contra el gobierno porteño con casi todas las fuerzas de campaña. Atacó a los pocos días la capital, pero fue rechazado por la reacción de Bartolomé Mitre, y fue aquí que Estanislao del Campo, a la temprana edad de 18 años, se inició en las armas, defendiendo a su ciudad del sitio impuesto por el citado coronel y batiéndose con él en el cantón Patria o Muerte (actuales Juncal y Esmeralda). Hacia 1856, Estanislao del Campo y Luna Brizuela publicaba versos románticos en las revistas El Recuerdo y El Estímulo, y frecuentaba tanto el Club del Progreso como el Café de los Catalanes, de Cangallo y San Martín. En 1857, debido a la confiscación rosista de la fortuna familiar, tuvo que descartar la alternativa de estudiar abogacía, ya que en esa época era muy costoso ingresar a la universidad. En el mismo año trabajó por un mes como auxiliar de archivo en la Aduana, y en el mes de agosto comenzó a editar los primeros versos en el diario Los Debates, fundado por Bartolomé Mitre, caracterizándose por su expresión gauchesca. El 10 de agosto, el periodista gaucho publicó unas décimas que describen el segundo ensayo del Ferrocarril del Oeste, en la Plaza del Parque. El 11 de agosto asistió acompañado de un amigo gaucho apodado Anastasio el Pollo, al viejo teatro Colón ubicado en las calles Reconquista y 25 de Mayo de la ciudad de Buenos Aires, para presenciar el debut de Safo (de Giovanni Pacini). Probablemente su amigo jamás había estado como espectador en una obra teatral, confundiendo la ficción con la realidad, dando como real lo que miraba en el escenario, por lo cual empezó a desvestirse para salvar la vida de la artista y sólo la oportuna caída del telón libró a la cantante de su salvataje. El 14 de agosto, este episodio fue publicado en el diario citado, con el título: Carta de Anastasio el Pollo sobre el Beneficio de la Sra La Grua, siendo una simpática narración del suceso en verso gauchesco, y convirtiéndose en un rotundo éxito. En 1858 el poeta participó del Ateneo Literario organizado por la revista El Estímulo y fue designado secretario privado del gobernador Valentín Alsina. Sin abandonar la poesía que a menudo fue circunstancial, Estanislao alternó la carrera administrativa con la militar y el 31 de mayo de 1859 recibió su despacho de teniente del regimiento 4 de Guardias Nacionales. De esta manera, el 22 de octubre del mismo año combatió en la batalla de Cepeda, siendo derrotados como parte de los porteños comandados por Mitre, y también en la victoriosa Pavón, defendiendo los intereses de Buenos Aires, en la que alcanzó el grado de capitán. En 1863 fue designado secretario de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires. Al estrenarse la obra teatral Fausto (de Gounod, con libreto de Michel Carrié y J. Barbier) en el Teatro Colon, el 24 de agosto de 1866, concurrió a presenciarlo. Dicho estreno de la ópera en Buenos Aires se había constituido en un acontecimiento de gran renombre cuyos resúmenes se publicaron en los periódicos con previas traducciones de su libreto. Este hecho fue el origen de su clásico poema del mismo nombre. El 25 de mayo de 1867, el poeta renunció a la secretaría de la Cámara, por haber sido elegido diputado nacional por los partidarios de Adolfo Alsina de la provincia de Buenos Aires, prestando juramento el 31 de mayo del mismo año, y fue designado miembro de la Comisión Militar. En diciembre renunció a la banca legislativa, para fundar el periódico liberal “Porvenir Argentino”. En 1868 apoyó la fórmula Domingo Faustino Sarmiento-Adolfo Alsina que salió victoriosa. En el mismo año dejó de publicar su periódico. Previamente a que Alsina asumiera la vicepresidencia, le había designado oficial mayor del Ministerio de Gobierno de la Provincia, cargo que ocupó hasta 1879. Mientras tanto, aunque ocupado por trabajos burocráticos, no dejó jamás de narrar y en 1870 publicó la primera edición de sus Poesías: “Composiciones varias”, “Composiciones festivas” y “Acentos de mi guitarra”. En 1873 apoyó la candidatura a la presidencia de la Nación de su amigo Alsina y en 1874, Mariano Acosta, quien fuera gobernador de Buenos Aires en ese entonces, firmó su nombramiento de teniente coronel, siendo puesto al frente del 1er Batallón del 4º Regimiento de Guardias Nacionales. En esta época fue que surgió la famosa estrofa que dirigió al jefe del Estado Mayor, en referencia a la dieta del personal militar: “Señor coronel Gorordo: permítame que le diga / que me bala la barriga / de comer carnero gordo.” Adoptó el seudónimo de Anastasio el Pollo en homenaje a Hilario Ascasubi (Aniceto el Gallo). Murió joven el 6 de noviembre de 1880 — en el mismo año se le había otorgado la jubilación con sueldo íntegro, que poco pudo gozar — . En su entierro en el Cementerio de la Recoleta tomaron la palabra José Hernández y Carlos Guido y Spano. Sus restos descansan allí aún hoy. Manuel Mujica Láinez escribió su biografía (Vida de Anastasio el Pollo, 1948).

Del Carril Iraeta, Delia. Grabadora y pintora argentina, nació en la estancia familiar de Polvaredas, provincia de Buenos Aires, el 27 de septiembre de 1884. Sus padres fueron Víctor del Carril Domínguez y Julia Iraeta Iturriaga. El matrimonio tuvo 18 hijos, de los cuales vivieron trece. Delia era la quinta. Los primeros años de su infancia transcurrieron en la estancia, educada entre institutrices extranjeras: alemanas, francesas o inglesas, dedicadas a la atención de los niños. Debían entregar una formación en buenas maneras, idiomas y primera enseñanza. Cuando Delia tenía cuatro años, su padre le regaló un caballo para que la acompañara en sus paseos al campo. Delia se convirtió en excelente jineta, que dedicaba gran parte del día a recorrer los campos, con el asombro de sus hermanos y el temor de sus institutrices. Las obligaciones políticas del padre como diputado del Congreso Nacional, obligaron al traslado de la familia a Buenos Aires. Allí su madre eligió a las monjas italianas para su educación, por tener una visión más abierta a la discusión filosófica y a la curiosidad intelectual. En 1899, cuando la jovencita se preparaba para celebrar su fiesta de 15 años, su padre se suicidó, dejándole un profundo dolor en el alma. La madre, viuda y con trece hijos, se trasladó a vivir a París, para que los niños tuvieran una educación más completa. Dos hermanos de Delia estudiaron en Inglaterra. De ahí en adelante, alternaron su vida entre París y Buenos Aires. Tras finalizar la Primera Guerra Mundial, Delia se instaló en París, donde comenzó a estudiar pintura. Uno de sus maestros fue Fernand Léger. Comenzó a integrarse al mundo de los intelectuales franceses, y finalmente ingresó al Partido Comunista Francés. La de ojos boquiabiertos, la llamó con admiración Miguel Hernández. En junio de 1934, Delia conoció al poeta chileno Pablo Neruda; ella tenía cincuenta años y él treinta. Ella era vital, inteligente y muy atractiva, por lo que la diferencia de edad no era importante. Iniciaron rápidamente un romance que perduró veinte años. El fin de esa unión y la guerra de pasiones que desató, partió el mundo nerudiano en dos. Separada, regresó a Buenos Aires, pero al cabo de un año decidió que su mundo afectivo estaba en Chile, y regresó allí en 1959. Su permanente actitud de ayudar a sus amigos intelectuales con dificultades, artistas pobres, le valió que un día el pintor chileno Isaías Cabezón la bautizara como hormiga, por la energía que desplegaba permanentemente. En la década del sesenta, Delia se inscribió en el Taller 99, que dirigía Nemesio Antúnez; allí continuó desarrollando y perfeccionando su técnica. Su tema recurrente fueron enormes caballos, que le recordaban su feliz infancia. Delia, flor de único tallo indoblegable, como la llamó Rafael Alberti, falleció en La Reina, Santiago de Chile, el 26 de julio de 1989, a los 104 años de edad. Fuente: Wikipedia.

Del Valle, Aristóbulo. Nació en Dolores el 15 de marzo de 1845 y murió en Buenos Aires, el 29 de enero de 1896. Su padre, el Coronel Narciso del Valle, fue edecán de Juan Manuel de Rosas, por lo que tuvo formación federal adhiriendo naturalmente al autonomismo de la Provincia de Buenos Aires. Al estallar la Guerra de la Triple Alianza, abandonó sus estudios de derecho e ingresó en el ejército. Concluídos sus estudios fue redactor de El Nacional y profesor hasta su muerte de Derecho Constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. Sus clases eran famosas en la ciudad, congregando a estudiantes, intelectuales y políticos que acudían a escuchar sus reflexiones. Su ingreso en la política fue de la mano de Adolfo Alsina, aunque siempre ligado a Leandro N Alem, que fue su amigo entrañable. Fue diputado nacional en 1870 y senador nacional en 1876, llegando a presidir la Cámara Alta en 1880. Fue cofundador de la Unión Cívica en 1889 y participó de la Revolución del Parque. El 29 de mayo de 1890, Aristóbulo del Valle denunció en el Congreso de la Nación que el oficialismo estaba realizando emisiones clandestinas de moneda, señalando esa circunstancia como principal detonante de la crisis nacional. Esta denuncia desprestigió seriamentre al gobierno. Al dividirse la Unión Cívica en 1891, siguió a Alem para fundar la Unión Cívica Radical. Durante la presidencia de Luis Sáenz Peña (1892-1895) fue convocado a desempeñar el Ministerio de Guerra, con funciones extraordinarias cercanas a las de un Primer Ministro, con el fin de sustentar a un gobierno débil. Al apoyar la Revolución de 1893, don Aristóbulo planeaba decretar la intervención de la Provincia de Buenos Aires, para garantizar elecciones libres favoreciendo así el triunfo de la Unión Cívica Radical. Pero el plan fracasó por la resistencia del Congreso a decretar la intervención provincial. Cercano a don Aristóbulo fue también en ese tiempo Lisando de la Torre, quien luego de la muerte de aquel se consideraría a sí mismo como su continuador, al fundar el Partido Demócrata Progresista. Fuentes: El Historiador, Felipe Pigna y La Argentina. Historia del país…

Díaz de Guzmán, Ruy. (Asunción del Paraguay 1558-1629). Conquistador y cronista criollo del Paraguay; fue el primero en utilizar el topónimo Argentina. Considerado como el primer criollo (mestizo de padre español y madre a su vez mestiza), en registrar la historia de la región. Era hijo de Alonso Riquelme de Guzmán y de Úrsula de Irala, hija a su vez de Domingo Martínez de Irala y de la india Leonor (una de las concubinas del gobernador, de origen guaraní o xaraye o jarayé –es decir, guato-). Estaba emparentado además con el Adelantado Alvar Núñez Cabeza de Vaca, a quien menciona elogiosamente en su obra. Desde muy joven se dedicó a las armas, acompañando a Ruiz Díaz Melgarejo en la fundación de Villa Rica del Espíritu Santo en 1575. En 1580 contribuyó a sofocar el levantamiento de Santa Fe, después de lo cual pasó a Tucumán, asistiendo a la fundación de Salta. De regreso al Paraguay trasladó la ciudad de Villarica a lugares más cómodos y en marzo de 1593 fundó Santiago de Jerez. Luego viajó a Buenos Aires, donde estuvo empleado en el fuerte, y con tres vecinos notables fundó el Convento de San Francisco y la Cofradía de Nuestra Señora de la Limpia Concepción. En 1604 residió en Tucumán y años más tarde en Charcas, donde probablemente se entregó a la lectura de los cronistas de la conquista del Perú. En 1606 pasó a Santiago del Estero, como Contador de la Real Hacienda, comenzando entonces a trabajar en su historia Anales del Descubrimiento, Población y Conquista del Río de la Plata, más tarde conocida como La Argentina, que terminó de escribir el 25 de junio de 1612, y que generalmente es denominada La Argentina, o Historia…, y también ahora como La Argentina manuscrita, para diferenciarla de la homónima de Del Barco Centenera. Falleció el 17 de junio de 1629, mientras ejercía el cargo de Alcalde de Primer Voto en el Cabildo de Asunción. Se había casado con doña Juana de Oviedo, y tuvo numerosa descendencia. La Argentina manuscrita, dedicada a su pariente Alonso Pérez de Guzmán el Bueno y Zúñiga, duque de Medina-Sidonia, conde de Niebla y señor de Gibraleón, narra los hechos desde el descubrimiento por parte de los españoles del Río de la Plata (que en las copias aparece erróneamente fechado en 1512) hasta la fundación de la ciudad de Santa Fe en 1573. La obra está dividida en cuatro partes, aunque se encuentra perdida la última en la cual se relatan acontecimientos que vivió el propio autor. El extenso texto se difundió en diversas copias pero se ha extraviado el manuscrito autógrafo. Su uso del topónimo Argentina es el original, haciendo con ello referencia a los extensos territorios del Cono Sur que tenían como puerta de la tierra al Río de la Plata y sus adyacencias, es decir la palabra Argentina incluye en su obra a territorios de nuestro país homóinimo y actuales Uruguay, sur brasileño y Bolivia. La primera reedición moderna de la obra se llevó a cabo en Buenos Aires en 1836, por Pedro de Ángelis, aunque recién en 1914 Paul Groussac, siendo director de la Biblioteca Nacional, hizo editar cuidadosa y metódicamente la obra. Cabe considerar, sin embargo, que la mayor parte de las objeciones históricas de Groussac fueron después rebatidas por Enrique De Gandía. Fuente: Wikipedia y varios.

Díaz del Castillo, Bernal. Nacido en Medina del Campo en 1496 y muerto en Giuatemala en 1584, Bernal Díaz del Castillo fue conquistador español y uno de los principales cronistas de Indias. Tuvo una larga vida, pese a que participó en mil batallas como conquistador del Nuevo Mundo. Pasó a las Indias como soldado de Pedrarias Dávila y luego se radicó en Cuba. Participó en las tres grandes expediciones que sobre tierras hoy mexicanas, partieron desde esa isla: la descubridora de Francisco Hernández de Córdoba, de 1517, la exploradora de Juan de Grijalva en 1581 y la conquistadora de Hernán Cortés en 1519, narrando años después de haber vivido, todo lo que allí ocurrió. Participó en una multitud de acontecimientos de la conquista, no sólo en lo que hoy es México, sino también en países como Guatemala y Honduras. Bernal Díaz fue encomendero de Chamula y Micapa, en la provincia de Chiapas, así como también lo fue de Teapa, en la provincia de Tabasco. Vivió un tiempo en la villa del Espíritu Santo, donde fue Regidor. Después vivió en la ciudad de Santiago de Guatemala y en este lugar, con muchas dificultades, logró obtener un empleo del que vivió el resto de su vida. Su entrada definitiva en México había tenido lugar en 1519 cuando se embarcó en la expedición capitaneada por Hernán Cortés. Hallándose bajo las órdenes directas de Pedro de Alvarado, tomó parte en no pocos de los principales hechos de la conquista del Imperio azteca. Hombre dotado de una memoria extraordinaria, habría de recordar muchos años después todos esos episodios, decidiendo ponerlos por escrito. Ello ocurrió cuando se hallaba ya en Guatemala, en donde contrajo matrimonio en 1544 con Teresa Becerra, hija de quien había sido uno de los conquistadores y alcalde ordinario de Guatemala. Díaz del Castillo hizo dos viajes a España en demanda de mercedes; en el segundo de ellos participó en la famosa Junta de Valladolid que, sobre la esclavitud de los indios, perpetuidad de encomiendas y tributos, se celebró en 1550 (enfrentándose los argumentos contrarios de Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Supúlveda). De regreso en Guatemala, al no lograr que el presidente de la audiencia satisficiera lo que pretendía haber obtenido en España, prosiguió en su lucha por los que creía eran derechos inherentes a sus méritos de conquistador. Elegido regidor de la ciudad de Santiago de Guatemala, concurrió a las sesiones del cabildo, según lo muestran las actas suscritas por él. Hay indicios para afirmar que hacia 1557 habia empezado a escribir su crónica sobre la conquista. Alonso de Zorita, que fue oidor de la Audiencia de los Confines y anduvo por tierras de Guatemala desde la primavera de 1553 hasta finales de abril de 1557, dice en su Relación de la Nueva España: Bernaldo Díaz del Castillo, vecino de Guatemala, donde tiene un buen repartimiento, y fue conquistador de aquella tierra, y en Nueva España y en Guacacinalco, me dixo estando yo por oidor de la Real Audiencia de los Confines que reside en la ciudad de Santiago de Guatemala, que escribía la historia de aquella tierra, y me mostró parte de lo que tenía escrito; no sé si la acabó, ni si ha salido a luz. Díaz del Castillo fue testigo y actor de los principales sucesos de la caída de las grandes civilizaciones mesoamericanas, escapando milagrosamente de la muerte. Él mismo dice: Ningún capitán ni soldado pasó a esta Nueva España tres veces arreo, una tras otra como yo; de manera que soy el más antiguo descubridor y conquistador que ha habido ni hay en la Nueva España, por lo que parece la persona más autorizada para contar aquella epopeya del siglo XVI. Su gran obra, titulada Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, bien puede considerarse una obra colectiva, vista la participación en sus fuentes de innumerables relatos de conquistadores, capitanes o soldados españoles. Fue concluida en 1575; incluye un vívido, épico y movido relato de los principales acontecimientos de la Conquista, desde su comienzo hasta la caída de Tenochtitlán, y otros aconteceres que a ella siguieron. Lo que hyo vi y me hallé en ello peleando, como buen testigo de vista yo lo escribiré, con la ayuda de Dios, muy llanamente, sin torcer ni una parte ni otra… En el transcurso de sus narraciones indica qué sucesos presención, cuáles le contaron sus compañeros y cuáles conoció por papeles o escritos de otros. El motivo que le incitó a escribir fueron las inexactitudes de López de Gómara y su crónica, y a reivindicar la conquista de México como empresa colectiva, donde tanto protagonismo como el que se imputó a Cortés debería haber correspondido también a sus hombres y principales capitanes; sus contemporáneos (Antonio de Solís, por ejemplo) entendieron, sin embargo, que lo que le movió fue una cierta envidia a Cortés. La Historia Verdadera fue vertida al francés por el poeta parnasiano francés de origen dominicano José María de Heredia, en tres volúmenes (1877-1878). Fuente: Wikipedia.

Díaz, Melchior. Poco se sabe acerca de este soldado español, nacido alrededor del 1500 y que murió en el desierto de Alta Sonora en 1541. Fue capitán en el ejército de Francisco Vázquez de Coronado, que partió hacia el norte de México en busca de las míticas ciudades de Cíbola y Quivira, reconociéndosele capacidad y popularidad en la tropa. Al partir la expedición de Coronado del campamento de Corazones ubicado cerca de Ures en el hoy estado de Sonora, se envió al capitán Melchior Díaz en dirección noroeste al mando de una pequeña tropa de veinticinco hombres con el objeto de encontrar los navíos que al mando de Fernando de Alarcón formaban la expedición marítima. El punto de encuentro era la cabecera del golfo de California. Al no tener noticias de la expedición terrestre, Fernando de Alarcón había fondeado sus navíos frente a la desembocadura del río Colorado y navegó en botes río arriba hasta encontrar la confluencia de los ríos Gila y Colorado. Al internarse tierra adentor, dejó unas cartas enterradas en un sitio de marcó con cruces, las cuales fueron efectivamente encontradas por el sargento Melchior Díaz, a quien Francisco Vázquez de Coronado había dejado en Ures, Sonora, en compañía de ochenta soldados. En un desafortunado accidente, al caerse de su caballo, Melchior Díaz se hirió en la ingle con su propia lanza, que momentos antes había arrojado a un perro que perseguía una oveja. Sus hombres lo subieron a una improvisada camilla y lo cargaron herido de regreso; sin embargo, Díaz murió durante el camino. Fue sepultado en una pequeña colina, ubicada probablemente entre las actuales poblaciones de Sonoyta y Caborca, en el actual estado mexicano de Sonora. Sus restos nunca fueron encontrados. Fuente: Wikipedia.

Díaz Vélez, Eustoquio. Nacido en Buenos Aires en 1782 y muerto en la misma ciudad en 1856. Militar que luchó en las guerras de independencia y civiles argentinas. Su nombre era Eustoquio Antonio, según consta en su partida de bautismo, aunque se lo cita incorrectamente en forma habitual como Eustaquio. Fuente: Wikipedia.

Dufourq, Santiago Félix. Marino argentino nacido en Concordia (Entre Ríos) y muerto en Buenos Aires (1860-1909), puede ser considerado como principal impulsor de la base naval militar, cuya ubicación en cercanías de la ciudad de Punta Alta (o fondeadero denominado pozos del Belgrano) no dudó en recomendar tempranamente. Falleció tempranamente en 1909, cuando sólo contaba con 49 años de edad. Era ya capitán de navío y se encontraba en la plenitud de su carrera profesional. Fuente: Wikipedia.

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