Memoria del enemigo

Pedro I -de la Casa de Braganza-, autocoronado Emperador del Brasil

(…) En medio de las acusaciones que lanzaba la prensa y de agitaciones violentas que pusieron a este último ((Portugal)) en el caso de tomar medidas represivas, el general Lecor entró bajo palio a Montevideo el día 20 de enero de 1817; y los vecindarios de los departamentos suscribieron en seguida actos de adhesión de la Provincia Oriental a la corona de Portugal.

No por esto desmayaba el valor indomable de Artigas. En medio de la desolación que iban dejando los portugueses, incendiando pueblos, robando cuanto encontraban y cometiendo todo género de crueldades, él se levantaba como un héroe, y reconcentrándose en sus posiciones en el interior de la provincia, hacía que don Fructuosos Rivera sitiara a Montevideo con el objeto de interceptar a Lecor del resto del ejército de ocupación que hostilizaban sin cesar sus tenientes. Con este motivo el general Lecor tiró un edicto el 15 de febrero, en el que confundiendo a los sitiadores que retiraban recursos a la plaza, con los malhechores ordinarios decía que cualesquiera de ellos que se tomase serían tratados, no como prisioneros de guerra, sino como salteadores de camino; y que si los que tal hacían no eran aprehendidos, se hará la más severa represalia en sus familias y bienes, quemando sus estancias y conduciendo las familias a bordo de la escuadra… (art 2º).

Ante la profunda indignación que produjo en Buenos Aires la babarie predicada por el general Lecor, el director argentino expidió un enérgico manifiesto el 2 de marzo de 1817, en el que daba a conocer al pueblo las medidas que pensaba tomar y que consistían: 1º en suspender la misión que debía ir a Río de Janeiro; 2º en el envío inmediato de armas y recursos a la Banda Oriental, además de los que ya se habían enviado; 3º en un oficio dirigido al general Lecor (inserto en el manifiesto) en el que se increpaba duramente su conducta, y en el que epilogaba así la cuestión de la ocupación: Ya he dicho a VE que la Banda Oriental sustrayéndose a la dependencia de determinados gobiernos, no ha pretendido disolver los vínculos de unidad nacional con los demás pueblos, sus hermanos; y que la demarcación de límites señalados en el tratado de 1812 fue celebrada con todas las provincias, y por lo mismo he reclamado constantemente su notoria violación. Los orientales sostienen su causa y la de los pueblos occidentales a un mismo tiempo; así es que han sido y serán  constantemente auxiliados de esta capital hasta que VE desaloje el territorio de que se ha apoderado con violencia. Mientras VE haga la guerra con dignidad y con sujeción al derecho de gentes, habrá por nuestra parte la misma correspondencia; más si VE lleva a efecto las amenazas que contiene el edicto mencionado, protesto a VE que por mi parte ejerceré una más rigurosa represalia, verificando en cada tres vasallos de SMF residentes en estas provincias, los mismos tratamientos que VE verificase en uno solo de los orientales, a cuyo efecto he dispuesto que sean internados todos los individuos portugueses a la guardia de Luján… “ (…)

 

de Saldías, Adolfo: Historia de la Confederación Argentina; Tomo I: Rozas y sus campañas. Buenos Aires, Orientación Cultural Editores, 1958.

 

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